La Cueva de las Manos: el paisaje donde la Patagonia guarda la memoria

En el cañadón del río Pinturas, más de nueve mil años de historia humana conviven con un paisaje modelado durante millones de años. Declarado Patrimonio de la Humanidad y primer Paisaje Cultural Nacional de la Argentina, el sitio plantea una pregunta hacia el presente: ¿cómo conservar un territorio cuyo valor excede ampliamente aquello que puede verse en sus paredes?
Por Evelyn Mac Dermott
Mundo13 de octubre de 2026 IZQWEB

Captura de pantalla 2026-10-09 130207

La primera impresión es que allí no hay casi nada. La estepa se extiende hasta donde alcanza la vista, amarilla y áspera, atravesada por el viento y el ripio. Pero cuando el terreno se abre y aparece el cañadón del río Pinturas, la sensación cambia. Las paredes rojizas se levantan sobre el cauce, entre verdes de vertientes y amarillos de coirones. El paisaje parece inmóvil, aunque lleva millones de años transformándose.

Los antiguos habitantes de este territorio, los pre-tehuelches, tenían un nombre para ese lugar: Kolon Niyeu, “tierra de colores”. No es difícil entender por qué. Las ignimbritas rojizas, el verde de las vertientes, el amarillo de la estepa y el gris de las mesetas basálticas componen un paisaje que comenzó a formarse hace unos 150 millones de años, durante el periodo Jurásico.

Captura de pantalla 2026-10-09 130310

Pero tampoco es casual que aquellos grupos de cazadores nómades hayan elegido precisamente esas paredes para dejar allí sus huellas. Durante miles de años recorrieron el río Pinturas, siguieron a los guanacos, buscaron refugio en los aleros y regresaron una y otra vez a determinados lugares. Sobre las rocas fueron dejando manos, animales, escenas de caza y signos cuyo significado todavía no terminamos de comprender. Por eso, la Cueva de las Manos no es solo una cueva ni solo un conjunto excepcional de pinturas rupestres. Es un paisaje cultural, un territorio en el que la naturaleza y la presencia humana se fueron desarrollando, modificando y dando sentido mutuamente durante miles de años.

El Área Río Pinturas fue declarada en 2019 el primer Paisaje Cultural Nacional de la Argentina. La categoría permite mirar el sitio de otra manera: el valor patrimonial no está únicamente en las pinturas, sino también en el territorio que las rodea y en la relación que aquellos grupos establecieron con él. Los animales que aparecen representados en las pinturas formaban parte de la vida cotidiana de quienes las realizaron. Los mismos guanacos que fueron perseguidos por los cazadores hace miles de años todavía recorren hoy el paisaje.

Un archivo de piedra

Entonces aparecen las manos.

Más de 800 impresiones negativas se distribuyen sobre las paredes. Son, en su mayoría, manos izquierdas de adultos de ambos sexos. Algunas fueron realizadas hace unos 9300 años. El procedimiento parece sencillo y, al mismo tiempo, extraordinariamente preciso: alguien apoyaba la palma contra la roca y soplaba pigmento a través de un tubo de hueso hueco. Cuando retiraba la mano quedaba su silueta, como si durante un instante aquel cuerpo hubiera quedado adherido a la piedra. Las manos de distintos colores permiten reconstruir una cronología. El ocre corresponde a las manifestaciones más antiguas; luego aparecen los rojos y, posteriormente, los blancos.

En el Paredón de las Escenas, una composición de doce metros representa a 59 cazadores utilizando boleadoras para perseguir a 17 guanacos. La pintura registra incluso el movimiento de las boleadoras en vuelo, reconstruyendo una escena de cacería muy compleja.

También aparecen figuras de animales sin cabeza, cuyo significado continúa siendo objeto de debate entre los investigadores. Una de las hipótesis es que podrían haber registrado información sobre los animales cazados para quienes llegaran después. La explicación, sin embargo, está lejos de ser definitiva.

