
Japón ha roto una barrera simbólica: por primera vez en su historia, una mujer ocupa el cargo de Primera Ministra. Sanae Takaichi, figura conservadora del Partido Liberal Democrático (PLD), ha sido elegida para liderar el gobierno en un país donde el poder ha sido, durante décadas, un club de hombres. Pero más allá del gesto histórico, ¿qué implica realmente este nombramiento para la política japonesa y para el papel de la mujer en el poder?








