El accionar pragmático de la palabra a través del libro

En una sociedad marcada por las pantallas y la virtualización, el libro mantiene su capacidad para formar, cuestionar y enriquecer nuestra condición humana.
Por Dr. Galo Guerrero Jiménez
 
Cultura y Ciencia16 de septiembre de 2026 El Costanero

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Imagen Susan Q Yin - unsplash

Con la influencia de los medios audiovisuales y la marcada virtualización que hoy la sociedad vive, el libro debe continuar en esa búsqueda de robustecimiento por la calidad de lo humano, tanto educativa, cultural, artística, investigativa y científicamente activo desde la tecnología de la imprenta, o desde el resto de tecnologías propuestas en las pantallas digitalizadas, con las cuales hoy compartimos la vida y, en una era marcada por la especialización del conocimiento.

Esta calidad humanística que permanentemente proclaman todos los sectores de la sociedad que aún creen que la palabra profunda, orientadora, sanadora,  altiva, dialógica, crítica, reflexiva y que, como un gran elogio a la dignidad que desde la alteridad nos merecemos todos los seres humanos en esa búsqueda de realización personal a través de la verdad, la belleza, el respeto, la armonía y la consideración más sentida en el accionar pragmático que a cabo llevamos en nuestras acciones cotidianas, aún la encontramos en la palabra sabia, honesta y humilde de muchas personas en su calidad de adultos mayores que, con su marcada experiencia para enfrentar el tráfago de la vida, la practican oralmente; y, la otra palabra que reposa en los libros de los investigadores y escritores que trabajan en la complejidad de la vida para darnos sus luces, sus criterios, enormemente orientadores y bien sustentados a la hora de analizar el conocimiento en todas las vertientes temáticas con las que los científicos, los humanistas, los académicos, los actores culturales y artísticos trabajan para seguir enalteciendo nuestra condición humana.

Y así como la palabra amorosa, profundamente afectiva cala muy hondo en quienes la practican hacia sus seres queridos, el libro es también portador de todo un conjunto de tonalidades narrativas, poéticas, filosóficas, espirituales, emotivas, anexionadoras, con las cuales se presenta altivo, queriente, llamativo, por todo lo que guarda en sus entrañas, incluso cuando, con todo entereza, sus autores comulgan con una palabra decidora, denunciante, crítica, vertical y de una argumentación contundente contra la injusticia, la violencia, la corrupción, la crueldad humana, como sucede con los libros literarios que desde la ficción traman su propia idiosincrasia psico-socio-cultural, capaces de acercar al lector para que se adentre en esa realidad letrada, profundamente humana, que, como señala Mario Vargas Llosa:

papuszaLiteratura romaní: una cura contra la herida heredada


Para mí, un gran libro es aquél que se introduce en mi vida, perdura en ella y la modifica.  (…) Un requisito indispensable para que un libro me hechice, es que no sea demasiado simple, que exija de mí un esfuerzo intelectual para poder apreciarlo. (…) Un gran libro es una especie de amigo fiel al que puedo acudir en busca de ayuda y consejo cuando me hace falta. (…) Un gran libro es para mí aquél que me obliga a revisar mis opiniones, que de alguna manera me contradice. (2015, pp. 7-8)

Es decir, ese contacto atrayente que el lector tiene para encontrarse con el texto en actitud dialogante, proponente de un lenguaje que me ayude a ver la vida con una mejor opción de lo humano; me relaja, me pone activo, alerta, pensante frente a una  realidad que puedo llevarla a cabo con nuevas herramientas mentales, porque conforman una voz aleccionadora en cada cabeza lectora; pues, nuestro “cerebro universal es un espacio de conocimiento esencial accesible a cualquier persona sana  que ofrece aptitudes innatas para el lenguaje, la empatía, la honestidad o la confianza, siempre y cuando estemos con los estímulos adecuados” (Del Rosario, 2019, p. 184) para acercarnos a leer un texto que, en efecto, nos interese con la mejor sobriedad.

El Costanero

Referencias

Rosario, David del. (2019). El libro que tu cerebro no quiere leer. Madrid: Urano.

Vargas Llosa, M. (2015). Elogio a la educación. Bogotá: Taurus.

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