Para realizar estas obras, aquellos grupos utilizaban herramientas sofisticadas e ingeniosas: paletas hechas con escápulas de huemul, pinceles de pelo de guanaco y mezclas de pigmentos minerales a las que agregaban yeso para mejorar la adherencia sobre la roca.

Captura de pantalla 2026-10-09 130343

Lo extraordinario no es solamente que esas imágenes hayan sobrevivido durante nueve milenios. También lo es la manera en que fueron acumulándose. Las nuevas generaciones no borraban necesariamente las imágenes anteriores. Pintaban sobre ellas, agregaban nuevas figuras, nuevas escenas, nuevos signos. La pared se convirtió así en una especie de archivo de piedra: una superficie donde distintas generaciones fueron dejando capas de memoria.

Durante buena parte del siglo XX, ese archivo tuvo que ser leído y reconstruido a partir una sensibilidad audaz con el territorio.

En 1964, el topógrafo Carlos J. Gradin llegó al cañadón del río Pinturas. No era arqueólogo de formación, pero llevaba años recorriendo la Patagonia, relevando territorios y encontrando materiales arqueológicos. La Cueva de las Manos terminaría convirtiéndose en el centro de una vida dedicada a comprender y visibilizar ese territorio.

Gradin no recorrió la Patagonia solo. Los baqueanos locales fueron fundamentales para encontrar sitios y recorrer territorios que conocían a través de la experiencia cotidiana. José del Carmen Cárdenas y Alfonso Barría aparecen en esa historia como mucho más que acompañantes de expedición, ya que conocían el territorio de una manera que ningún mapa podía reemplazar.

Su hijo recuerda especialmente la relación de su padre con Cárdenas, un hombre de campo que recorría a caballo los sitios arqueológicos de la región. Otro baqueano, Alfonso Barría, fue quien llevó a Gradin por primera vez a conocer las pinturas.

La historia de la Cueva de las Manos es, también, una historia sobre distintas maneras de conocer un territorio.

Desde la década de 1970, el trabajo de Gradin se consolidó junto a los arqueólogos Carlos Aschero y Ana Aguerre, respaldados por el Conicet (un recordatorio más de la importancia de este organismo científico que, actualmente, está bajo el ataque del gobierno de extrema derecha de Milei). Las excavaciones permitieron establecer cronologías, reconstruir tecnologías y comprender que la Cueva no era un episodio aislado, sino parte de un sistema arqueológico mucho más amplio.

La cuenca del Pinturas reúne más de 70 sitios documentados: cuevas, aleros, campamentos, lugares de procesamiento y otros espacios conectados por los mismos corredores naturales que utilizaron durante miles de años quienes recorrían el territorio.

Uno de ellos es el Alero Charcamata, descubierto por Gradin en 1972. Allí, sobre unos 60 metros de pared, se conservan pinturas de unos 8700 años de antigüedad, entre ellas una excepcional escena de caza de puma y dos guanacas en pleno parto.

Un patrimonio frágil

La UNESCO declaró a la Cueva de las Manos Patrimonio de la Humanidad en 1999. La declaración permitió mejorar la infraestructura del lugar y fortalecer las tareas de conservación, con museo de sitio, pasarelas y mecanismos para controlar el tránsito de visitantes. Pero proteger una pared no es sencillo cuando forma parte de un territorio vivo.

Al sitio llegan entre 10.000 y 15.000 turistas por temporada. El tránsito por los senderos pulveriza el suelo y genera un material fino que, en un ambiente de fuertes vientos como el del cañadón, puede depositarse sobre las pinturas y afectar su conservación.

El equipo del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL) desarrolló un mapa de riesgo ambiental para monitorear la degradación del entorno. Pero la conservación requiere presencia permanente, documentación y recursos.

Y todavía queda mucho por conocer. Especialistas han señalado la necesidad de completar la documentación del arte rupestre utilizando nuevas tecnologías digitales y de profundizar la investigación sobre la degradación tanto de la zona arqueológica como de su entorno.

A diferencia de otros grandes sitios de arte rupestre, como Lascaux, en Francia, o Altamira, en España, la Cueva de las Manos conserva sus pinturas originales para la visita pública bajo condiciones controladas.

