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title: "EL ALISIO NO VOTA - \"Crónicas desde un archipiélago donde todo lo demás ya está comprado\""
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description: "\"La piscina de olas y el aeropuerto de los favores\". Por Carmelo \"Melo\" D.H., corresponsal donde nadie lo mandó"
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date_published: "2026-07-18T08:25:00+02:00"
date_modified: "2026-07-17T08:32:35+02:00"
tags:
  - "Actualidad"
  - "Canarias"
  - "Carmelo \"Melo\" D.H."
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  - "Sociedad"
author_name: "Carmelo \"Melo\" D.H."
category_name: "Cajón de Sastre"
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# EL ALISIO NO VOTA - "Crónicas desde un archipiélago donde todo lo demás ya está comprado"

*![IMG_20230629_193830](/download/multimedia.normal.a3c16dad73132f0e.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)*

*Estoy a la sombra de una palmera en una gavia abandonada entre Agua de Bueyes y El Valle, en el interior de Fuerteventura, con la Seat Trans aparcada en la pista de tierra y el estómago satisfecho después de una jartada de carne y queso de cabra a la que me convidó un Don del lugar, sin más explicación que la hospitalidad majorera, que no necesita explicación porque es anterior a cualquier política turística que se haya diseñado en esta isla. Afuera el alisio mueve la palmera con esa constancia que tiene aquí el viento, que no es el viento nervioso del norte, sino uno largo y firme que lleva cuarenta años trayendo windsurfistas de todo el mundo a esta isla y que esta semana, si tuviera oídos, escucharía una noticia que lo detendría en seco..*

**LA PISCINA**

Fuerteventura tiene trescientos cuarenta kilómetros de costa. Tiene viento el noventa por ciento del año. Tiene la laguna de Sotavento, que es uno de los lugares de windsurf más famosos del planeta y donde se celebra el Campeonato Mundial de Windsurf desde 1986, este verano ya en su trigésimo octava edición. Tiene olas en el norte que llevan décadas atrayendo surfistas de media Europa. Tiene Reserva de la Biosfera desde el año 2009. Y tiene, en Corralejo, a quinientos metros del Parque Natural de las Dunas, una parcela de cincuenta y cuatro mil metros cuadrados, donde el hijo del antiguo vicepresidente de Inditex quiere construir una piscina de olas artificial para hacer surf.

Pablo, que así se llama el promotor, constituyó en 2024 en La Oliva la sociedad Wave Park Resort S.L., cuyo objeto social es, y lo copio literalmente del registro, porque la realidad supera cualquier ironía que yo pudiera pensar, "alojamientos turísticos y actividades de parques de atracciones". También adquirió el Grupo Fuertenorte, otra inmobiliaria con suelo en el norte de la isla. El proyecto necesita entre veinticinco mil y cincuenta mil metros cúbicos de agua dulce solo para el llenado inicial, más un gigavatio hora de energía al año para compensar la evaporación. En una isla donde toda el agua dulce viene de desalinizadoras y donde, la escasez hídrica es estructural, desde antes de que ningún promotor inmobiliario llegara a plantar su parcela.

En la página de LinkedIn de Wave Park Resort, el proyecto se presenta con estas palabras: "el surf es más que un deporte: es una cultura, un estilo de vida, una comunidad global." Tiene razón en lo de la cultura. La cultura del surf en Canarias es bocadillo de tortilla o de calamares, cervecita con el culo en una roca viendo las olas, y tirarse horas en el mar con una tabla bajo el brazo en la naturaleza. Es una cultura que no necesita cincuenta y cuatro mil metros cuadrados de parcela junto a un parque natural, ni gigavatios hora, ni el apellido de nadie que haya salido a bolsa. La cultura del surf en Canarias existía antes de que hubiera parques de atracciones y existirá después, que el Atlántico lleva haciendo olas mucho más tiempo que Inditex ropa.

El Cabildo de Fuerteventura, gobernado por Coalición Canaria, dice que el proyecto "refuerza el posicionamiento deportivo de la isla sin comprometer el paisaje protegido". El paisaje protegido está a quinientos metros. El posicionamiento deportivo de la isla lleva treinta y ocho años construyéndose con el viento y el agua que ya tiene, sin gastar un gigavatio y ni una gota de desaladora. Podemos lo llama aberración. El promotor dice que es una comunidad global. Lo único global será el movimiento de billetes a costa de lo de siempre, y los de siempre.

