Calypso limonense: música, danza e identidad cultural - Sicultura

El calypso limonense es mucho más que música, es la voz cantada...
Cultura y Ciencia12 de septiembre de 2026 Sicultura

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De que trata la música de Calypso

El calypso limonense es mucho más que música, es la voz cantada de la memoria y del corazón de la comunidad afrodescendiente del Caribe. Es una expresión cultural que tiene su origen en las islas de Trinidad y Tobago y que se fortaleció en territorios como Jamaica, San Andrés y Bocas del Toro donde adquirió matices propios.

El calypso es una expresión afrodescendiente que se desarrolla desde Trinidad y Tobago inicialmente, pasando por Jamaica, y después con toda la evolución, la venida de los jamaiquinos a trabajar en el tren en Limón, pues también se persevera en la zona centroamericana (R. Ortiz Hernández, comunicación personal, 24 de septiembre de 2025).

A Costa Rica, especialmente a la provincia de Limón, llegó con la migración de trabajadores jamaiquinos contratados por las compañías bananeras y para la construcción del ferrocarril al Atlántico, quienes trajeron consigo el ritmo de su música, la fuerza de su fe, el sabor de su cocina y la belleza de su arte manifestaciones que aún perduran y dan vida a la identidad cultural de la comunidad afrodescendiente.

El calypso surgió como una forma de comunicación y resistencia entre las personas esclavizadas, quienes utilizaban el canto para narrar acontecimientos, expresar sentimientos y transmitir mensajes sociales y políticos que daban voz a su realidad colectiva. Era el medio por el cual los antepasados expresaban todo aquello que no podían decir abiertamente:

Calypso es un género musical ancestral y específicamente habla de la historia de las comidas, de las medicinas tradicionales, de cosas que ocurren en el presente, o sea, es una prensa cantada…nuestros antepasados utilizaban el calypso para hacer protesta y diay cantaban de las cosas que no podían ir a decir de frente (D. Williams Shirley, comunicación personal, 6 de marzo del 2025).

En el Caribe costarricense, el calypso presenta características propias que lo distinguen de las versiones de otras regiones del Caribe. Se trata de un ritmo alegre, narrativo y cadencioso basado en la improvisación y el relato cantado, donde cada interpretación refleja la creatividad y la voz de la comunidad, convirtiéndola en una expresión musical única en su estilo y en su mensaje.

calypso

Su sonido refleja el ritmo de vida de la comunidad y su forma de expresar la realidad. A través de un lenguaje humorístico, creativo y crítico, el calypso limonense aborda diversas situaciones, convirtiéndose en un espacio de identidad y reflexión para crear nuevas crónicas sobre lo que vive en la actualidad:

Para mí el calypso es una voz, una voz del caribe actual, yo lo uso como la voz donde yo puedo contar en los calypsos míos, yo cuento lo que yo estoy viviendo en el campo, es la voz del caribe actual de Costa Rica. (M. Joseph, comunicación personal, 8 de noviembre del 2025)

Mediante sus letras y melodías, el calypso ha sido un medio para preservar la memoria colectiva, las prácticas culturales y la vida cotidiana de la población afrodescendiente. Sus canciones tratan temas como la medicina y comida tradicional, las creencias espirituales, los cuentos e historias orales que se transmiten de generación en generación y las dinámicas familiares, retratando con ingenio la esencia de la vida en la provincia de Limón.

Más que un género musical, el calypso es una forma de aprendizaje y convivencia: “El calypso es un canto ancestral lírico, que interpreta pasión, sentimiento y mucho orgullo” (D. Williams Shirley, comunicación personal, 25 de septiembre del 2025). Enseña a reírse de los problemas, a no rendirse y a contar la verdad con gracia, transmitiendo valores como el respeto, la memoria, el amor propio y el sentido de comunidad. Su esencia radica en el hecho de que no hay calypso sin comunidad, porque es una expresión colectiva que se construye en grupo y se mantiene viva al compartirse.

El calypso que se interpreta en el Caribe costarricense ha interactuado con otros géneros del Caribe y América Latina a lo largo del tiempo, incorporando influencias del mento jamaiquino, el son cubano, la salsa y el reggae. De acuerdo con la historiadora Hernández (2021):

calypso-familySe  puede  decir  que  lo  que  hoy  conocemos  como  “calypso  afrolimonense”,  engloba  una  mezcla  de  influencias  espaciales,  materiales  y  simbólicas,  muchas  de  ellas  venidas del mento jamaiquino a través de la diáspora, aunque también, tiene influencia del “calypso  trinitario”,  el  cual  se  empezó  a  popularizarse  en  los  años  treinta  del  siglo  XX,  y,  a  escucharse  en  la  radio,  a  comercializarse  y  a  intercambiarse  en  los  barcos,  tanto  en  el Caribe  como  en  Estados  Unidos;  lo  mismo  pasaría  con  la  impronta  de  la  música  cubana,  particularmente del son. (pp.19-20)

Hoy, el calypso continúa evolucionando, mezclándose con nuevos ritmos y estilos sin perder su esencia afrocaribeña. Además, se pueden incorporar nuevos instrumentos y tonalidades, mientras mantenga su alma, su mensaje y su raíz comunitaria.

