La Casona Estévanez-Borges representa un símbolo de identidad y atesora la memoria histórica de un enclave cultural en la ciudad universitaria de La Laguna, Patrimonio de la Humanidad, que fue residencia de escritores, tertulia literaria y gabinete de arte, con el taller del artista canario Francisco Borges Salas (1901-1994). Fue adquirida a los herederos de la familia por parte del Cabildo y con participación económica del Ministerio de Fomento, tras décadas en rehabilitación y sin planificación de uso y destino, se anunció por parte de la Consejería de Cultura que sería “anexo” del centro de fotografía del TEA, desconsiderando así el valor patrimonial y literario que representa la Casona y el Almendro que aún se conserva en restauración, y que forma parte del imaginario romántico de la poesía canaria y de la letra del himno oficial de Canarias.