
Aporte internacional: científica del CONICET trabaja en la preservación de un edificio histórico que podría ser declarado Patrimonio Mundial

El templo refleja las características artísticas del estilo barroco hispano-guaraní. Foto: programa Tekorenda.
El CONICET suscribió un convenio de asistencia técnica con la empresa CONARDI S.A. para llevar adelante el componente arqueológico de la restauración del Templo San Buenaventura de Yaguarón, una histórica iglesia que busca ser declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, en el marco del programa Tekorenda “Salvaguarda Urgente del Patrimonio Cultural Material del Paraguay”.
Bajo la dirección técnica de la restauradora española María José Diez Galvez, el proyecto cuenta con la participación de la arqueóloga e investigadora del CONICET y la Universidad Nacional de Misiones Victoria Roca, y apunta no solo preservar este monumento nacional del siglo XVIII, sino potenciar la transferencia tecnológica y de conocimientos hacia la comunidad local, a través de la capacitación en la conservación de sus bienes culturales
El trabajo interdisciplinario coordina tareas entre la restauración de bienes muebles, la arquitectura y la arqueología. La colaboración del CONICET para la intervención en este templo, considerado una joya del barroco hispano-guaraní, fortalece la infraestructura técnica local y el intercambio de saberes especializados, constituyendo una oportunidad estratégica para la sinergia científica regional.
Las tareas lideradas por Roca incluyen distintos tipos de excavaciones y el análisis de la materialidad del edificio para reconstruir su evolución constructiva. “Lo que estamos haciendo en las paredes es ir hacia atrás en el tiempo a través de lo que se llaman estratigrafías murarias. De esa manera, es el mismo edificio el que cuenta su historia”, explica la investigadora sobre el proceso de descubrir capas pictóricas y restos de distintas épocas ocultos en los muros.
Un eje central de este convenio es la capacidad instalada que el equipo del CONICET dejará en Yaguarón. El plan de trabajo incluye la capacitación práctica in situ de auxiliares de campo locales en metodologías arqueológicas y procesamiento de materiales recuperados, así como encuentros con la comunidad para la preservación del patrimonio local. El proyecto contará con una segunda etapa orientada a la restauración integral del templo.

La fachada del Templo San Buenaventura de Yaguarón expone las características constructivas del siglo XVIII.
Según destaca Roca, la importancia de este modelo diseñado a través del programa Tekorenda radica en que no se limita a los aspectos arquitectónicos, sino que involucra activamente a los habitantes de Yaguarón a través de una capacitación práctica que les otorga el conocimiento necesario para custodiar su legado en el futuro. Este enfoque reconoce al templo como un “patrimonio vivo”que la comunidad habita y defiende —habiendo sido los propios vecinos quienes frenaron intervenciones previas inadecuadas—, garantizando que el conocimiento científico transferido por el CONICET se convierta en una herramienta de empoderamiento para que el pueblo siga siendo el principal guardián de su historia.
Cabe señalar que el programa Tekorendá está coordinado por la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay y la Oficina de la Primera Dama. También cuenta con el apoyo de ITAIPU Binacional, la Fundación Parque Tecnológico ITAIPU Paraguay y la colaboración de la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo (AECID).
En cuanto al convenio, fue impulsado por la Oficina de Vinculación Tecnológica de Nordeste, junto con el área de Patrimonio Cultural de la Coordinación de Tecnologías para el Desarrollo Inclusivo Sustentable de la Gerencia de Vinculación Tecnológica de CONICET.
La asistencia técnica, que se desarrolla bajo estándares internacionales de intervención patrimonial, fortalece además la candidatura del templo para integrar la lista definitiva de Patrimonio Mundial de la UNESCO. Para Roca, integrar este proyecto en uno de los monumentos más importantes de Paraguay representa una instancia fundamental de crecimiento profesional que permite volcar su formación en la universidad pública argentina y su trayectoria como ex becaria y actual investigadora del organismo en un contexto de cooperación regional.
“Más allá de la investigación académica tradicional, este tipo de intervenciones resalta la importancia de la vinculación tecnológica como un puente para transferir conocimiento científico directamente a la sociedad, resolviendo problemáticas complejas de conservación y dejando capacidad instalada en las comunidades locales”, reflexiona la investigadora. Para Roca, esto reafirma la posición del CONICET como un referente internacional, demostrando que la excelencia de sus recursos humanos es una pieza clave para el desarrollo cultural y científico del país y de toda la región.


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