El calypso limonense se canta principalmente en kryol. Este idioma forma parte de su forma de ser y de ver el mundo; de hecho, este es el único género musical en Costa Rica que mantiene vivo el kryol, y por eso tiene un valor tan especial. Al interpretarlo en esta lengua, se mantiene su ritmo, su acento y su manera de decir las cosas. Respecto al calypso, los portadores afirman “para mí significa resistencia, resistencia de que esto es nuestro, es parte de nuestras tradiciones, con esto podemos mantener el criollo también, es identidad, es nuestro” (S. Davis White, comunicación personal, 8 de noviembre del 2025). En los últimos años, también se escuchan canciones en español, buscando llegar a más personas y mantener viva la tradición; sin embargo, el kryol sigue siendo el alma del calypso y una forma de recordar sus raíces y hablar con su propia voz. 

Dentro de este género musical, el calypsonian representa el corazón y la esencia del calypso. Es la persona que compone, interpreta y transmite los mensajes de la comunidad a través de su música. Más que un cantante, es un narrador y cronista social que utiliza el humor, la crítica y la creatividad para contar las historias de su comunidad. El calypsonian tiene una fuerte conexión con el público, conversa e improvisa. Su presencia en el escenario es parte esencial del espectáculo, no solo canta, sino que interpreta y emociona, por eso se le considera un showman, alguien que combina arte, ritmo y expresión en cada presentación.

De acuerdo con el calypsonian Donald Williams Shirley, dentro del género existen distintos niveles o formas de participación, cada uno con un papel importante en la preservación y transmisión del calypso. Estas diferencias no implican jerarquía, sino una diversidad de funciones dentro del ámbito musical y comunitario del calypso:

  • Calypsonians: son los maestros y cantautores del género. Componen sus propias canciones, muchas veces de manera empírica, y transmiten historias, experiencias y memorias colectivas a través de sus letras.
  • Calypsero: son los intérpretes que, aunque no siempre componen, poseen gran talento vocal y musical. Cantan las canciones de los calypsonians, a veces adaptando las letras o el estilo.
  • Calypsonero: son los músicos acompañantes que tocan los instrumentos en las presentaciones. En general, no cantan, pero su papel es esencial para el ritmo y el ambiente del calypso.

En conjunto, los calypsonians, calypseros y calypsoneros conforman una red de saberes que mantienen viva la esencia del calypso. Cada uno cumple un papel fundamental en la transmisión de este legado cultural, unos crean, otros interpretan y otros acompañan, pero todos comparten el mismo compromiso con su comunidad y su historia. Esta colaboración colectiva refleja el espíritu del calypso como una expresión que nace desde la comunidad. 

De acuerdo con los testimonios de portadores y personas entrevistadas, el distrito de Cahuita es reconocido como la cuna del calypso limonense. Sin embargo, este género musical se mantiene vivo y dinámico en los cantones de Limón y Siquirres, así como en otras comunidades del país, donde existen agrupaciones y calypsonians activos.

El calypso ha sido interpretado y enriquecido por múltiples artistas a lo largo del Caribe, quienes, desde sus voces y estilos, han mantenido viva esta expresión musical. Tanto en su origen, en las islas de Trinidad y Tobago, como en su desarrollo en el Caribe costarricense, el calypso ha tenido intérpretes que lo han convertido en una memoria viva de la comunidad afrodescendiente

El principal exponente del calypso en Costa Rica fue el músico y compositor Walter Gavitt Ferguson Byfield (1919-2023), conocido también como Mr. Gravitt. Es considerado el rey del calypso y se conservan numerosas grabaciones y entrevistas que dieron visibilidad al calypso y también inspiraron a nuevas generaciones. Su legado fue reconocido, en el 2019, con el Premio Nacional de Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto Tugores.

Internacionalmente, sobresalen figuras legendarias que marcaron el rumbo del género como Atila the Hun, Roaring Lion, Caresser, King Radio, Mighty Sparrow, Calypso Rose, Harry Belafonte y muchos más que dejaron huella, mientras que, en Costa Rica, artistas y agrupaciones han adaptado y fortalecido el calypso, integrándolo a la vida cotidiana, las celebraciones y los escenarios profesionales.

Tabla 

Algunos referentes del calypso costarricense

Categoría

Exponentes

Solistas

Walter “Gavitt” Ferguson Byfield; Reinaldo Kenton, “Shanty”; Ciryl Silvan; Herberth Glinton, “Lenky”; Roberto Kirlew, “Buda”; Donald William Shirley, “Danny Williams”; Alfonso Goulbourne, “Gianty”; Constantino Dermitt, “Kansi”; Gilberto Brown, “Filipino”; Emilio Álvarez, “Junny” o “Junior”; Roberto Watts; Marcos Herron Forbes; Mike Joseph.

Grupos y conjuntos

Conjunto Miserable; Los Playmates; Buda y su Charanga; Combo Alegre; Calypso Revelation; Caribbean Calypso; Kawe Calypso; Calypso Experience; Caribbean King; Calypso Rice & Beans; Calypso Limon Legends; Mateo y su Calypso; Di Gud Frendz; Leche de Coco; Calypso Family Mighty.

Artistas y fusiones contemporáneas

Manuel Monestel y el grupo Cantoamérica.

Nota. Adaptado de Hernández (pp. 32-33), 2021.