Le cuento todo esto al Don que me ha dado de comer. Me escucha masticando queso. Luego mira hacia el horizonte donde el alisio viene del mar y dice: "Eso es como llevar arena a la playa, pero cobrar por ella." No añado nada más.

**LOS AEROPUERTOS Y EL SILLÓN**

Clavijo lleva meses reclamando la cogestión de los ocho aeropuertos canarios. Lo dice con firmeza, con contundencia y sin rendirse nunca, que son las tres formas que tiene de decir lo mismo cuando la negociación no avanza. El artículo 161 del Estatuto de Autonomía lo ampara. Las Cortes Generales aprobaron en mayo una iniciativa instando al Gobierno a dar a Canarias el mismo modelo que al País Vasco. El dos de julio hubo una reunión telemática entre el Gobierno canario y el Estado. Canarias bajó el tono. El Estado analizó. Todos siguen analizando.

Lo que Clavijo dice querer es participar en las decisiones sobre tasas, planes directores y conectividad. Lo que dice no querer es simplemente un asiento en AENA. Quiere participación real y efectiva. Quiere cogobernanza. Quiere, en suma, estar dentro de verdad, y no de adorno.

Todo eso suena razonable. El problema, el que nadie plantea en las ruedas de prensa ni en los comunicados institucionales, es la pregunta que sigue después: cuando Canarias tenga esa cogestión, cuando haya sillones que ocupar en los consejos y comisiones, y grupos de coordinación reforzada, ¿quién va a sentarse en ellos?

Porque la historia reciente del Gobierno de Canarias en materia de designaciones no invita exactamente al optimismo. Los altos cargos del ejecutivo canario se cubren con una metodología que cualquier observador externo describiría como meritocracia al revés: primero se decide a quién se le debe el favor, luego se busca el cargo que mejor se le ajusta en base al tamaño del favor, no del curriculo ni experiencia; eso último es para pobres. No es una acusación, es una descripción. Está en los boletines. Está en los currículos publicados en el organigrama del propio Gobierno, que tiene la honestidad involuntaria de mostrar trayectorias donde, el salto de coordinador de juventud de un ayuntamiento a alto cargo de una consejería, se explica mejor por la agenda de contactos de whatssap que por cualquier especialización en gestión administrativa.

Cuando llegue el momento de designar quién representa a Canarias en la cogestión de sus ocho aeropuertos, la pregunta no es si habrá algún joven con formación especializada en gestión de infraestructuras, logística aérea o economía del transporte. La pregunta es, cuántos dinosaurios políticos con décadas de favores acumulados habrá en la lista antes de que alguien con esa formación aparezca en ella. Y la respuesta, vista la trayectoria, es que depende de cuántos favores haya pendientes en el momento en que se firme el acuerdo.

Los aeropuertos canarios facturan cientos de millones al año. Las licitaciones que genera su gestión son de las más jugosas del sector público. Y Canarias quiere cogestión. Legítimamente, además, porque el Estatuto lo dice, y porque tiene razón en que Madrid no reinvierte aquí lo que aquí se genera. Pero entre tener razón en lo que se pide y hacer algo útil con lo que se consiga, en este archipiélago, hay un trecho que históricamente se ha cubierto con nombramientos, contratos y la misma red de siempre.

Le pregunto al Don si conoce a alguien que sepa de gestión aeroportuaria. Me mira. Dice que conoce a un sobrino que estudió ingeniería pero que está en Alemania porque aquí no encontró trabajo en lo suyo. Le digo que eso lo explica todo. Asiente y me ofrece otro trozo de queso.

La Seat Trans descansa en la gavia. El alisio lleva cuarenta años trayendo a esta isla a los mejores windsurfistas y surferos del mundo sin que nadie le haya puesto una piscina encima. El Don recoge los cacharros del almuerzo. Y Canarias sigue negociando con Madrid los aeropuertos que quiere gestionar, con la misma gente que lleva décadas gestionando todo lo demás.

El alisio sopla. Como siempre, a favor de los mismos.

*Carmelo "Melo" D.H. es periodista. Fue periodista. Sigue siéndolo, aunque esta semana el Don de Agua de Bueyes ha resumido el estado del archipiélago mejor que cualquier portavoz del Gobierno: con queso, sin micrófonos y sin pedir nada a cambio.*

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