
“Hombres de buena voluntad” en política

Sí, El Socialista, en su número del 20 de abril de aquel año, avisaba en su primera página que el Partido Socialista necesitaba ahora “hombres de buena voluntad” en la campaña electoral, que no se limitasen a criticar lo que hacían los demás, y a encontrar defectos en la labor ajena, sino hombres dispuestos a trabajar ellos mismos, a cooperar en la labor común.
Los “hombres de buena voluntad” podían contribuir mucho para el triunfo electoral. Por eso, los afiliados y simpatizantes tenían que ponerse a la tarea, en esa consigna constante del Partido Socialista por el trabajo y el compromiso. En el taller, en la fábrica y en la oficina, pero también en la tienda, en el almacén, y, en fin, en todas partes había que convencer al compañero, al amigo y la vecino de la necesidad de que saliera triunfante el Partido Socialista en la cita electoral.
Por eso, había que pegar carteles, distribuir manifiestos, donar un folleto o un periódico, y convencer a un indiferente, tareas todas consideradas fundamentales.
Y eso era obra individual. Se hacía un llamamiento a que cada uno hiciera su tarea, porque la suma de todas formaría una montaña.
Por eso, el Partido Socialista necesitaba siempre y ahora, “hombres de buena voluntad”, esa voluntad sobre la que tanto hemos visto escribir a Pablo Iglesias.


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