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title: "\"El Tao de los números\" -  decimosexta entrega"
article_type: "Article"
description: "16ª Entrega del libro \"El Tao de los números\" de Antonio Morales"
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date_published: "2026-10-04T08:55:00+02:00"
date_modified: "2026-10-03T22:59:59+02:00"
tags:
  - "Antonio Morales"
  - "Cosas que hacer"
  - "El Tao de los números"
  - "Leer"
  - "Libros"
author_name: "Antonio Morales"
category_name: "Cajón de Sastre"
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category_description: "General"
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# "El Tao de los números" -  decimosexta entrega

![Captura de pantalla 2026-06-01 121253](/download/multimedia.normal.a5895ca1b031c334.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

**IMAGEN 34.-**

1   2   3   4   5                 2   3   4   5   1                 3   4   5   1   2                 4   5   1   2   3                 5   1   2   3   4

Cuadrado de 5: Diagonal superior izquierda- inferior derecha es 1, 3, 5, 2, 4. Primero impares, luego pares. Orden ascendente separando impar- par.

**IMAGEN 35.-**

1   2   3   4   5   6              2   3   4   5   6   1              3   4   5   6   1   2              4   5   6   1   2   3              5   6   1   2   3   4              6   1   2   3   4   5

Cuadrado de 6: Diagonal superior izquierda- inferior derecha es: 1, 3, 5, 1, 3, 5 con reiteración.

**IMAGEN 36.-**

1   2   3   4   5   6   7           2   3   4   5   6   7   1           3   4   5   6   7   1   2           4   5   6   7   1   2   3           5   6   7   1   2   3   4           6   7   1   2   3   4   5           7   1   2   3   4   5   6

Cuadrado de 7: Diagonal superior izquierda- inferior derecha es 1, 3, 5, 7, 2, 4, 6.

**IMAGEN 37.-**

1   2   3   4   5   6   7   8        2   3   4   5   6   7   8   1        3   4   5   6   7   8   1   2        4   5   6   7   8   1   2   3        5   6   7   8   1   2   3   4        6   7   8   1   2   3   4   5        7   8   1   2   3   4   5   6        8   1   2   3   4   5   6   7

Cuadrado de 8: Diagonal superior izquierda- inferior derecha: 1, 3, 5, 7 con reiteración

Cuadrado de 9: Diagonal superior izquierda- inferior derecha es 1, 3, 5, 7, 9, 2, 4, 6, 1. Su cadencia creciente es 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9. Su menguante es 7 veces 1, una vez 8; 6 veces 2, una vez 7; 5 veces 3, una vez 6; 4 veces cuatro, una vez 5; 3 veces 5, una vez 4; 2 veces 6, una vez 3; una vez 7, una vez 2; una vez 1.

Como se ha podido comprobar este cuadrado, en su tablero, está construido de otra forma más irregular si cabe la expresión.

Mientras que en todos los anteriores casos la cadencia menguante se iniciaba con un número determinado de veces el 1 (siempre una vez menos que el cuadrado a tratar) -y así sucesivamente con los demás números hasta acabar en el inmediatamente anterior al cuadrado a estudiar-, en el presente caso el número 1 -y sucesivos- se hacen acompañar de otro que va disminuyendo uniformemente desde 8 a 1.

Así si antes pretendíamos construir, por ejemplo, el cuadrado de 6, el último número del tablero es el cinco dada la disposición de éste que no sigue en los anteriores la misma pauta que el presente del número 9 donde las coincidencias están en la disposición de la primera columna izquierda y primera fila. La diferencia radica en la construcción de la última columna, cuya disposición es totalmente descendente desde 9 a 1 siguiendo en total la secuencia de abajo arriba y vuelta de 9-1, 1-9, 9-1.

La última columna nos indica algo importante, sin cuya disposición no tendría sentido lógicamente nada de lo que sucede finalmente tal y como se ha expuesto más arriba en las conclusiones sobre el tablero de la vida, de la totalidad. Porque éste representa el global de todas las disposiciones. La última columna es el resultado (por reducción) de las ocho filas anteriores. Y siempre que expongamos resultado será por reducción.

