El último gran debate del socialismo español

El PSOE ha sido un partido de intensos debates y polémicas internas desde sus inicios, tanto en cuestiones ideológicas y de estrategia política, como ante acontecimientos y coyunturas históricas en España y también en relación con el extranjero.
Erase una vez...04 de febrero de 2026 Eduardo Montagut
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Primer logotipo conocido del PSOE, utilizado desde la década de los años 20 hasta los 70. Representaba la unión los trabajos físico e intelectual

En primer lugar, estaría el intenso debate entre el alma obrerista, defendida con firmeza por Pablo Iglesias y la postura, iniciada por Jaime Vera, de plantear una colaboración con los republicanos, y que, siempre se mantuvo en el tiempo, hasta después de la creación de la Conjunción Republicano-Socialista, con discusiones congresuales, y después en el proceso de llegada de la Segunda República, y constituida ésta, con otros protagonistas: Julián Besteiro, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto o Fernando de los Ríos. Después este debate se complicaría no solo sobre la relación con los republicanos progresistas, sino por el auge de las derechas en España y del fascismo fuera, y que llevaría la discusión ya no sólo al tema de la colaboración o no con el republicanismo en el Gobierno, sino a la cuestión relacionada con la necesidad de emprender una acción más radical o revolucionaria en 1934. El debate se reabrió con el fracaso, y se vinculó con la alternativa del Frente Popular.

Captura de pantalla 2025-12-29 114519Diferencias entre socialismo y socialdemocracia en la Transición

También había estado la espinosa cuestión anterior de la colaboración con la Dictadura de Primo de Rivera, con la tendencia obrerista que defendía las ventajas del nuevo corporativismo para conseguir mejoras obreras y poder despegar frente al anarcosindicalismo, frente a la postura alérgica a relacionarse con un dictador, y que, en cierta medida, seguía planteando las dos almas socialistas, la obrerista y la republicana.

Otros debates de menor entidad habían tenido que ver con la Gran Guerra cuando una parte del Partido se reafirmó en el internacionalismo pacifista frente a la oficial, que, sin renunciar a esos principios, abogó por la victoria aliada.

Después llegaría un debate sobre la III Internacional, y que conduciría, a partir del famoso viaje de Fernando de los Ríos y Anguiano, a la escisión comunista, debate que se dio en casi todos los socialismos europeos al comenzar la década de los años veinte.

En la Guerra Civil habría que hablar de la crisis del gobierno de Largo Caballero en 1937. Por fin, en esa etapa histórica estaría el gran conflicto entre Prieto y Negrín, con consecuencias bien trágicas para el propio Partido con la expulsión del segundo y de muchos socialistas, que no regresarían al seno de la formación decenios después y a título póstumo.

Las polémicas se mantuvieron en el exilio, y al final del mismo como lo ejemplificaría el Congreso de Suresnes, entre el PSOE del exterior de Rodolfo Llopis y el del interior, en el que despuntaba Felipe González, sin olvidar el papel de Nicolás Redondo en estas transformaciones, rupturas y polémicas.

Pues bien, la creación de Izquierda Socialista ahora hace 40 años es, a nuestro entender, la culminación de un intenso debate que se venía produciendo, fundamentalmente desde el año anterior, y que creemos es el último de envergadura ideológica y de estrategia política que ha vivido la principal formación política de izquierda del pasado siglo y hasta el presente. Las polémicas posteriores que se han vivido no han tenido la entidad de ninguna de las citadas, ni de lejos, seguramente porque puede ser el signo de los tiempos, pero eso es una opinión muy personal.

El PSOE a partir de la muerte de Franco partía de unas concepciones claramente de izquierdas, con planteamientos que iban destinados a construir una clara alternativa a lo que el país había tenido y padecido en la dictadura. En estas concepciones estaban Luis Gómez Llorente, Pablo Castellanos y Paco Bustelo. El último dimitió de la Comisión Ejecutiva en 1975, pero fue sustituido por Gómez Llorente en el Congreso de 1976. Ese Congreso consagraba lo que estamos planteando: la ruptura democrática, la convergencia hacia la PlataJunta, el mantenimiento de la ideología marxista, la defensa de un socialismo autogestionario con el planteamiento del control obrero, y por lo tanto, una clara ruptura con el capitalismo, la defensa de un modelo de escuela pública, y la neutralidad en política internacional. Había que construir otra España.