Lo que sobrevivió a miles de años de viento, frío y transformaciones del paisaje puede ser, paradójicamente, mucho más vulnerable frente a algunas formas contemporáneas de intervención humana.

¿Qué significa proteger un paisaje?

Si la Cueva de las Manos fuera solamente una pared con pinturas, la respuesta podría ser relativamente sencilla: cerrar el acceso, controlar las visitas y conservar las imágenes.

Pero la propia categoría de paisaje cultural obliga a formular una pregunta más amplia. ¿Qué significa proteger un territorio cuando su valor no está solamente debajo de una roca, dentro de una cueva o sobre una pared, sino en las relaciones entre el río, los animales, los cañadones, los sitios arqueológicos y las formas en que distintas generaciones lo habitaron?

La pregunta no debería ser simplemente si una determinada actividad económica es compatible o incompatible con la Cueva de las Manos. El problema es más profundo: qué modelo de territorio se está construyendo en una región cuyo valor histórico, arqueológico y ambiental excede largamente aquello que puede ser convertido en un recurso económico.

Las huellas que quedan

Hay más de 800 manos sobre las paredes de la Cueva de las Manos. Algunas fueron pintadas hace unos 9300 años. No sabemos exactamente qué quiso decir cada una de ellas. Tampoco sabemos qué significaban todas las escenas, por qué algunas imágenes fueron superpuestas a otras o qué rituales -o circunstancias- acompañaban su realización. Pero nos deja entrever la relación entre los antiguos pobladores de estas zonas y su relación con su entorno. La importancia de su conservación radica en que podamos seguir mirándolas en el futuro y que podamos sentirnos contentos con la capa que nos tocó agregarle a la historia.

IZQWEB

Últimas noticias
Captura de pantalla 2026-10-09 130207

La Cueva de las Manos: el paisaje donde la Patagonia guarda la memoria

IZQWEB
Mundo13 de octubre de 2026
En el cañadón del río Pinturas, más de nueve mil años de historia humana conviven con un paisaje modelado durante millones de años. Declarado Patrimonio de la Humanidad y primer Paisaje Cultural Nacional de la Argentina, el sitio plantea una pregunta hacia el presente: ¿cómo conservar un territorio cuyo valor excede ampliamente aquello que puede verse en sus paredes?
Por Evelyn Mac Dermott
Captura de pantalla 2026-10-08 073512

La deuda es más cara y crece más rápido en los países del Sur

IPS Inter Pres Service
Mundo13 de octubre de 2026
 La deuda de los países en desarrollo crece más rápido que en los países desarrollados y por ella debe pagar intereses a una tasa que supera el doble de la de las naciones industrializadas, advirtió un reporte de ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) publicado este pasado miércoles 7.
Te puede interesar
Captura de pantalla 2026-10-08 073512

La deuda es más cara y crece más rápido en los países del Sur

IPS Inter Pres Service
Mundo13 de octubre de 2026
 La deuda de los países en desarrollo crece más rápido que en los países desarrollados y por ella debe pagar intereses a una tasa que supera el doble de la de las naciones industrializadas, advirtió un reporte de ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) publicado este pasado miércoles 7.
Captura de pantalla 2026-09-24 110217

La teoría del comercio internacional no favorece el desarrollo

IPS Inter Press Service
Mundo09 de octubre de 2026
Este es un artículo de opinión de Jomo Kwame Sundaram, exprofesor de economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico, que recibió el premio Wassily Leontief por promover un pensamiento económico sin fronteras.
Lo más visto
pexels-element5-1550337

Regularizados sí, votantes no: lo que dice la ley y lo que algunos prefieren confundir.

Candelaria Hernández González
Una mirada atras... Hemeroteca El Sol Noticias12 de octubre de 2026
En España, estar “regularizado” significa tener permiso de residencia, permiso de trabajo o ambas cosas. Es decir, poder vivir y trabajar legalmente en el país. Pero la regularización no otorga derechos políticos. No da acceso al voto, ni en elecciones generales, ni autonómicas, ni municipales, ni europeas.
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email