Así el 9 es la consecuencia de la suma de 1 a 8, el 8 desde 2 a 9 y así sucesivamente hasta llegar al 1 final. Podemos comprobarlo, no obstante: Si sumamos los ochos primeros números de todas las filas ¿qué obtendríamos? Lo reflejado en el apartado 5 de mis primeras conclusiones[[43]](#_ftn43)

Como “otra curiosidad” cabría señalar, también, la disposición de la cadencia menguante en la que cada número de la última columna nos está indicando un ordinal, una situación de posición. Así, el 8 es el octavo número a considerar después de 7 veces uno; el 7 es el séptimo número, el 6 el sexto y así sucesivamente. Y lo que podría parecer una verdad obvia, unilateral y absoluta puede que no lo sea tanto. Porque ¿cómo podemos afirmar que 7 es el séptimo número siempre? Sabemos que siempre no es así. Sólo si ocupa un orden asignado. Así sucede cuando el dígito en cuestión (sea cual sea su valor) está situado en el triángulo ascendente comprendido entre el 1 y el número a estudiar. En este caso observamos que la primera fila es indicadora de ese orden sea cual sea el número. Que escogemos el 3, pues nos indicará que en su diagonal representa el número de veces que se representa y que indica un orden de colocación justo en el lugar adecuado.

**IMAGEN 38.-**

1   2   3   4   5   6   7   8   **9**     2   3   4   5   6   7   8   **9**   **8**     3   4   5   6   7   8   **9**   1   **7**     4   5   6   7   8   **9**   1   2   **6**     5   6   7   8   **9**   1   2   3   **5**     6   7   8   **9**   1   2   3   4   **4**     7   8   **9**   1   2   3   4   5   **3**     8   **9**   1   2   3   4   5   6   **2**     **9**   1   2   3   4   5   6   7   **1**

En algún lugar de este libro he escrito que de lo lineal surge la superficie y de ésta el volumen. Es el número tres quien inicia esa premisa, quien origina y concibe que las relaciones existan más allá de lo que es alto o bajo, de lo que es ancho o estrecho. Con el tres expresamos nuestro mundo físico a partir del cual nos iremos introduciendo en “otros mundos” o realidades que no son tan distintas como creemos. Son generadas, “hijas de la trinidad” 1, 2, 3 en cuyo mundo estamos encarnados. Pero, así y todo, “nuestro reino” trasciende en el tiempo y en el espacio. Proviene de lo eterno e infinito, no está circunscrito a ningún tablero de la vida por lo que no tiene limitaciones. Es libre. “Nuestro reino” no es solamente lo que se ve, o lo que nace en el uno y muere en el 9. Al trascender ya no es de un reino de este mundo.

Provenimos de aquello que no tiene medida ni tiempo, que no se abarca, sin figura, sin rostro, sin palabras. Es todo y es nada porque para ser lo primero ha de ser lo segundo. Nos hemos agrupado en una medida recta, luego al acotar el espacio lo hicimos superficie, y descubrimos que a partir de aquí nace lo profundo y en su conjunción lo cúbico. Hemos visto que los cuadrados consecutivos guardan una relación entre sí porque su diferencia es igual a la suma de sus bases. Esto es (valga como ejemplo) que 82- 72 = 64- 49 = 15 (o lo que es igual a 8+7) que ya los pitagóricos formularon hace unos 2.500 años aproximadamente que llamaron el *gnomon (guía, maestro)* o escuadra de carpintero y que es el resultado de la diferencia entre dos números cuadráticos consecutivos como tal es el caso expuesto.

Hemos comprendido, entonces, que en un pequeño y modesto tablero caben nuestras esperanzas, nuestras estrategias de vida, nuestros fracasos, los aciertos y errores, que nuestra asociación es una conexión permanente, un camino que nos lleva y nos trae, que somos el resultado de todo lo anterior y, por tanto, somos la suma de la memoria celular de todos los tiempos. Somos la plenitud creativa pero en un proceso de constante renovación, de recreación. Somos el resultado pero, también, la parte de un todo. Somos lo que vive para morir, lo que muere para vivir. Ascendente y descendente, creciente y menguante. Así es el Universo que con sus representaciones de cuerpos celestes nos va enseñando que portamos la misma señal.

El tablero –en su totalidad- también nos presenta el mandato de crecer y multiplicarnos, porque eso es lo que, precisamente, podemos encontrar en el desarrollo del mismo a través de la expansión progresiva de los números.

Hemos aprendido que el ajedrez asimismo es una disposición estratégica también de la propia vida, cuyo fundamento es el número al igual que el juego del dominó.

La verdad es que aún hoy permanecen ocultos ciertos aspectos de los números, y descifrar su lenguaje sería asomarnos a la mismísima ventana de la Creación algo que, por otra parte, no debiera quitarnos el sueño, y mucho menos alejarnos del verdadero camino del saber: la modestia.

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