Aunque históricamente el calypso lo han dominado intérpretes masculinos, las mujeres han desempeñado un papel fundamental en su evolución. Su participación, aunque menos numerosa, ha enriquecido el género con nuevas voces y perspectivas. Se reconoce la presencia de mujeres como Haydée Jiménez, bailarina, y Zoraida, intérprete de calypso de Cahuita, quienes se atrevieron a cantar y bailar junto a grupos conformados únicamente por hombres en tiempos en que la participación femenina era limitada y poco reconocida (Hernández, 2021).

Hoy, una nueva generación de mujeres continúa fortaleciendo este legado, aportando su talento en el canto, la interpretación y la danza. Entre ellas se encuentran Guisella Suárez, bailarina e integrante de Dancestra; Diana Avellán, Samantha Carrillo y Sabrina Alvarado del grupo Leche de Coco; Karol Barboza, Mariangel Matamoros y Karlin Salazar de la Banda Las Chicharras; Lina Zúñiga del grupo Calypsound; Yahaira Cisneros de Shanty y su Calypso (Hernández, 2021). A ellas se suma la presencia de Lorinda Mighty, Daysi Mighty y Karla Vargas Mighty del grupo Calypso Family Mighty de Siquirres, reafirmando que las mujeres también transforman, enriquecen y proyectan el calypso.

Por otro lado, la incursión de Stephanie Davis White, conocida artísticamente como Stephie Davis, marca un hito trascendental en la historia musical de la comunidad afrodescendiente. Su principal aporte radica en haber sido la primera mujer afrodescendiente de Costa Rica en grabar un disco de calypso como solista y vocalista principal: “es un disco que deja esa puerta abierta para que otras mujeres vengan y se sientan identificadas y sientan que lo pueden hacer también” (S. Davis White, comunicación personal, 8 de noviembre del 2025). Este disco fue titulado “Queen of the Sea”, y fue publicado en el 2022 con nueve canciones, compuestas por el etnomusicólogo Manuel Monestel.

Tradicionalmente, las mujeres habían ocupado roles secundarios dentro de las agrupaciones, participando como coristas o instrumentistas, pero rara vez liderando un proyecto desde la voz principal.  La presencia de Stephanie Davis amplía los límites de la identidad cultural del calypso y abre camino a nuevas generaciones de mujeres que encuentran en este género una forma legítima y poderosa de expresión artística y comunitaria. 

Las mujeres han aportado creatividad, fuerza y diversidad temática, ampliando los espacios de expresión dentro del calypso y demostrando que este ritmo también es un medio que incorpora la perspectiva de las mujeres afrodescendientes. Además, su presencia asegura la continuidad del género musical y fortalece su carácter inclusivo y comunitario.

En el Caribe costarricense, el calypso, tanto en su origen como en su evolución, se sostiene gracias a sus músicos, las comunidades que lo viven y las generaciones que lo heredan. Cada intérprete, cada grupo y cada canción representan una parte de la historia compartida del pueblo afrodescendiente.

En sus inicios, el calypso se interpretaba en los patios, en la playa, en espacios familiares y fiestas comunitarias, y bastaba solo con algunos instrumentos para que se llevara a cabo. Se solía tocar con lo que se encontrará, tarros o artefactos de metal, y dependía en gran medida de la creatividad y las ganas de cantar. Más adelante, se popularizaron las competencias para identificar al mejor representante del género (Monestel, 2005). En cada barrio había grupos de calypsonians que participaban en concursos y festivales, donde todos competían con su mejor canción.

Actualmente, el calypso se interpreta en diversos espacios que van desde celebraciones familiares y reuniones comunitarias hasta carnavales, fiestas locales, encuentros culturales y festivales. Por lo general, las actividades aumentan durante las celebraciones del Día Nacional del Calypso, el 7 de mayo y el Mes Histórico de la Afrodescendencia en Costa Rica, celebrado en agosto.

Además de ser una expresión comunitaria, para muchos músicos y grupos, el calypso representa también un oficio profesional, una forma de trabajo y sustento que mantiene viva la tradición y promueve el valor cultural del género en el Caribe costarricense.

Esta presencia en distintos ámbitos evidencia la vigencia y relevancia del calypso, así como el lugar que ocupa en la vida cotidiana y en las expresiones artísticas de la comunidad, la cual participa activamente de la tradición del calypso, ya sea como oyentes, bailarines o mediante la trasmisión del kryol a través de las canciones.

Danza del calypso

En el Caribe costarricense, la danza del calypso es una expresión relativamente reciente en comparación con la música, pero profundamente ligada a ella. Aunque durante mucho tiempo se habló poco sobre los movimientos que acompañan este ritmo, en años recientes, grupos culturales como Dancestra se han dedicado a visibilizar y reconstruir esta práctica.

Desde esta perspectiva, es importante distinguir entre el baile y la danza del calypso. El baile es la forma más espontánea y cotidiana de expresión, nacida en las celebraciones comunitarias, mientras que la danza se desarrolla en contextos escénicos o de representación artística, donde los movimientos se organizan de manera más estructurada para su presentación ante el público.

La danza del calypso es una expresión libre y comunitaria que nace del ritmo, del cuerpo y de la relación con la música. “Cuando bailo, cuento una historia y la hago cuerpo. Hay una memoria histórica corporal que se activa con el tambor; el cuerpo recuerda lo que fue y lo expresa sin palabras” (C. Taylor Mckenzie, comunicación personal, 6 de noviembre del 2025). En cada movimiento se guarda la historia, la alegría y la resistencia del pueblo afrodescendiente del Caribe costarricense.

