EL MAL MENOR O EL CUENTO QUE VIENE EL LOBO

Proliferan muchas cuentas en redes sociales que no hacen análisis sobre por qué un gobierno que se dice progresista mantiene vigente la ley mordaza aprobada con un gobierno del PP...
Opinión15 de septiembre de 2026 Antonio Morales

EL MAL MENOR O EL CUENTO QUE  VIENE EL LOBO

Proliferan muchas cuentas en redes sociales que no hacen análisis sobre por qué un gobierno que se dice progresista mantiene vigente la ley mordaza aprobada con un gobierno del PP, por qué entregó el control del Poder Judicial al PP en lugar de pactarlo con el bloque de investidura, por qué se han ido conociendo casos de infiltraciones policiales en los movimientos sociales o asamblea de profesores (en Catalunya, por ejemplo), por qué se ha empeñado en impulsar una política de rearme (el mayor de la historia) contraria a un sentimiento de ¡No a la guerra!, por qué no ha roto relaciones de forma integral con el Estado genocida de Israel, por qué no ha mandado a paseo al pedófilo Donald Trump y lo que representa a pesar de los insultos proferidos con nuestro país, por qué no rompe relaciones con Marruecos después de la presión migratoria orquestada recientemente en la frontera de Ceuta, por qué no aclara los presumibles espionajes a teléfonos de Ministros y del mismo Presidente con el programa israelí Pegasus pero desde la inteligencia marroquí, por qué ha dejado que las subidas del SMI, para adecentar a la clase trabajadora, se la haya tragado la incesante subida de la vivienda y la cesta de la compra o el combustible, por qué no penaliza a las empresas corruptoras y se le siguen dando contratos públicos, por qué no se han implementado medidas que hagan bajar los alquileres hasta un 50% o el precio de la vivienda, por qué se permite cada vez más autonomía o soberanía en distintos frentes dejándola en manos de fondos de inversión, por qué no controla a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que, verdaderamente, sean un servicio democrático a la ciudadanía en lugar de un nido de fascistas practicando el matonismo amparado en la placa, por qué se permite que proliferen medios de desinformación que, además, perciben obscenas cantidades por publicidad institucional cuando el artículo 20 de la CE consagra el derecho a la información veraz (y no a la mentira), por qué no se controla el cumplimiento presupuestario de cada CCAA para que no pueda haber desvíos injustificados de partidas y que, de ser así, se les congele las transferencias estatales hasta que cumplan con lo previsto, por qué se está permitiendo que -en general- el fascismo campe a sus anchas por las calles españolas con sus políticas de odio, amenazas, coacciones y agresiones físicas. En lugar de cuestionarse, de hacerse preguntas, increpan a gente de izquierda -desde sus púlpitos de audiencia- que está disconforme con la deriva política de un gobierno que no disimula siquiera que ya no es ni socialdemócrata, que ideológicamente no tiene un rumbo o una brújula, que no confronta con contundencia sino con el y tú más o apelando ¡cuidado, que viene la ultraderecha! Estas cuentas, que tienen su público de likes hacen de meros altavoces del sistema sin llegar al fondo de la cuestión, promoviendo un sentimiento de culpabilidad hacia quienes pensamos que votar el mal menor es apostar por el miedo, por el estancamiento y no por un giro importante en la forma de hacer política, en su contenido y acciones correspondientes. El miedo campa libre pero utilizar el argumento de cómo voy a votar a un partido que se dice de izquierda y no para de poner palos en las ruedas al actual gobierno y que, además, no va a gobernar en solitario, es cuanto menos de una mezquindad relevante y de una cierta ignorancia política. Sin decirlo, como suele ser habitual, hablan de Podemos que ni en sus mejores momentos se planteó gobernar en solitario. Resulta que esas críticas no hacen más que señalar al mensajero, criminalizar la protesta exactamente como hace el gobierno cuando te manda a la Policía (filo fascista) con tanqueta a los astilleros de Cádiz, aunque de una forma sutil, suave, con vaselina. Venga joder, no seáis mala gente y vamos a seguir votando en bloque a esta gente de ahora porque, de lo contrario, la ultraderecha nos arrasa.

