San José Gregorio Hernández y el esplendor de la resistencia popular venezolana

En medio del asedio imperialista intensificado del gobierno de Trump en el Caribe, lxs venezolanxs han recurrido al recién canonizado San José Gregorio Hernández (1864-1919) como símbolo de orgullo nacional, unidad y firmeza.
Cultura y Ciencia08 de enero de 2026 Tricontinental - Carlos Ron
Captura de pantalla 2026-01-05 114126

Si entras a un hogar venezolano típico, es probable que te encuentres con un retrato o una pequeña estatua de un hombre distinguido y delgado con traje y sombrero negro, un bigote bien cuidado, las manos entrelazadas detrás de la espalda y una vela encendida a su lado. Conocido cariñosamente como “El doctor de lxs pobres” y “El santo del pueblo”, San José Gregorio Hernández (1864-1919) no es solo una figura de devoción católica, sino una de las imágenes más reconocibles de la cultura popular venezolana, especialmente entre la clase trabajadora, que desde hace mucho tiempo recurre a él en busca de sanación y protección. En los últimos años y particularmente en medio de los ataques intensificados del gobierno de Donald Trump contra Venezuela, este santo popular ha adquirido un nuevo significado.

Un siglo después de su muerte, la canonización de Hernández por el Vaticano el 19 de octubre de 2025 coincidió con una nueva ola de agresión imperialista contra Venezuela. En marzo de 2025, el gobierno de  Trump invocó la “Ley de enemigos extranjeros” para atacar a supuestos miembros del Tren de Aragua como “enemigos extranjeros”, alegando, sin presentar ninguna prueba, que lxs migrantes venezolanxs en Estados Unidos tenían vínculos con la banda. A principios de ese mismo mes, alrededor de 250 migrantes venezolanxs fueron deportadxs al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) del presidente salvadoreño Nayib Bukele, una megaprisión condenada por organizaciones de derechos humanos por sus condiciones similares a las de un campo de concentración. Luego, a finales de agosto de 2025, Estados Unidos comenzó a concentrar el mayor despliegue militar en el Caribe desde la Crisis de Octubre de 1962 (conocida en Occidente como la Crisis de los Misiles de Cuba). En los meses siguientes, Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones en aguas frente a Venezuela en las que ha matado a más de 80 personas. En este contexto, muchas venezolanas y venezolanos han abrazado aún más a San José Gregorio como un símbolo de la inquiebrantable capacidad de su país para superar estos grandes desafíos.

Sin ser artista, la importancia de San José Gregorio para nosotrxs reside en cómo un pueblo sitiado ha convertido una figura religiosa en un símbolo de devoción popular y resistencia nacional. Hoy, las representaciones de San José Gregorio ya no se limitan a las iglesias y los hogares de lxs devotxs. Aparecen en murales y carteles publicitarios en todo el país y en grabados y figurillas vendidas por vendedorxs ambulantes, incorporando su imagen a la vida cotidiana.

Una vida al servicio del pueblo

Captura de pantalla 2026-01-05 114245

José Gregorio Hernández Cisneros nació en 1864 en el pequeño pueblo de Isnotú, enclavado en los Andes venezolanos, justo cuando el país emergía de la devastación de la Guerra Federal y se refundaba como los Estados Unidos de Venezuela bajo una frágil constitución federal. Uno de siete hermanxs, era hijo de un vendedor de productos farmacéuticos y ganado y de una empleada doméstica. Desde muy joven, Hernández demostró un potencial intelectual excepcional. Cuando se graduó como médico en 1888, en los primeros años del proyecto modernizador liberal que siguió a la larga dictadura de Antonio Guzmán Blanco, dominaba el inglés, francés, portugués, alemán e italiano y tenía nociones de hebreo. Hernández también había estudiado filosofía, música y teología en una época en que el Estado venezolano expandía la educación laica mientras negociaba su tensa relación con la Iglesia Católica.

