
¿Qué haremos cuando una parte del mundo allá afuera se vuelva inhabitable?

(Imagen de Patricio Segura / IA)
En las jornadas confluyó medio millar de dirigentes de ONGs y activistas, profesionales, empresarios, funcionarios públicos, investigadores, estudiantes interesados en temas ambientales con foco en cambio climático. Cuando se cumplen 20 años desde que el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore lanzara el documental “Una verdad Incómoda”, con el cual alertó sobre los graves efectos del calentamiento global para el futuro de la humanidad y la biodiversidad. De ahí nace The Climate Reality Project, iniciativa que busca “una solución global a la crisis climática, a través de imprimir su urgencia en todos los sectores de la sociedad”.
De la información que se entregó, una es clave: según un informe de la NASA al año 2070 amplias áreas del planeta serán inhabitables por el alza de las temperaturas y la humedad, superando el rango de lo que podemos soportar como seres humanos. El sur de Asia, el Golfo Pérsico y el Mar Rojo, algunas zonas del sur de China y Brasil son las fundamentales, donde viven entre 2 y 3,5 mil millones de personas. Hace cinco años el pronóstico era de entre 1 y 3 mil millones: claramente no estamos mejorando.
La primera pregunta, desde la empatía, es ¿qué haremos para detener este negro futuro para amplias zonas que se concentran en el hemisferio sur y países en desarrollo? O, mejor dicho, ¿qué harán los países del norte global, principales responsables de la crisis climática, para abordar el dilema? Porque claramente todos debemos hacer el esfuerzo para emitir menos gases de efecto invernadero, pero está claro en quiénes está la carga de la prueba.
Y la segunda duda, incluso desde el interés nacional, es ¿a dónde se irán los habitantes de esos territorios, si no cambia drásticamente el escenario? Porque nadie esperará que, a la luz de estos datos y realidad, los miles de millones de afectados se sienten a esperar ser abrasados y ahogados por los nuevos ciclos de la naturaleza.
La migración masiva que se proyecta es esencialmente conflicto, cuando la solución de ciertos países (como Estados Unidos) ha sido, en la era de Trump, cerrar las fronteras y endurecer las regulaciones migratorias mientras retiran sus compromisos internacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Y peor aún, nos llaman a regresar a la sociedad del petróleo, que es el origen del problema.
Aunque como país somos uno de los más vulnerables del planeta ante la crisis climática, la provisión de agua en el sur de Chile y la Patagonia nos transforma en un lugar de interés para el mundo. Un lugar donde capear un temporal térmico que no tiene visos de terminar.
La pregunta necesaria es, ¿estamos mirando esa nueva realidad? ¿Estamos planificando responsablemente para los próximos 10, 25 o 50 años, más allá de construir zanjas y criminalizar al migrante pobre?
Es posible que existan tomadores de decisión que lo tengan claro. Pero da la impresión que otros no tanto, como aquella autoridad que alguna vez me dijo irresponsablemente que esos temas de largo plazo no eran problema: a esa fecha estaríamos todos muertos.


El accionar pragmático de la palabra a través del libro

El instituto que no existía: Israel y la nueva industria para secuestrar el relato y desinformar en la era de la inteligencia artificial

Los Objetivos de Desarrollo se tambalean al quedar excluida la sociedad civil

El instituto que no existía: Israel y la nueva industria para secuestrar el relato y desinformar en la era de la inteligencia artificial

Los Objetivos de Desarrollo se tambalean al quedar excluida la sociedad civil

Septiembre bajo la sombra del miedo. Seguridad, soberanía y normalización de la excepcionalidad en Costa Rica

Malaui almacena energía en baterías para proteger su frágil red eléctrica del clima

El auge del petróleo y el gas de Vaca Muerta está creando una ‘Argentina para pocos’

Las desiguales estructuras de la edad de la población en los países

JAQUE MATE AL EMPERADOR

¿Por qué es necesaria la socialdemocracia?

Literatura, miseria y socialismo: reflexionando con Antonio Ramos Oliveira

Malaui almacena energía en baterías para proteger su frágil red eléctrica del clima

El instituto que no existía: Israel y la nueva industria para secuestrar el relato y desinformar en la era de la inteligencia artificial

CCOO celebra la aprobación en el Congreso de la Ley de nacionalidad saharaui
nacidas bajo administración española y a sus descendientes.