EL IMPERIO MENGUANTEEL IMPERIO MENGUANTE


El mal menor en bandeja sin más, sin paños calientes, porque sí. No importa que el partido alfa del gobierno (PSOE) haya venido imponiendo durante años su paso, su ritmo, su visión, que haya obviado -incluso- que existía una operación de acoso y derribo contra su entonces vicepresidente (Pablo Iglesias), contra su ministra (Irene Montero), un lawfare de manual que solo creían para los demás hasta que les ha llegado a ellos aunque, eso sí, con una gran diferencia: la corrupción ha vuelto a golpear al PSOE que, por otro lado, sostiene a la monarquía y un fiel exponente del régimen del 78. Pero esta gente, con esa profundidad de análisis, solo ve que el peligro está la 
división, en votar a un partido de izquierda que no va a gobernar (suena a esa campaña que se le hacía a Julio Anguita y a la IU de entonces), pero no alcanzan a ver el factor corrupción dentro del PSOE. Estas cuentas, asimismo progresistas, hacen proselitismo del mal menor, o sea de la vieja política que nos retrotrae a los tiempos post Transición, a los tiempos en los que un PSOE comandado por el nada izquierdista Felipe Gonzáles (o Mr. X) planteaba que solo había dos caminos, el suyo o la derechona (en palabras del gracioso Alfonso Guerra). Luego a la hora de pactar, era preferible hacerlo con el PNV o CiU muy de izquierdas ambos. Así es como se ha ido labrando la política española en los últimos 45 años, en el que el vocablo turnismo bipartidista o alternancia nos traía a la memoria la época de Cánovas y Sagasta, conservador y liberal, ambos piezas del mismo sistema decimonónico. Yo quisiera saber cuánta historia han leído algunas de las personas que se esconden tras las cuentas que defienden el mal menor como garantía de contener el suspiro, pero casi diría que muy pocas o se les ha olvidado que ese turnismo no impidió el golpe de Primo de Rivera con el monarca Alfonso XIII como garante. Pero aquí estamos más por penalizar a quienes hacen propuestas valientes como abrir una red de supermercados públicos para atender, fundamentalmente, a la gente que más lo necesita en su día a día, empresa pública de energía, banca pública, revertir el rearme para favorecer los servicios públicos tan corrompidos por las privatizaciones y un largo etcétera. O sea, yo que defiendo esto último estaré en la parrilla del desprecio por no seguir las consignas mal menoristas de concentremos el voto -por ejemplo en el PSOE- que luego no va a servir más que para apuntalar el actual estado de cosas o, como mucho, una candidatura gazpacho (tipo Sumar) que solo sirvió para dividir y restar en lugar de sumar y multiplicar. Ahora, eso sí, tengo que estar agradecido además que varios partidos se pongan de acuerdo a nivel estatal pero que compiten entre sí en el autonómico. Bien, un disparate que el mal menorista no critica. Curiosa posición ciertamente.

Resulta que en redes sociales criticar se puede, es simple y te da likes, lo de debatir ya es otro nivel porque ni siquiera determinadas páginas que dicen apostar por no sé qué de unidad de acción son capaces de orquestar un debate siquiera una vez al mes. Así nos pasamos los días y los meses si me apuran, apelando con el mal menor al miedo que viene el lobo cuando, en realidad, el lobo nunca se fue y se le ha estado alimentando por acción y omisión. Pero la culpa siempre será de quienes, desde otra posición más audaz, no quiere tragar con las ruedas de molino de ese mal menor. Yo, dicho sea de paso, jamás voté el mal menor que ha supuesto el PSOE históricamente. Y lo de la unidad sin programa, pues ya tal... El lobo sigue creciendo y es hora de cazarlo.

Últimas noticias
Te puede interesar
ChatGPT-Image-7-ago-2026-07_45_57-p.m-1068x853

La familia tradicional en debate: Libros, series y películas para pensar la ofensiva contra las mujeres

IZQWEB
Opinión08 de septiembre de 2026
En los últimos años la derecha y los sectores más conservadores impulsan viejas ideas bajo una estética renovada. Frente a esta ofensiva, disputar los sentidos que circulan en la cultura también forma parte de la lucha. No porque el arte pueda reemplazar la acción política, sino porque tiene la capacidad de volver visible aquello que la clase dominante intenta naturalizar.
Por Milagros Moreno
Lo más visto
20250807_etica_01

Las formas si son importantes... Se puede ser opción política sin ética.

Sergio Santana Santana
Una mirada atras... Hemeroteca El Sol Noticias14 de septiembre de 2026
Obviamente si se puede, en los últimos tiempos vemos como funciona la política en el Estado Español y en otros países del entorno iberoamericano, donde el engaño , la mentira, el insulto y cualquier forma de confundir al elector tiene uso y finalidad, en muchos casos la destrucción de la propia democracia tal y como la conocemos hoy día, la destrucción del estado del bienestar que hoy conocemos.
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email