Después de graduarse en 1888, Hernández ejerció brevemente en Caracas, compartiendo una pequeña habitación en La Pastora que servía al mismo tiempo como dormitorio, consultorio y hasta una sastrería improvisada. A menudo regalaba su propia comida a lxs pobres del barrio. Cuando su mentor, el Dr. Santos Dominici, se ofreció a ayudarlo a establecer un consultorio adecuado en la capital, Hernández se negó, diciendo que deseaba regresar a su Isnotú natal. “Un día, mi propia madre me pidió que regresara para aliviar los dolores de los pueblos humildes de nuestra tierra. Ahora que soy médico, me doy cuenta de que mi lugar está allí entre los míos”, le dijo Hernández al Dr. Dominici. En agosto, emprendió el largo e incómodo viaje de regreso a los Andes, viajando en barco desde La Guaira a lo largo de la costa y pasando por Curazao, cruzando el lago de Maracaibo hasta La Ceiba y luego en mula hacia el interior, para trabajar como médico rural.

papuszaLiteratura romaní: una cura contra la herida heredada

En cartas de este período, describió el cuidado de pacientes que sufrían de disentería, asma, tuberculosis y reumatismo y la lucha contra las supersticiones profundamente arraigadas que complicaban la confianza de la gente en el tratamiento médico.

La habilidad excepcional de Hernández como médico y su dedicación al pueblo no pasaron desapercibidas. Mientras aún buscaba un lugar para establecer su consulta en los Andes, un decreto del presidente Juan Pablo Rojas Paúl creó el nuevo Hospital Vargas en Caracas y autorizó al Estado a enviar a un joven médico venezolano de “buena conducta y aptitud reconocida” a París para estudiar las últimas ciencias experimentales —microscopía, bacteriología, histología y fisiología experimental— y luego regresar para modernizar la educación médica en el país. Hernández fue elegido para esta misión. En 1889 viajó a Francia y trabajó en el laboratorio del eminente histólogo Mathias Duval. Hernández regresó a casa trayendo algunos de los primeros microscopios al país y se convirtió en uno de los pioneros de la medicina científica moderna en Venezuela, especialmente en los campos de la bacteriología y la histología.

Junto con sus logros científicos, Hernández intentó unirse al sacerdocio dos veces, en 1908 y nuevamente en 1912. Sin embargo, su frágil salud le impidió completar sus estudios en ambas ocasiones. Continuó ejerciendo la medicina, ganando amplia fama en Caracas por su cuidado desinteresado de lxs pobres, a menudo cubriendo él mismo el costo del tratamiento de sus pacientes. También jugó un papel fundamental atendiendo a pacientes cuando la devastadora pandemia de gripe española arrasó el país en 1918, que cobró más de 25.000 vidas (alrededor del 1% de la población).

El 29 de junio de 1919, Hernández murió trágicamente después de ser atropellado por un automóvil. Su vida de servicio desinteresado y devoción religiosa, combinada con su muerte repentina, lo transformó inmediatamente en un santo del pueblo cuya importancia para la religión popular pronto trascendió las fronteras de Venezuela. Mucho antes de que el Vaticano lo considerara un santo, el pueblo ya había canonizado a San José Gregorio.

El esplendor del ser

02_Palmira-Correa-José-Gregorio-Hernández-771x1024

Palmira Correa, José Gregorio Hernández, s.f.

Más allá de su profesión médica, San José Gregorio también se involucró con la filosofía, desarrollando una visión profundamente humanista del arte que se negaba a separar la belleza de la ética. En una sociedad marcada por el poder oligárquico liberal, la cultura latifundista y el avance desigual del capitalismo, no trató la estética como un escape sino como un medio para defender y ampliar la dignidad humana.

Para San José Gregorio, la belleza era el “esplendor del ser”, que solo puede materializarse a través de acciones orientadas hacia el bien. En otras palabras, la belleza, como la ética, no es solo algo para contemplar sino algo para hacer en el mundo.

En 1912 escribió el ensayo en prosa Visión de arte, que culmina en la reacción exaltada del narrador ante una escena en la que Cristo realiza el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. El ensayo fue publicado originalmente junto con una reproducción de la monumental obra de Arturo Michelena La multiplicación de los panes y los peces (1897), pintada para la Basílica Menor de Santa Capilla en Caracas. En la obra de Michelena, el milagro se desarrolla en medio de una tormenta que se aproxima junto al agua, enmarcada por palmeras, mientras la gente distribuye comida entre sí y Cristo se encuentra en el centro. Esta imagen fundamenta el ideal estético de Hernández no en la teoría clásica distante, sino en la forma más elevada de compasión divina y justicia extendida a quienes la necesitan.