Esta danza se caracteriza por su cadencia suave y movimientos pausados de cadera, que evocan el vaivén de las olas del mar y el balanceo de las palmeras. “Siempre decimos que veamos el mar, nosotros que tenemos la dicha de vivir acá al frente del mar, vemos como las olas van y vienen” (G. Suárez Granados, comunicación personal, 14 de octubre del 2025). Es una danza de ritmo fluido y natural, ejecutada en compases de cuatro u ocho tiempos, en la que cada paso refleja la conexión con la naturaleza y con el entorno costero. Sus movimientos surgen de la cadera, los hombros y la pelvis, acompañados por gestos corporales que transmiten alegría y sentido de pertenencia.

En sus inicios, las personas mayores bailaban calypso en celebraciones comunitarias, con movimientos espontáneos e inspirados en la vida cotidiana de las zonas rurales y costeras del Caribe. “La forma como bailamos el calypso actualmente es una recreación de la cotidianeidad de la forma de vivir del limonense de antes” (G. Suárez Granados, comunicación personal, 14 de octubre del 2025). Se bailaba en cualquier espacio, bodas, graduaciones, cumpleaños, fiestas familiares o reuniones vecinales y no hacía falta un escenario, solo bastaba la música y las ganas de compartir. Así, el calypso se convirtió en una forma de expresión viva y colectiva, en la cual cada persona aportaba su propio estilo y ritmo.

Con el tiempo, surgió también una versión escénica del calypso, desarrollada por grupos de danza y agrupaciones culturales. Esta versión busca representar los movimientos tradicionales, pero adaptada al escenario, con coreografías de mayor estructura y un enfoque artístico. Aun así, este baile conserva su estilo libre y natural, por eso cada movimiento nace del sentir y del diálogo con la música calypso, manteniendo un profundo respeto por lo que se está expresando. Como lo señala una de las portadoras “A veces creen que la cotidianidad de los movimientos que hacemos en la danza calypso es que yo puedo hacer cualquier cosa” (G. Suárez Granados, comunicación personal, 14 de octubre del 2025), enfatizando que no basta con imitar movimientos, sino que es necesario comprender la cotidianidad, historia, técnica y herencia cultural de la danza.

Dentro de la danza, los pasos se basan en labores y gestos comunitarios, como cortar hierba, cargar fruta o saludar a las damas, rescatando movimientos que reflejan el trabajo, las relaciones sociales y la cotidianidad de la comunidad afrodescendiente. Estos movimientos escénicos incluyen:    

  • La pesca: se utiliza un tipo de red para simular el lanzamiento y recogida del pescado.
  • La agricultura o la finca: se representan labores como machetear (chapear), limpiar, cortar hierba o recoger productos como el banano.
  • El río: mediante el uso de pañuelos, se simboliza la labor de lavar la ropa o los utensilios.

En este sentido, el baile en escena no es una simple coreografía, sino una recreación de la vida cotidiana de la comunidad de antes, así, se incorporan elementos de dramatización y utilería que enriquecen la expresión corporal durante la presentación. “Cada baile relata la vida cotidiana… la señora que barre, el vendedor de pescado, los jugadores de dominó.” (C. Taylor Mckenzie, comunicación personal, 6 de noviembre del 2025). 

En cuanto al ritmo, existen dos vertientes principales, la del calypso de Trinidad y Tobago, de tempo más rápido, y la del calypso jamaiquino, más lento y relajado. En el Caribe costarricense, se da una mezcla entre ambas. Actualmente, las generaciones más jóvenes han incorporado nuevos estilos e influencias sin perder la esencia cadenciosa que distingue al calypso tradicional.

Por otro lado, el aprendizaje de la danza del calypso en el Caribe costarricense ha sido, ante todo, vivencial y comunitaria. Se transmite por observación y práctica, en espacios cotidianos donde la música y el movimiento forman parte de la vida. “Nosotros tocábamos calypso y la gente bailaba porque era música orquestable… la gente se tiraba a bailar improvisadamente” (C. Taylor Mckenzie, comunicación personal, 6 de noviembre del 2025). Muchas personas aprendieron por interés personal y cercanía con la comunidad afrodescendiente, observando cómo se bailaba durante las fiestas y aprendiendo de manera espontánea los movimientos cadenciosos del calypso.

En los espacios de enseñanza actuales, como talleres o grupos culturales, la transmisión mantiene su carácter creativo. Se inicia con los movimientos básicos inspirados en la vida cotidiana, como cargar fruta, cortar hierba, saludar o girar, y luego se incorporan desplazamientos, el uso de brazos y caderas, y el trabajo en pareja. Además, se adapta la enseñanza al ritmo de cada generación, por ejemplo, con los niños y adolescentes se utilizan calypsos más rítmicos y actuales para mantener su atención, mientras que con los adultos mayores se prefieren versiones más pausadas.

