
El desempleo juvenil aumenta en el mundo

Un joven panadero coloca pasteles en bandejas de una cocina profesional en Lima. Los empleos que requieren una cualificación intermedia han disminuido en el mundo, por razones como la desaceleración del crecimiento económico, las tensiones geopolíticas y las transformaciones tecnológicas, lo que en los países en desarrollo empuja a los trabajadores jóvenes hacia la informalidad. Imagen: Malú Sánchez / OIT
La tasa mundial de desempleo juvenil, entre 15 y 24 años, alcanzó 12,4 % en 2025, lo que representa unos 67 millones de jóvenes desempleados, y aumentó en ocho de las once subregiones del mundo, con algunos de los incrementos más pronunciados registrados en economías de altos ingresos.
Por otra parte, el informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: De vuelta al futuro” muestra que la proporción de jóvenes que no trabajan, estudian ni reciben formación (ninis) aumentó ligeramente, hasta 20 %, lo que representa a más de 257 millones de personas
Gilbert Houngbo, director general de la OIT, expresó que “una generación que no puede acceder a un trabajo decente no puede construir su futuro con confianza. Cuando los jóvenes quedan excluidos de empleos de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social”.
“Crear empleos dignos para los jóvenes no es solo un imperativo social, sino también una de las inversiones más acertadas que un país puede realizar”, añadió.
El documento expone que la desaceleración del crecimiento económico, la escasa creación de empleo, las tensiones geopolíticas y las transformaciones tecnológicas “están poniendo en peligro las perspectivas de una generación que lucha por conseguir un empleo a largo plazo”.
En América del Norte la tasa de desempleo juvenil aumentó de 8,3 % en 2023 a 9,8 % en 2025. En el norte, sur y oeste de Europa se mantuvo elevada, alcanzando 15 % en 2025. Y 20 de los 29 países de esta subregión registraron un deterioro en las perspectivas de empleo para los jóvenes.
La OIT destaca, en particular, el declive de muchos empleos de cualificación intermedia que tradicionalmente servían como primer paso hacia la vida laboral.
De ese modo, están disminuyendo los empleos de oficina y administrativos, los puestos de servicio y ventas, ciertos empleos en el sector manufacturero y varias profesiones técnicas.
Esta situación corre el riesgo de complicar el acceso de los jóvenes a empleos estables y a carreras profesionales que ofrezcan perspectivas reales de ascenso.
En las economías en desarrollo, el problema es diferente: se trata principalmente de crear suficientes empleos dignos para una población joven que crece rápidamente.
Las bajas tasas de desempleo suelen ocultar una realidad más precaria. Incapaces de permanecer desempleados, muchos jóvenes recurren a la economía informal, donde los ingresos son menos estables y la protección social es limitada.
Casi nueve de cada 10 jóvenes trabajadores de entre 15 y 29 años en países de bajos ingresos y de ingresos medios-bajos están empleados en el sector informal.
África subsahariana se enfrenta a presiones demográficas particularmente fuertes, mientras que el número de empleos dignos disponibles sigue siendo insuficiente. Esa situación hace que cada vez haya más jóvenes sin empleo, educación ni formación.
Los estados árabes y el norte de África siguen teniendo las tasas de desempleo juvenil más altas del mundo: 26,2 % en los estados árabes y 22,6 % en el norte de África en 2025. En ambas regiones, al menos uno de cada tres jóvenes no estudiaba ni trabajaba.
El problema de los ninis tiene rostro femenino en casi todas las subregiones del mundo. En 2025, más de dos de cada tres ninis eran mujeres, y la tasa de ninis entre las mujeres, de 24,7 %, duplicaba la de los hombres, de 3,1 %.
Los rápidos avances en inteligencia artificial también son fuente de incertidumbre. Según la OIT, 6,1 % de los empleos que desempeñan los jóvenes de entre 15 y 29 años se encuentran en profesiones altamente expuestas a las transformaciones relacionadas con la IA.
Eso incluye muchos puestos administrativos y de oficina, cuyo número ya está disminuyendo. Por el contrario, la demanda aumenta en ciertas profesiones técnicas y altamente cualificadas, especialmente en ciencia, salud e ingeniería.
La OIT formula un llamamiento para que se invierta más en educación, formación profesional, aprendizaje permanente y servicios públicos de empleo, con el fin de que los jóvenes puedan adaptarse a los cambios del mercado laboral.
También aboga por una mejor protección social, el respeto a los derechos laborales y políticas económicas capaces de crear empleos más dignos.
Para la OIT, la cuestión va más allá del mero problema del desempleo: se trata de garantizar a los jóvenes empleos que les ofrezcan seguridad, dignidad y perspectivas reales al cruzar el umbral de la edad adulta.




Competir contra el cuerpo perfecto: violencia estética en el deporte

Programas sociales contra la pobreza empoderan a mujeres en Brasil

Familias palestinas atrapadas por colonos israelíes en Cisjordania

Las reservas de armas de EEUU en peligrosa mengua por la guerra con Irán

OMS promueve nueva estrategia para asegurar agua y saneamiento

Disminuye el hambre en el mundo, con disparidades regionales

Tratados comerciales: Un sendero que exige rectificación - Una visión desde Costa Rica

El español en el mundo: los países con más hispanohablantes

China sitúa al campo en el centro de su estrategia de desarrollo rumbo al nuevo plan quinquenal

Modelos para la formación obrera en los años veinte


Programas sociales contra la pobreza empoderan a mujeres en Brasil