Leída a través de su comprensión de la belleza estética como acción ética, la escena se convierte en un argumento a favor de la justicia social como esplendor: la belleza se realiza cuando se alimenta a lxs hambientxs, se responde a la escasez con provisiones compartidas y la compasión toma forma material entre la gente común. El esplendor, entonces, no se limita al lienzo o a la capilla. Se materializa en actos de dignidad colectiva, a menudo forjados en medio de la turbulencia, cuando la demanda de esta se vuelve más urgente.

Un santo del pueblo en el arte y la cultura
 Captura de pantalla 2026-01-05 114502

La veneración de Hernández fue, desde el principio, un fenómeno popular. Aunque la élite intelectual también lamentó su muerte, fueron lxs artesanxs, lxs trabajadorxs industriales, lxs pequeñxs comerciantes y las trabajadoras domésticas quienes, en agradecimiento por su servicio y admirados por su piedad, lo transformaron en un santo popular.

Los periódicos informaron que en su entierro de 1919 las multitudes eran tan grandes que impidieron que la caravana de automóviles llegara al cementerio en Caracas. Algunas personas insistieron en cargar ellxs mismxs el feretro, mientras otrxs lanzaban flores desde sus balcones como humildes ofrendas. Los homenajes en su tumba se convirtieron rápidamente en peregrinaciones, las personas viajaban largas distancias a su sitio de sepultura buscando mejorar su salud a través de su intercesión. La creencia en su poder para realizar milagros se propagó rápidamente, historias de oraciones respondidas y de sueños en los que él aparecía realizando intrincadas operaciones médicas en lxs enfermxs. En la década de 1970, la gran cantidad de velas encendidas cerca de su tumba representaba un peligro de incendio y en 1975 sus restos fueron trasladados a una iglesia en el centro de Caracas.

El estatus de Hernández como santo popular era tan inmenso que trascendió la oposición institucional. En 1957, el renombrado nacionalista puertorriqueño y cantante Daniel Santos, conocido como una voz de la clase trabajadora caribeña, grabó el bolero “Santo José Gregorio”. En respuesta, la Iglesia Católica presionó a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez para que prohibiera la canción en Venezuela porque el Vaticano aún no había aprobado la canonización de Hernández. Sin embargo, la canción continuó circulando, un recordatorio de que la devoción popular y la cultura se mueven más rápido que la aprobación eclesiástica.

Captura desde 2025-12-29 22-19-18Año nuevo, hábitos viejos: por qué empezar es fácil y mantener es lo difícil

Además, Hernández fue incorporado al movimiento espiritual popular más grande de Venezuela, la devoción sincrética a María Lionza. Se convirtió en una figura importante de una de las “cortes” espirituales del movimiento –grupos venerados de espíritus reconocidos por atributos específicos– y fue especialmente venerado por sus poderes de sanación. En países vecinos como Colombia, incluso existe una congregación autoproclamada de gregorianxs (seguidorxs de José Gregorio) que realizan rituales en su nombre. Estas asociaciones con el espiritismo y el mundo esotérico retrasaron su reconocimiento formal por parte de la Iglesia. En octubre, el presidente Nicolás Maduro incluso criticó públicamente a las autoridades eclesiásticas, incluido el cardenal venezolano Baltazar Porras, por intentar obstaculizar el proceso. Sin embargo, al final prevaleció el fervor popular.

Hoy, a medida que la agresión imperialista se ha intensificado contra Venezuela, San José Gregorio se ha convertido posiblemente en una de las figuras más representadas en el arte popular venezolano, solo superada por el héroe nacional Simón Bolívar. Semanas antes de su canonización, aparecieron cientos de murales, grafitis y esculturas de Hernández en todo el país. Innumerables artistas y artesanxs cotidianxs crearon imágenes de él, junto con obras de escultorxs y pintorxs famosxs como Francisco Narváez, Marisol Escobar y Alirio Palacios, consolidando aún más su lugar en la conciencia nacional. San José Gregorio, que fue un símbolo religioso de solidaridad con lxs pobres y lxs enfermxs, se ha convertido en una expresión de orgullo nacional, unidad y la obstinada insistencia de un pueblo en su propia dignidad frente a la agresión imperialista.

