
Contra la xenofobia en 1927

El socialismo ha tenido siempre una clara dimensión internacionalista con excepciones y momentos complicados en relación con esta cuestión. El socialismo español desarrolló casi siempre esta idea, siendo muy crítico con el nacionalismo y con el patriotismo, especialmente en el reinado de Alfonso XIII, que es la época que mejor conocemos. Tanto el uno como el otro era acusados de ser responsables de llevar al país a guerras y conflictos que terminaban por repercutir en la clase obrera, y porque escondían, en su opinión, intereses económicos de la burguesía, más interesada, realmente, en sus beneficios que en España.
Pues bien, ante el renovado ejercicio de patriotismo y de nacionalismo de signo españolista que se produjo en la Dictadura de Primo de Rivera, el socialismo español realizó algunas críticas a través de las páginas de El Socialista cuando la censura no se cebaba demasiado. En este contexto hemos encontrado una columna titulada “Xenofobia”, en la sección “Asterisco” del periódico socialista, del mes de mayo de 1927. ¿De qué trataba, qué denunciaba?
El periódico explicaba que se estaba produciendo un ejercicio de “patriotismo cerril” en empresas, comercios, etc. Dicho patriotismo se desarrollaba a través de expresiones del siguiente tenor:
“No deshonres nunca la casa o el taller español con empleados o con herramientas extranjeras”
“No comerás nunca viandas extranjeras, que comprometerán tu salud”
“Productos como los españoles no se encuentran en ninguna parte”
“Los extranjeros que vienen a España sólo vienen a llevar tu dinero”.
El periódico socialista era contundente al afirmar que se trataba de la “mejor floración de la mentecatez patriótica” de algunos.
Con esta suerte de amor a España, se afirmaba, se contribuía más que a su “prestigio y progreso” a su “pobreza y deshonor”.
Los socialistas se preguntaban si contratar a un trabajador extranjero constituía una deshonra. La formulación de dicha afirmación solamente la podían realizar los que no sabían realmente en que consistía el honor. Los trabajadores extranjeros en España no robaban su riqueza, sino todo lo contrario, contribuían a generarla.
Tampoco se llevaban el dinero español los extranjeros que visitaban España con intención desinteresada con afán de conocimiento y de cultura. España debía mucho a los viajeros extranjeros, mientras que no debía nada, a no ser miserias, a muchos de sus compatriotas con “cédula patriótica de primera”.
El consejo de no comer productos extranjeros porque comprometerían, supuestamente, la salud era considerado como peregrino. Ciertamente, los productos extranjeros malos si eran peligrosos para la salud, pero como ocurría con los productos españoles que fueran malos. Había, pues, que rectificar ese “patriotismo xenófobo”, y que no se dijeran tonterías, porque algunos, siempre en opinión del diario socialista, confundían el “patriotismo con la imbecilidad”. Recordemos que estamos hablando de 1927 no de 2021.
La columna se publicó en el número 5705 de El Socialista, de 18 de mayo de 1927.


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