
El inicio del cooperativismo español

Imagen Trude Jonsson Stangel - unsplash
Las cooperativas de producción y consumo generaron una experiencia histórica que merece ser conocida, y que luego se irían extendiéndose a otros ámbitos.
En esta historia habría que destacar, como uno de los impulsores y difusores del cooperativismo la figura de Fernando Garrido, que había conocido la experiencia de Rochdale, dándola a conocer en España. También en la lista de difusores habría que citar a Eduardo Pérez i Pujol, Josep Roca i Galés, y Antonio Vicent.
El cooperativismo tuvo su principal impulso en Cataluña, habida cuenta de su desarrollo industrial, económico y social. Una de las primeras cooperativas fue la que pusieron en marcha en Mataró los trabajadores textiles en 1864, y que llegó a contar con 276 socios. Era una cooperativa de producción. En relación con las cooperativas de consumo tenemos el precedente que en los años cuarenta había puesto en marcha Joan Munts en Barcelona. Por su parte, los obreros sederos valencianos crearon una, y hay otra en Palafrugell de 1865, que agrupaba a casi ochenta familias.
Los cooperativistas catalanes se organizaron y, al parecer, hubo representantes suyos en los Congresos Obreros de 1865 y 1870.
En tiempos de la Restauración las cooperativas iniciaron un camino más independiente de las organizaciones obreras, aunque el universo socialista crearía con el tiempo algunas muy importantes, tanto de consumo, como en relación con la vivienda.
A finales del siglo, entre 1898 y 1899, se constituyó la primera federación en Cataluña, impulsada por Joan Salas i Anton, un abogado, periodista y masón clave en la historia del cooperativismo catalán y español. Salas publicó algunos títulos interesantes sobre el cooperativismo, como La cooperación: el cooperador cooperativista (1906), o El Estado y las cooperativas de funcionarios (1928). La Federación, que dirigió, se denominaba Cámara Regional de Cooperativas de Cataluña y Baleares. También se pondría en marcha su órgano de expresión, la Revista Cooperativa Catalana, que luego pasaría a denominarse El Cooperador Cooperativista. Esta organización pasaría a formar parte de la Alianza Cooperativista Internacional, enviando delegados al Congreso de 1902.
En 1911 se creó la Federación Cooperativa Valenciana, y dos años después, en 1913, se celebró el primer Congreso de Cooperativas de España. La Federación Nacional de Cooperativas tardó un poco en llegar, ya que su fundación no tendría lugar hasta 1928, siendo su primer presidente Joan Ventosa i Roig, otro cooperativista fundamental, y también masón, además de destacado político del republicanismo catalán. Con Salas fue un destacado miembro de la Alianza, y presidió de la Asociación Cooperativa Popular de Seguros “La Previsión Social”.
Sobre la historia del cooperativismo catalán, tan pujante, podemos acudir a la monografía de Plana i Gabernet, G. (1998). El cooperativisme català o l'economia de la fraternitat. Barcelona. Universitat de Barcelona, Fundació Roca i Galès, Fundació Ferrer i Guàrdia.


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