Un santo en tiempos de paz y guerra

Captura de pantalla 2026-01-05 114600

San José Gregorio es considerado frecuentemente un hombre de paz, una noción alimentada no solo por su vida piadosa sino también por el hecho de que su muerte coincidió con la firma del Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919, que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Para sus devotxs, esta coincidencia no es accidental sino providencial: muchxs creen que él ofreció conscientemente su vida como un acto de intercesión para poner fin a la guerra.

Sin embargo, las acciones del santo durante su vida revelan no solo un compromiso con la paz sino también un profundo compromiso con la soberanía nacional. En 1902, cuando Gran Bretaña, Alemania e Italia impusieron un bloqueo naval a Venezuela para exigir el pago de la deuda externa, un ejemplo temprano del tipo de diplomacia de cañoneras que estamos viendo hoy, el presidente Cipriano Castro llamó a todxs lxs ciudadanxs a unirse y defender la patria. Según el historiador Miguel Yaber, San José Gregorio fue el primer hombre en alistarse en las milicias en la oficina de reclutamiento de su localidad, respondiendo al llamado de tomar las armas para defender su país.

Quizás hoy, cuando Venezuela enfrenta nuevamente un asedio imperialista, con más de ocho millones de venezolanxs uniéndose voluntariamente a las milicias populares para defender la soberanía de la nación, San José Gregorio todavía tiene un mensaje para su pueblo: a veces debemos luchar para defender la vida y garantizar la paz. La misma imagen que alguna vez representó una devoción silenciosa ahora mira desde los muros de los barrios y las pancartas como una declaración colectiva de que el pueblo venezolano no se rendirá.

Carlos Ron
Co-coordinador de Tricontinental Nuestra América

Últimas noticias
Te puede interesar
file-20260601-71-ma8m69

¿Por qué el nivel socioeconómico determina los resultados escolares? El papel oculto del lenguaje.

theconversation.com
Cultura y Ciencia12 de junio de 2026
La sociología insiste desde hace tiempo en que los grupos humanos habitamos mundos discursivos parcialmente distintos, con géneros, registros y formas de construir sentido que no se distribuyen por igual. El lenguaje, en este marco, no es un instrumento neutro de comunicación: es una forma de capital. Y como todo capital, su distribución es profundamente desigual.
Lo más visto
Captura de pantalla 2026-04-15 125049

La desigualdad en el fascismo

Eduardo Montagut
Erase una vez...13 de junio de 2026
Solamente una minoría, una élite puede gobernar según las ideas fascistas, porque se parte del postulado de la desigualdad de los hombres, frente al postulado del liberalismo y de la democracia que establece la igualdad.
Captura de pantalla 2026-05-08 121655

Molécula por molécula

Bioeconomía.info
Mundo12 de junio de 2026
En 1969, un derrame de petróleo en California conmocionó al mundo y dio origen al Día de la Tierra. Cincuenta y seis años después, estamos aprendiendo a producir, molécula por molécula, lo que el petróleo ofrece.
Por Emiliano Huergo
20250807_etica_01

Las formas si son importantes... Se puede ser opción política sin ética.

Sergio Santana Agosto 2025
Una mirada atras... Hemeroteca El Sol Noticias12 de junio de 2026
Obviamente si se puede, en los últimos tiempos vemos como funciona la política en el Estado Español y en otros países del entorno iberoamericano, donde el engaño , la mentira, el insulto y cualquier forma de confundir al elector tiene uso y finalidad, en muchos casos la destrucción de la propia democracia tal y como la conocemos hoy día, la destrucción del estado del bienestar que hoy conocemos.
[Imagen] 260610 Visita Papa y Gobierno España

Drago Canarias denuncia la hipocresía e instrumentalización del Gobierno de España hacia las personas migrantes

Drago Canarias
Actualidad11 de junio de 2026
Sobre esta cuestión, Peña señaló que "supone todo un ejercicio de hipocresía por parte del Gobierno de España despreciar de esta manera a las personas migrantes y a la vez compartir un espacio con el Papa en el que se van a defender, entre otras cuestiones, los valores humanitarios y la importancia de que existan vías legales de migración".
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email