En cuanto a las vestimentas, dentro de la danza del calypso, estas cumplen un papel esencial, no solo como parte del espectáculo, sino como una extensión del lenguaje corporal y cultural. Tal como explica Hernández (2021), “este también tiene su propio lenguaje, manifiesto en los colores tan cercanos con la naturaleza, con el mar, con el cielo, y con sentimientos como la alegría y la pasión de vivir” (p. 27). Los trajes utilizados en la danza calypso, especialmente a nivel escénico, reflejan la identidad de la comunidad afrodescendiente y su profunda conexión con el entorno natural del Caribe costarricense. Cada color, textura y forma busca transmitir la alegría, libertad y vitalidad que los caracteriza.

Estas prendas no deben confundirse con las que se utilizan para otros eventos como el Grand Gala Parade, ya que el vestuario utilizado para la danza del calypso cumple una función práctica al permitir el movimiento libre y fluido que requieren los bailes. A continuación, se detalla cada una de las prendas utilizadas:

Tabla 

Vestuario tradicional en la danza del calypso

Categoría

Mujeres

Hombres

Prenda principal

Blusa con vuelo o “volado”, similar a las blusas folclóricas, que cubra completamente.

Enagua amplia, debajo de las rodillas (no tan ancha como en el folclor), sin aberturas. Se usa short o licra debajo para facilitar el faldeo.

Pantalón liviano arremangado (doblado). Puede usarse con camisa, camiseta o sin camisa.

 

Colores

Tonos inspirados en la naturaleza: verdes, azules, amarillos, naranjas. Se evita el rojo y el negro por su asociación con la esclavitud, aunque el negro se puede utilizar en la parte superior. 

Colores neutros o naturales.

A veces con camisas estampadas tipo hawaianas.

Calzado

Sandalias sencillas o se baila descalza.

Sandalias o en algunos casos se baila descalzo.

Accesorios

Tocado o wrap (pañuelo que cubre o adorna el cabello). Accesorios libres, pero se recomienda evitar collares largos por seguridad.

Sombrero de ala corta (blanco, café, beige o negro).

Nota. Elaborado a partir del trabajo de campo del Inventario de Manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial Afrodescendiente del Caribe Costarricense, por los equipos consultores, 2024-2025. 

De acuerdo con los testimonios de las personas entrevistadas, las prendas que se utilizan en el ámbito escénico, especialmente en eventos y presentaciones suelen confeccionarlas a medida personas con conocimientos en costura, quienes se encargan de ejecutar los diseños. No obstante, algunas prendas también pueden adquirirse en tiendas o comercios, siempre que se ajusten al estilo y a la estética propia de la danza; del mismo modo, los accesorios, incluidos pañuelos y sombreros, pueden obtenerse en comercios locales.

En cuanto a la selección de materiales, las prendas pueden elaborarse con telas estampadas o lisas, y respecto al diseño, se procura que estén vinculadas al entorno, que incorporen motivos como flores y hojas tropicales de la zona, aunque en ocasiones este tipo de telas resulta difícil de conseguir. En el caso específico de la confección de las enaguas utilizadas por las mujeres, se enfatiza que las telas deben ser con caída para dar un buen efecto en los giros y en el faldeo” (G. Suárez Granados, comunicación personal, 4 de febrero de 2026).

La vestimenta en la danza del calypso es una expresión viva de la identidad cultural afrodescendiente. Vestirse para bailar calypso es un acto de memoria y respeto hacia las generaciones pasadas, que supieron transformar su cotidianidad en arte y su historia en movimiento.

Medios de transmisión del calypso limonense

El calypso se ha transmitido tradicionalmente dentro del entorno familiar y comunitario, donde la enseñanza ocurre de manera oral, empírica y vivencial. Desde generaciones pasadas, las personas aprendían escuchando a sus padres, abuelos y vecinos cantar o tocar en reuniones familiares y celebraciones que se daban en la comunidad. La transmisión ocurría por observación y práctica, acompañada de la convivencia cotidiana que caracteriza la vida comunitaria del Caribe costarricense.

En muchos casos, el aprendizaje iniciaba al acompañar a músicos locales con amplia trayectoria, quienes compartían su conocimiento de forma natural. Así, cada aprendiz encontraba su propio ritmo y estilo dentro de la comunidad. Otros incursionaron por decisión propia o personal, esperando conocer más de un género musical sumamente enriquecedor:

En mi caso, yo soy músico, yo hago reggae desde toda la vida y uno siempre anda explorando, y como anda explorando también uno explora su propia identidad cuando conozco el personaje de Walter Ferguson, que sea de Costa Rica, que sea de Limón, que sea de Cahuita y que este cantando esas historias que obviamente nosotros no vivimos, para mí lo que él hizo  fue un reportaje de Limón que solo está en libros o en cuentos, eso fue lo primero que me llama la atención y porque Costa Rica no me ha enseñado eso a mí. (M. Joseph, comunicación personal, 8 de noviembre de 2025)

Actualmente, la transmisión del calypso se mantiene y fortalece gracias a la labor de grupos comunitarios, programas sociales y fundaciones culturales que buscan despertar el interés de las nuevas generaciones, especialmente entre la niñez y la juventud. “Estamos empezando talleres en las comunidades (…) luchando para que el calypso se enseñe en todas las escuelas del país” (R. Ortiz Hernández, comunicación personal, 24 de septiembre de 2025). Estos espacios combinan la enseñanza musical con el reconocimiento de la importancia de la transmisión de la cultura, al mismo tiempo, que promueve el orgullo y la continuidad de una herencia que sigue viva en la voz, el ritmo y la memoria de la comunidad.

