
La juventud de las comarcas turolense vive hoy una realidad marcada por la precariedad, la incertidumbre y la falta de oportunidades reales para construir un proyecto de vida digno sin verse obligada a marcharse. No es una percepción subjetiva ni un discurso alarmista: lo dicen los datos oficiales y lo confirman quienes intentan quedarse a vivir y trabajar en nuestros pueblos.
















