
Generación mimada.

Las encuestas marcan que gran parte del voto joven es de extrema derecha, las razones que se le atribuyen son muchas, que si rebeldía, hartazgo, etc., pero todo esto son excusas para una generación mimada y a la que aún se mima, ni se le dice la verdad. Es una generación manipulable y egoísta, culpa y producto de una generación anterior que no supo educar.
La primera razón que se atribuye a esta tendencia ideológica es la rebeldía ante el poder establecido y el actual gobierno de izquierda. Esta es una excusa bastante pobre, ser rebelde tiene sentido contra el poder no contra el pobre, y la ultraderecha nunca defiende al débil, en ningún ámbito. Además, el gobierno de izquierda español es una excepción ante la mayoría de gobierno y lideres conservadores ¿Qué tiene de rebeldía apoyar al fuerte y atacar al débil? ¿Qué rebeldía hay defender un sistema opresivo o querer ser dirigido por una dictadura? No, no es rebeldía, es sumisión.
El hartazgo también es una mala excusa ¿De qué están hartos? Nuestra democracia es joven, si tenemos un poco de visión histórica estamos empezando a andar. Entonces ¿De qué están hartos? Cuando alguien esta harto de una situación sabe porque, la respuesta de esta generación ha sido una simple pataleta, saben lo quieren, pero ni idea de cómo o por qué.
No se puede aspirar a un mundo mejor apostando por el egoísmo, ni hablar de tolerancia o buenas intenciones y defender una dictadura, esa contradicción no es ser interesante es estar vacío como ser humano. No preocuparte por nadie más no es ser rebelde es ser mediocre.
Nos encontramos con una generación manipulable, pero no por ideas, argumentos o debates, sino con eslóganes, videos de segundos y breves mensajes que pretenden resumir la complejidad de la vida en dos líneas.
En su mentalidad infantil prefieren ser gobernados que tomar sus propias decisiones. Porque eso significa una democracia, tener nuestras propias decisiones, muchas veces equivocadas, pero nuestras. Por eso es una opción más madura una mala democracia que una buena dictadura, al igual que es más maduro tomar nuestras decisiones y equivocarnos que cargar a las espaldas de los progenitores las responsabilidades para que decidan. Un joven que prefiere una dictadura a una democracia sigue siendo un niño que prefiera que decidan por el que asumir la responsabilidad del mundo que le rodea, de su voto, de sus decisiones, de sus ideas.
Tenemos ante nosotros la generación más mimada de la historia, dan por hecho que el mundo les debe un éxito solo real en el cine. Buscan una solución fácil y rápida a sus problemas sin pensar en nada más, los gurús del mercado brutal, de la ley de la selva, les aseguran que sin impuestos podrán pagar el móvil ultima generación, el televisor con más pulgadas, el coche con más caballos y viajes fácilmente convertibles en fotos para redes sociales. Ese camino rápido es mucho más atractivo para ellos que las soluciones globales, trabajadas y progresivas para todos. Quieren su parte, la que creen que les han robado, la quieren ya y a costa de quien sea.
Una generación egoísta, quizás se merece un golpe de realidad. La promesa fácil y vacía de un régimen autoritario que les proporcionará, en teoría, una estabilidad económica es un engañabobos, un timo, como el de la estampita que requiere de egoísmo e ingenuidad del timado para poder progresar, quizás se merecen que les timen.
No me vale que el resto no piensen así, si aproximadamente un 21% de los jóvenes considera la dictadura buena o muy buena, significa realmente que habrá un alto porcentaje silencioso que también lo cree y que el resto (aunque fuera el 70% restante) tolera a estos jóvenes. Traducido quiere decir que un alto porcentaje de la población joven prefiere ser oprimido y que otros sufran (con la absurda seguridad de que no serán ellos las victimas) con tal de tener un bienestar material. Y que otros muchos les permiten que no les de vergüenza pensar así.
Basta ya de justificar y blanquear el fracaso de nuestra sociedad a la hora de criar una generación. Asumamos que lo hemos hecho mal como única forma de arreglar la situación. Por una vez dejemos de consolarnos o mentirnos que son la generación más formada o con algunos ejemplos. Claro que hay jóvenes excepcionales, pero en bloque tenemos una juventud que acepta poner en duda que una persona pueda retirarse tranquilamente con una pensión, que pone en duda la solidaridad, que pone en duda los derechos del resto si entorpecen su soñado camino. La proporción de jóvenes cuyo único objetivo es triunfar económicamente sobre quien sea necesario nos debería asustar, claro que siempre hubo jóvenes así pero no eran mayoría o eran recriminados no justificados.


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