Estos espacios de aprendizaje y enseñanza buscan despertar el interés de las nuevas generaciones sin importar si las personas pertenecen o no a la comunidad afrodescendiente, promoviendo el respeto, la valoración y la apropiación consciente de este legado cultural como parte del patrimonio costarricense.

Acciones para mantener vivo el calypso limonense

Diversas iniciativas han contribuido a fortalecer y revitalizar el calypso en el Caribe costarricense, asegurando su continuidad como una expresión viva del patrimonio cultural afrodescendiente. En los últimos años, nuevas generaciones de músicos, calypsonians y portadores de tradición del calypso han mostrado gran interés por preservar y difundir esta tradición mediante la enseñanza del calypso limonense en espacios formales y no formales, combinando los saberes heredados de la comunidad afrodescendiente con nuevas formas de creación. Así lo manifiesta uno de sus portadores: “hay que revitalizarlo, darle más fuerza, porque el calypso aquí está, nosotros nos inspiramos de los que estaban [los calypsonians]” (K. Cayasso Dixon, comunicación personal, 8 de noviembre de 2025).

A este esfuerzo se han sumado instituciones públicas, entidades educativas, organizaciones sociales y movimientos locales que impulsan proyectos orientados a su registro, investigación, difusión y proyección escénica (Onda UNED, 2024). Entre las principales acciones que se han efectuado destacan:

  • La documentación audiovisual y sonora del calypso: mediante grabaciones, entrevistas y archivos digitales se rescatan testimonios de músicos y comunidades portadoras, conformando un acervo en constante crecimiento. Estos materiales no solo documentan repertorios y estilos musicales, sino también memorias, experiencias de vida y saberes comunitarios que enriquecen la comprensión del calypso y fortalecen su transmisión a futuras generaciones.

En la actualidad, es posible acceder a diversos materiales disponibles en plataformas digitales, los siguientes constituyen solo algunos ejemplos representativos de esta amplia producción. Entre los materiales disponibles, se encuentra la colección de calypsos y registros sonoros que alberga la fonoteca del Sistema Nacional de Bibliotecas de Costa Rica (SINABI); la película documental I am a trueborn Costa Rican: Los narradores de Calypso, una coproducción de Carlos Zúñiga Lossio con el Programa ICAT y el Programa Investigación, Arte y Transmedia (iAT) de la Universidad Nacional (UNA); la Antología de Música Afrolimonense: Nowhere like Limón, desarrollada por el Programa ICAT, que comprende cuatro producciones documentales sobre manifestaciones musicales afrocaribeñas, entre ellas el calypso limonense, el documental El Proyecto Limón: 40 años de grabación e investigación sobre el Calypso Limonense, realizado bajo la dirección y producción de Ramón Morales Garro en el marco del Fondo Proartes del Teatro Popular Melico Salazar del Ministerio de Cultura y Juventud; el documental Back to Our Roots, producido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en el marco de la conmemoración del Primer Día Internacional de los Afrodescendientes; así como diversos materiales audiovisuales sobre personas portadoras de tradición, como el documental Walter Ferguson: The Father of Calypso, elaborado por el Programa ICAT, y Ferguson: El último trovador de Cahuita, producido por el Programa de Producción de Material Audiovisual de la UNED.

Además de los mencionados, existe una amplia diversidad de otros materiales producidos por personas de la comunidad, instituciones, investigadores y colectivos culturales, que también contribuyen de manera significativa a la documentación, valoración y transmisión del calypso limonense.

  • La investigación académica y documental: la producción de estudios, libros, artículos y materiales educativos, tanto en formato físico como digital, ha contribuido significativamente a rescatar la historia del calypso, sus intérpretes y los contextos culturales del calypso. Este cuerpo de trabajo fortalece su reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional, y aporta herramientas clave para su preservación, difusión y valoración en distintos ámbitos.

Entre estas contribuciones, se encuentra el libro Preserving Calypso for the Future Generation: La trayectoria del calypsonian Donald (Dany) Williams Shirley, de Dany Williams Shirley (portador de tradición), María Laura Stephen Chaves (compiladora) y Heyner Rivera Álvarez (colaborador). Esta obra fue apoyada por el Fondo Concursable de Becas Taller 2025, de la Dirección de Gestión Sociocultural del Ministerio de Cultura y Juventud y publicada en el año 2025.

Otras obras de referencia son Ritmo, canción e identidad. Una historia sociocultural del calypso limonense de Manuel Monestel Ramírez, así como la biografía Walter Ferguson: El rey del calypso de Françoise Kühn de Anta, dedicada a una de las figuras más emblemáticas del calypso costarricense.

En el campo académico, además, existe una amplia producción de estudios y artículos que abordan el calypso desde distintas perspectivas históricas, sociales, culturales y musicales. Entre ellos, se encuentran trabajos como Calypso afrolimonense: referentes históricos, memoria y patrimonio vivo del Caribe costarricense (1870-2019), de María Soledad Hernández Carmona; Procesos históricos de conformación del calypso costarricense, de Ramón Morales-Garro; Square Dance y el Calypso limonense: una revisión comparativa, de Gerardo Meza Sandoval, y La (re)presentación del sujeto afrodiaspórico en la música del calypsonian Walter Gavitt, de Sharon López Céspedes, entre otros, los cuales reflejan la diversidad de enfoques y el interés sostenido en esta manifestación cultural.

