
Campaña de paradoja.
Salvador J. Suárez MartínCada vez que se acerca unas elecciones surge para muchos la duda de si las campañas sirven o no para algo ¿Si el voto ya lo tiene decidido la mayoría de las personas no es un gasto de energía inútil? La respuesta puede ser un si y un no,un si , si es inútil, para los que aún enfocan las campañas como un acto de convencer al votante del otro lado que vote al contrario, un si, es un trabajo inútil para los que comprenden realmente los que significan un campaña electoral y unas elecciones hoy en día.
Los primeros son numerosos, incluso en las direcciones y en los equipos de campaña, supuestos expertos que abogan por tratar de conquistar el voto duro del contrario. Los que opinan así a pesar de estar completamente alejados de la realidad suelen llegar incluso a dirigir campañas. Los segundos mucho menos numerosos comprenden que la campaña es mucho más compleja que todo esto.
Para empezar el voto duro es casi imposible de cambiar (de ahí el adjetivo que lo califica), alguien que vota a derechas con un apoyo claro muy difícilmente cambiará su voto a izquierdas y viceversa. Y ese voto duro es mucho más habitual de lo que siempre creemos, porque además muchas de las personas que aseguran votar a un lado o al otro suelen, mentir, no por mala fe, muchas veces hasta por desconocimiento, pero suelen moverse dentro del mismo arco ideológico.
La verdadera campaña se centra en tres factores principalmente: Movilizar el voto propio y cercano, desmotivar el voto contrario y cercano al rival e ir por el pequeño grupo de indecisos. Este grupo de indecisos no solo es pequeño y difícil de encontrar , sino que normalmente tiene un ámbito favorito de voto del cual es difícil sacarlo, es diferente el duro por esa pequeña posibilidad. Pero es que además suele variar según el ámbito electoral, no es lo mismo cambiar su voto en una alcaldía que en una presidencia. Por todas estas dificultades es poco rentable luchar por ese caladero de votos.
Pero esta campaña además tiene sus peculiaridades, el ambiente tenso y polarizado que han buscado los partidos de derecha en este país les ha dado sus resultados pero también ha creado las condiciones para que se produzca cierta paradoja en la campaña. En esta cita electoral será más difícil que nunca mover un voto de un lado del espectro político al otro, tanto izquierdas como derechas tienen más que razones para estar movilizados por lo que podríamos concluir que las campañas ya solo están para recoger la cosecha pero no es cierto. Con un ambiente claramente dividido en dos bloques cada voto será más vital por lo que será más importante la campaña que nunca, además todo este ambiente tan hostil en la política alimentará la figura de la ciudadanía que no acude a votar por el hartazgo político, algo pueril porque con su voto o sin él alguien va a gobernar, pero que en esta campaña será quizás el verdadero ganador.
Entonces con esta campaña que podrá mover menos votos que nunca pero que serán más importantes que en otras ocasiones ¿cuales deben ser las prioridades de las campañas? Pues podríamos destacar algunas de las acciones que son importantes en todas las campañas pero que ahora mismo puedes ser más vitales y otras que siendo importantes (todo es importante en una batalla electoral) pasan a perder peso.
Movilización. La activación del voto propio parece condenada a estar definida más por el miedo al otro que por el valor propio. Esto es muy peligroso pero difícil de esquivar con la actualidad. Al punto que puede dar más votos a un partido la acción del rival que la suya propia. Convencer a estas personas que vayan a votar no es convencer a un indeciso es convencer a un votante próximo de que su voto es vital y debe ir a votar. Esto aunque puede parecer cubierto por el clima actual no debe dejarse sin trabajar por las campañas, confiarse en este factor puede ser letal.
Desmovilización. Al igual que el caso anterior cualquier acción viene muy marcada por la situación de oposición agresiva que llevamos viviendo todos estos años, será muy difícil desmotivar al voto contrario para que se quede en casa, incluso cualquier acción encaminada a ello puede ser contraproducente. Y si en todas las campañas es parte fundamental en esta ocasión debe ser utilizada con pinzas.
Pequeño grupo de indecisos. No son muchos, esta campaña menos que nunca, empeñarse en ese electorado o volcarse demasiado quitaría recursos para acciones más eficientes.
El hartazgo electoral. Especialmente en las izquierdas puede provocar un gran agujero, la sensación, o el lema, de que todos son iguales, puede dejar muchísimos votos fuera de la urna. Vencer esta idea y motivar el voto puede ser más difícil que nunca pero más importante.
Las matemáticas y las listas. Los resultados electorales se definen por muchos factores, la marca, la ideología, la actualidad, la campaña , pero también las matemáticas y los nombres, presentar listas con personas que no sumen a la marca puede ser la diferencia entre estar o no estar. Las matemáticas son crueles y exactas, es fundamental tenerlas en cuenta a la hora de rascar hasta el último voto y a la hora de plantear candidaturas o pactos, será fundamental. No será responsabilidad de los organizadores de campaña pero si serán factores clave en ellas, ser realistas con las barreras electorales, repartos, representantes y presentar a candidatos o candidatas que sumen hasta el más mínimo voto será primordial.
Voto útil. A pesar de que ya esta estaría incluido en los puntos anteriores hay que recordar que este será uno de los conceptos más repetidos en esta campaña y recordar también que este voto es volátil, frágil, ambiguo, demasiado utilizado en ocasiones que no era necesario y con muchísimos peligros y ramificaciones. Este concepto merece un análisis para si mismo porque va a influir en todos los demás y en ambos lados del panorama ideológico, pero si destacar aquí, que confiar la base de la estrategia en este voto, darlo por hecho o que con el es suficiente sería fatal.
Vida interna. Las realidades internas de los partidos también es clave siempre pero en esta ocasión en el que todo esta tan reñido, la motivación de las personas que participan de la vida interna de los partidos, los voluntarios, las personas que se presentan, los cargos, los equipos internos y la conexión de los equipos de campaña con estos últimos será más delicada que nunca.
Voto ganador voto perdedor. Siempre influye, hay personas que se quedan en casa por dar a su candidata preferida ya ganadora y otras personas que solo van a votar cuando están seguros que están apoyando a caballo ganador. Por eso en esta ocasión cuando el voto útil esta boca de todos jugar con estos motores de movilización y des movilización pasa a ser clave ¿Es mejor para mis votantes ver a mi candidatura ganadora o mejor que piensen que su voto es necesario para no perder?
En esta campaña las acciones de los partidos quizás puedan influenciar menos la dirección de voto más que en otras, o al menos la dirección del voto, pero en cambio serán las más importantes a la hora de decidir quien se queda quieto y quien se mueve y además cada voto que muevan será más vital en un panorama ajustado y de pactos totalmente asegurado. Hay cosas que suman y cosas que restan ¿Están los partidos enseñando sus mejores cartas y personas o simplemente están dejándose llevar por sus inercias internas? Con lo visto por ahora solo se puede decir que dejarse llevar, hacer lo mismo de siempre y mirarse el ombligo es la formula perfecta del fracaso. Hay momentos que hay que arriesgar, incluso equivocarse pero inaceptable quedarse esperando.



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