Pero, ¿todos los dirigentes del Partido estaban claramente a favor de este planteamiento netamente de izquierdas, que entroncaba con la historia del Partido con las oportunas actualizaciones para la España del inmediato postfranquismo? La respuesta es clara, y aunque las discrepancias comenzaron a a aflorar, el conflicto no se produjo hasta el año 1979, uno de los más importantes, realmente de la Historia del socialismo en España. Si las elecciones a Cortes Constituyentes de junio de 1977, a pesar de no vencer, supusieron un claro revulsivo para el PSOE porque establecieron que era la fuerza hegemónica de la izquierda frente a un PCE que había sufrido una derrota contundente, el resultado de las elecciones de marzo de 1979, donde no se avanzó realmente, sí desencadenaron el debate y, como resultado, un cambio ideológico y estratégico mayúsculo en el Partido.

Captura de pantalla 2025-11-24 134147Los niños y la política en Transición

El debate se planteó entre dos posturas. Por un lado, estaría la posición que hemos descrito, la defendida, especialmente por Gómez Llorente, en la necesidad de mantener los principios ideológicos del PSOE, a pesar de que no se había vencido en las elecciones. Pero el Partido no podía abdicar de sus ideas por el éxito electoral inmediato. Era necesario seguir haciendo política, pedagogía en España, habida cuenta de la situación de la que se partía, con intensa represión y desmovilización generadas por el poder. La estrategia era a medio y largo plazo.

Por otro lado, fue creciendo una postura que buscaba, sin desnaturalizar al PSOE, cambiar aspectos ideológicos del mismo en consonancia con la sociedad española, que ya no era la de los tiempos de la República, porque había crecido la clase media y, por lo tanto, posturas más centristas, aquellas con las que había conectado Adolfo Suárez y la UCD. Había que vencer electoralmente moderando las ideas y el discurso, abandonando el marxismo.

En el Congreso de mayo de 1979 se planteó un problema de difícil resolución. Si, en general abundaba la idea de que había que mantener las esencias ideológicas del PSOE, más en la línea de la postura primera que hemos expuesto, también era cierto que la mayoría quería que Felipe González siguiera siendo el secretario general y liderara el Partido, aunque sus posiciones fueran más en la segunda línea, en la de la moderación. Al final, se podrían observar tres posicionamientos en dicho Congreso. Un sector estaba claramente del lado de González, es decir, sería la tendencia moderada. Un segundo sector, que sería el que luego se conocería como crítico, estaría en la posición, diríamos clásica o netamente de izquierdas que defendía Gómez Llorente, y luego estaría un sector, que nos atreveríamos a decir, intermedio, ya que no parecería correcto denominarlo centrista, el formado por los que estaban en la línea de izquierdas, pero consideraban un valor indiscutible para el Partido que éste siguiera siendo liderado por Felipe González. Complicada situación, sin lugar a dudas, para un Congreso, y más en comparación con los que en los últimos decenios estamos acostumbrados en la política española.

La postura de izquierdas se planteó la necesidad de crear una candidatura con Gómez Llorente, Castellanos, Bustelo y Tierno Galván, como principales protagonistas, pero no cuajó.

Y ahí llegamos al Congreso Extraordinario de septiembre de ese mismo año, otro Congreso de extraordinaria importancia. Esta vez sí se formó una candidatura alternativa con Gómez Llorente a la cabeza, pero fue vencida de forma contundente, aunque, realmente, esa derrota no puede ser calificada así por el sistema de votación. El apoyo de la postura del que pasó a ser el sector crítico era mucho mayor. Otra cosa sería si se puede considerar mayoritario.

Y aquí estaría el origen de Izquierda Socialista, en noviembre de 1980. El sector crítico debatió qué hacer, ¿tendencia organizada o corriente de opinión? El Partido no aceptaba la primera opción, por lo que se terminaría por optar por la segunda posibilidad, y en ese proceso hubo también un acercamiento hacia otros grupos que existían en el seno del PSOE.

El 16 de noviembre de 1980 ante un amplio auditorio de militantes socialistas se presentó Izquierda Socialista donde se hizo público su Manifiesto fundacional, ahora hace cuarenta años, encabezado por Luis Gómez Llorente, Pablo Castellano, Paco Bustelo, Manuel Turrión, Joaquín Martínez Bjiorkman, Manuel Sánchez Ayuso, Elvira Domingo, Alonso Puerta, Carlos López Riaño, Manuel Abejón, Manuel de la Rocha..

Tocaba plantear el encaje dentro del Partido. En la Conferencia de Organización de marzo de 1981 se aprobaría el Estatuto de las Corrientes de Opinión.

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