
El encuadramiento juvenil en el franquismo

El Frente de Juventudes se creó por una ley de diciembre de 1940 con el fin de organizar a la juventud española dentro de FET y de las JONS para inculcar los valores dominantes en la España franquista: nacionalcatolicismo, exaltación de la patria y defensa del orden establecido por la victoria en la guerra. Nació con vocación de obligatoriedad pero conviene matizar. El SEU –el sindicato único universitario- pasó a pertenecer al Frente de Juventudes en 1941. Tres años después, la pertenencia al SEU pasó a ser obligatoria, incluyendo el pago de las cuotas económicas establecidas. Pero, aunque los estudiantes de primaria y secundaria también estaban adscritos al Frente de Juventudes, no estaban obligados a ninguna contribución. Los afiliados al Frente de Juventudes eran los “flechas”.
Dentro del Frente de Juventudes estarían las Falanges Juveniles de Franco, cuya adscripción era voluntaria. Esta activa organización solía participar en las manifestaciones organizadas por el régimen como demostración de su importancia y para exaltación del dictador. Fue muy sonada la manifestación organizada como protesta por la ocupación británica de Gibraltar porque se desató cierta violencia, con pintadas a favor de la toma del Peñón por parte de las Falanges Juveniles a una orden de Franco, quema de banderas británicas y otras provocaciones. Pero el régimen no estaba dispuesto a violencias no controladas, tanto por cuestiones de orden público, como por las posibles derivaciones diplomáticas, y se terminó por frenar a las Falanges Juveniles. En 1960, el Frente de Juventudes desapareció para dar paso a la Organización Juvenil Española (OJE).
Estas organizaciones juveniles formaban parte de la Delegación de Juventud de la Secretaría General del Movimiento. Dentro de la Delegación se encontraba el Instituto de la Juventud, del que dependía la Academia Nacional “José Antonio”, dedicada a la formación de profesores en el denominado “espíritu nacional”, es decir, educación político-social, educación física y formación de dirigentes juveniles. Popularmente, era conocida como la Escuela de Mandos. La Delegación formaba a los profesores que en el Bachillerato y en la Universidad impartirían la asignatura de “Formación del Espíritu Nacional”. Además, la Delegación contaba con dos escuelas preparatorias para el ingreso en las academias militares. Tenía la Cadena Azul de Radiodifusión o CAR, con hasta 59 emisoras, la editorial “Doncel” y la “Revista del Instituto de la Juventud”.
Las actividades más importantes de las organizaciones juveniles franquistas fueron los famosos campamentos de verano, las prácticas deportivas y el montañismo. Los campamentos estaban organizados por falangistas y con la presencia de capellanes. En esos campamentos se pretendía templar a los jóvenes en el espíritu militar, enseñar fundamentos ideológicos, la práctica del considerado como ocio sano, así como de los deportes, sin olvidar la formación religiosa.
A estos campamentos del Frente de Juventudes y de la OJE no sólo acudieron los hijos de las familias convencidas y entusiastas del régimen. Muchos chicos de familias sin adscripción política estuvieron en ellos como una alternativa a la falta de vacaciones por evidentes estrecheces económicas; al menos podrían disfrutar del aire libre, el sol y la montaña.


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