A ello, se suma la guía didáctica para la serie documental Construyendo nuestra Nación: el aporte de la población afrocaribeña en Costa Rica, elaborada por el Ministerio de Educación Pública, la cual propone estrategias pedagógicas y actividades educativas orientadas a promover el conocimiento, la valoración y el respeto hacia la comunidad afrodescendiente, incorporando al calypso como parte fundamental del patrimonio cultural del país.

  • Programas educativos y talleres comunitarios: estos espacios están orientados a fortalecer la transmisión de saberes entre generaciones y buscan acercar a niños, niñas, jóvenes y personas adultas a la música, la danza y la historia del calypso, preservando la práctica y promoviendo el orgullo y la identificación con el patrimonio afrodescendiente.

Grupos como Kawe Calypso, Cantoamérica y nuevas generaciones de intérpretes jóvenes continúan impulsando el género. Algunos desde una mirada más contemporánea, pero profundamente comprometida con su herencia cultural.

Por otro lado, la Fundación Playing For Change desarrolla, desde el 2022, en Cahuita, un programa de formación artística dirigido a niños, niñas y jóvenes. A través de talleres y clases, se enseña calypso y otras disciplinas artísticas a la comunidad con el objetivo de rescatar, fortalecer y transmitir la tradición desde la educación comunitaria.

En el ámbito de la danza, destacan iniciativas como el proyecto “Cultura Caribe en la Danza” de la Universidad de Costa Rica, Sede del Caribe, que promueve espacios de preservación y transmisión de la danza del calypso. Asimismo, el grupo Dancestra ha contribuido activamente a la visibilización escénica del calypso, ofreciendo talleres presenciales y virtuales a diversas organizaciones e instituciones, así como a grupos folclóricos de diferentes regiones del país, fortaleciendo el intercambio cultural y el reconocimiento nacional de esta expresión artística.

  • Acompañamiento institucional: el Ministerio de Cultura y Juventud ha promovido concursos, grabaciones y actividades de reconocimiento al calypso y sus exponentes. No obstante, aún se requiere un mayor apoyo, que sea constante y sostenido, más allá de las fechas conmemorativas. Además, se busca que el calypso se incorpore formalmente en las escuelas como parte de la identidad cultural costarricense.

En cuanto a los esfuerzos institucionales, el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, a través de su Certamen de Música Tradicional Costarricense, en el 2008, realizó una edición del certamen en la provincia de Limón, con el objetivo de contribuir a la valoración y reconocimiento de los exponentes de la música calypso.

Posteriormente, como parte de este reconocimiento institucional, se formalizó en el 2012 la declaratoria del calypso limonense como expresión destacada del Patrimonio Inmaterial Afrodescendiente de Costa Rica, mediante Decreto Ejecutivo 37418-C, dado por la Presidencia de la República y el Ministerio de Cultura y Juventud, lo cual fortaleció su valor simbólico y reafirmó la necesidad de continuar apoyando estas expresiones culturales que articulan comunidad, historia y cultura viva.

  • Festivales de calypso en Limón: estos festivales constituyen espacios valiosos de encuentro, celebración y difusión del género. Sin embargo, muchos se realizan de manera esporádica y enfrentan limitaciones de financiamiento, lo que afecta la continuidad y el alcance de estas iniciativas culturales.

Un ejemplo de ello es el Festival Nacional de Calypso, que se efectúa, generalmente, en el distrito de Cahuita durante el mes de mayo y es organizado por la comunidad con el apoyo de la academia y de instituciones públicas. Este festival suele desarrollarse a lo largo de varios días, durante los cuales se realizan conciertos, talleres y conversatorios. En estas actividades participan diversas agrupaciones nacionales de calypso y, en algunas ocasiones, se cuenta también con la participación de grupos internacionales.

Asimismo, se tienen registros que evidencian la celebración de varias ediciones del Festival Internacional del Calypso: Walter Ferguson, como parte de los esfuerzos por la proyección y fortalecimiento del género.

Cabe destacar que las comunidades afrodescendientes son las principales guardianas de esta tradición, manteniendo vivas las letras, los ritmos y la memoria del calypso, y transmitiéndolos a las nuevas generaciones como una forma de identidad, resistencia y orgullo cultural.

Vínculos del calypso limonense con otros ámbitos y manifestaciones del PCI

El calypso es una expresión viva del patrimonio cultural inmaterial (PCI) que se entrelaza con otras expresiones vivas de la comunidad. Esta constituye un espacio de encuentro y diálogo entre diversas manifestaciones como la lengua, la danza, la gastronomía, los relatos orales y las festividades. Su práctica refuerza el sentido de pertenencia y refleja la manera en que la comunidad afrodescendiente ha transmitido su historia.

  • Tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del PCI:  como se ha mencionado, el calypso mantiene una estrecha relación con el kryol, lengua que le da ritmo, identidad y autenticidad a cada interpretación. Al cantar y componer en kryol, no solo conserva la musicalidad propia del género, sino que también preserva una forma de comunicación ancestral, cargada de sabiduría. Además, los cuentos, entre ellos los de Anancy, las anécdotas y los juegos tradicionales inspiran las letras del calypso, de tal manera nutren esta oralidad viva que sigue siendo el principal medio de transmisión cultural en la comunidad.
  • Usos sociales, rituales y actos festivos: el calypso está presente en los espacios festivos y celebraciones comunitarias del Caribe costarricense, como el Carnaval de Limón y el Grand Gala Parade, así como en fiestas locales, encuentros culturales y celebraciones familiares. En estos contextos, la música calypso acompaña la danza, el disfrute y la convivencia, reforzando los lazos comunitarios y generacionales.
  • Artes del espectáculo: la danza del calypso se convierte en el complemento de la música.  En conjunto, música y danza forman un lenguaje compartido en donde se expresa la identidad afrodescendiente. Esta conexión entre música y movimiento revela cómo el calypso trasciende lo sonoro para convertirse en una experiencia corporal y colectiva.
  •  Conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo:  el calypso también se vincula con los saberes tradicionales y la relación con el entorno natural, reflejada en la cocina y la medicina tradicional afrodescendiente. Las letras de sus canciones mencionan alimentos, plantas medicinales, prácticas de pesca y agricultura. Estos saberes son parte esencial del modo de vida de la comunidad que el calypso transmite.
  • Técnicas artesanales tradicionales: su vínculo con este ámbito se manifiesta en la fabricación del bajo de cajón (one string bass), un instrumento fundamental del calypso limonense. En la comunidad, este instrumento no se produce de forma industrial, sino mediante procesos artesanales realizados por portadores de la tradición y personas con saberes en carpintería. Su elaboración integra conocimientos empíricos, creatividad y el uso consciente de materiales disponibles en el entorno, convirtiéndose así en una expresión cultural viva.

En conjunto, estas relaciones muestran que el calypso es una manifestación artística que enlaza diversos ámbitos del patrimonio vivo. A través de la música, la palabra, la danza y las tradiciones cotidianas, manteniendo viva la memoria, el conocimiento y la creatividad.

Amenazas o riesgos en la continuidad del calypso limonense

El calypso del Caribe costarricense ha resistido el paso del tiempo gracias a la transmisión comunitaria y al compromiso de músicos y portadores de tradición. Sin embargo, en las últimas décadas, enfrenta una serie de amenazas que ponen en riesgo su continuidad como práctica viva. Estas amenazas afectan tanto la preservación del conocimiento que se da de forma tradicional como las condiciones materiales y simbólicas que permiten su desarrollo dentro de la comunidad.

La falta de relevo generacional y riesgo de pérdida de legado es una de las principales amenazas para la continuidad del calypso en el Caribe costarricense. Cada vez son menos los jóvenes que se interesan en aprender este género, lo que pone en riesgo su transmisión. Sumado a esto, la partida de grandes calypsonians, portadores de saberes únicos, agrava esta situación. Sin nuevas generaciones que asuman el compromiso de continuar esta tradición, el calypso corre el riesgo de perder su vitalidad comunitaria y convertirse en una expresión del pasado más que en una práctica viva del presente.

Por otro lado, la reducción en el uso del kryol, lengua que constituye un vehículo esencial para la expresión del calypso, limita la transmisión de sus letras, significados y valores culturales. “Antes en la casa todos cantaban, hoy ya no es igual… los niños ya no aprenden porque no hablan inglés.” (D. Williams Shirley, comunicación personal, 25 de septiembre de 2025). La ausencia de programas educativos que promuevan su enseñanza, sumada a la presión social por adoptar el español como lengua dominante, coloca al kryol en una situación de vulnerabilidad. Esta pérdida lingüística amenaza la autenticidad del género y debilita uno de sus pilares identitarios más profundos de la comunidad afrodescendiente.

Asimismo, los portadores mencionan su preocupación por la forma como se comercializa el calypso, si bien el turismo ha contribuido a difundir este género, también ha propiciado versiones adaptadas al gusto del visitante y a menudo desvinculadas de su sentido más comunitario. Esto deriva en la pérdida de la esencia del género, reduciendo su profundidad cultural.

Otro elemento de riesgo es que los fondos públicos utilizados para el calypso suelen concentrarse en actividades esporádicas, como concursos o festivales, sin garantizar procesos de formación ni acompañamiento a largo plazo. Además, la carencia de infraestructura adecuada y de centros comunitarios limita las oportunidades de formación para las nuevas generaciones de artistas en el Caribe costarricense. 

Sumado a esto, la falta de espacios suficientes para la presentación y el desarrollo profesional de músicos y agrupaciones de calypso restringe su crecimiento y visibilidad, situación que dificulta la continuidad y el fortalecimiento sostenido de la práctica musical.

A pesar de los desafíos, el calypso continúa siendo un símbolo de resistencia y creatividad para la comunidad afrodescendiente. Su futuro depende de fortalecer las estrategias de salvaguardia, promover programas educativos, garantizar apoyo institucional y revalorizar la lengua. Solo a través del compromiso colectivo entre comunidades, instituciones y nuevas generaciones, será posible asegurar que el calypso siga resonando como una voz viva de identidad, memoria y orgullo cultural costarricense.

Fuente: Inventario de patrimonio cultural inmaterial afrodescendiente del Caribe costarricense. Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud.  Disponible en Sicultura (si.cultura.cr).

Créditos: Ilustración cuentos tradicionales afrolimonenses (p. 17) en Chang-Vargas et al., 1985.

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