
"El Tao de los números" - decimotercera entrega

CARTOMANCIA
Otra de las aplicaciones citadas.
Si yo les digo que fui un escéptico toda mi vida acerca de la utilidad o no de este arte como de lo anterior explicado, créanlo. Si les comento que mis meditaciones y reflexiones me han servido para revolver y ordenar todo mi mundo, conceptos, percepciones, esquemas, y me ha llevado a todo lo que aquí voy expresando, pues créanlo igualmente sin reservas. El saber viene y va, es como el fluir del agua. Siempre está pero hemos de atraparlo suavemente. Sin esta joya de la vida poco o nada podemos hacer.
Escribo esto porque la comprensión de lo mutable, la variabilidad del número (cada valor es una variable, cada posición igualmente) está en la esencia de las cosas, en el movimiento. Al estar sometidos a ese constante movimiento, fluir, somos como el sol o la luna. Crecemos y menguamos porque así se van configurando nuestros propios acontecimientos. Es nuestro acaecer. ¿Y qué me “dice” el número? Pues que hoy ocupo el Norte, mañana puede ser el Sur. Hoy estoy en posición de aire, mañana en la de fuego. Que puedo estar alineado, ordenado, o que, por el contrario, mi vida necesita un reajuste que sólo mi decisión libre - siguiendo el principio de la rectitud que da la veracidad- hará posible cambiar lo que, en un principio, podría ser como algo inmutable. Y me explico:
Efectuamos un juego cartomántico (usando cartas de la baraja española como arcanos menores con un total de 48 piezas) donde he de escoger cinco siguiendo el curso de las agujas de un reloj: la primera es el Norte, el invierno, el elemento Aire, que lo simboliza en la baraja española la espada; la segunda es el Este, la primavera, el elemento Agua, que lo simboliza la copa; la tercera es el Sur, el verano, el elemento Fuego, que lo simboliza basto; la cuarta es el Oeste, el otoño, el elemento Tierra, que lo simboliza oro. Luego, en el centro, está el quinto elemento. Es el consultante. El observador que forma unidad con lo observado. Por ello ha de estar en el centro, ya que es su interrelación con los otros elementos la que nos va a transmitir. El esquema[38] quedaría así:
(Imagen 20)
1- Norte-espada-Aire-invierno | ||
4- Oeste-oro-Tierra-otoño | 5- centro-consultante | 2- Este-copa-Agua-primavera |
3- Sur-basto-Fuego-verano |
Nosotros somos el sujeto de la consulta, el centro de atención en ese momento. Así es como entiendo la relación consultante- consultado.
Así, por ejemplo, si tenemos las figuras de espada, copa, basto y oro colocadas cada una en su sitio, tenemos una alineación total con los elementos que será bendecida por el Cielo si, además, nuestra posición en el centro la ocupa un as o un siete de oros que mantiene alineación con el oro en su lugar correspondiente, al otoño, al Oeste.
De esta suerte quiero expresar que el ordinal 1, 2, 3, 4 indican el orden por el que extraigo y coloco cuya correspondencia es la que señalo en el esquema gráfico. Ahora, bien, a partir de aquí comienza el lance.
Antes expresé que estamos sometidos a la variabilidad, a lo mutable, que existe una relación entre lo pasado, presente y futuro porque es la dialéctica de la vida. Esto me lleva a considerar que detrás de un orden existe un caos primordial previo para discernir y unificar. Que no sólo se dan las condiciones expresadas en primera instancia sino que, también, están las secundarias, otras opciones que pueden desvelarse mediante el oportuno giro. Esto quiere decir que si hago circular las cartas para proceder al alineamiento de los elementos, puedo obtener un resultado que bien podría ser el opuesto y complementario. La situación no se altera, es la que es. El centro no cambia, es su relación con los elementos y lo que en la tirada inicial es una resolución, fin o tendencia, el giro ordenado o mutación de la situación (vale decir de los elementos) que puede confirmarme la situación actual, y puede darme otra perspectiva con respecto a la actitud del consultante, algo que se nos pueda pasar por alto, es ir un paso más allá no tanto preocupados por la concepción teórica del tiempo sino por cómo podemos afrontar lo que se nos presenta y cómo “podemos” darle la vuelta, cómo puede intervenir el consultante en los hechos para provocar mejoras si ello es posible.
Quizá nos ayude tener una mente abierta y nada esquemática para examinar el fondo de la circunstancia contemplada como un todo integrado, con sentido y no como un puzzle de piezas individuales. Somos unidad y, al menos, esta es mi consideración personal de por qué estamos interrelacionados desde el centro como eje. Precisamente es posible romper con la dinámica de un determinismo cerrado si nos acostumbramos a usar la libertad, y desde ella creamos otros espacios. El norte seguirá siendo el norte siempre pero si a esa posición le corresponde el elemento Aire, el invierno, desde donde iniciamos la andadura que correspondería a los meses de diciembre- enero en el solsticio, justamente cuando la luz renace de nuevo, y no obtengo el elemento adecuado a dicha posición, el rotar no se hace por que sí. Primero se procede a la interpretación de los signos tal cual sale, con la rotación se complementan las posibilidades que podamos barajar de cambio, o confirmación. Porque, además, lo que es final puede convertirse en principio y esto es una ley natural. La caída de un fruto, su fin, es origen del nuevo que vendrá posteriormente. La muerte de uno es el motivo de la vida del siguiente. Entiendo, pues, que no estaríamos cometiendo ninguna falta si al reloj se le concede la vuelta completa siempre que veamos que ello es preciso. Si me lo permiten, soy de la opinión que la mutación sólo cabría bajo determinados supuestos que vendrían determinados por la asignación o posición del consultante y su relación con los 4 elementos. Esto quiere decir que si el consultante es copa (agua) su alineamiento estaría al Este, la primavera. Si en ese lugar hay oro y en el de oro copas entonces, como en el ejemplo de más abajo, tendríamos que proceder a un giro de 180º, lo que se llama cambio total. Es inducir a la catarsis personal o a la reorientación para que cada cosa ocupe su lugar.
Veamos un ejemplo:
(Imagen 21)
1- sota de espada | -1 | |
4- 7 de copa | 5- sota de copa | 2- 6 de oro |
3- as de basto |
La segunda lectura, una vez efectuado el vuelco: Observamos que 7 de copas ocupa su lugar natural (el Este).
(Imagen 22)
1- as de basto | -1 | |
4- 6 de oro | 5- sota de copa | 2- 7 de copa |
3- sota de espada |
Con la segunda mirada acometo una invitación al consultante para la introspección. Ver que la realidad no es sólo una cara, sino poliédrica porque casi siempre nos encontraremos con aquello sabido de nada es lo que parece. Que lo que vemos es una representación pero que siempre puede existir la variable. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado o nos han preguntado qué sucedería si modificase este aspecto? Por cierto, los ejemplos anteriores sólo contemplan cartas de derecho, en su posición natural. La posibilidad vista debe contemplarse, pues, como un añadido que puede abrirnos más puertas, facilitarnos la entrada y la comunicación.
Lo que me guía a pensar esto es exactamente el principio de equilibrio que debe regir en nuestra vida. Cabe la posibilidad que el resultado sea bueno en apariencia, pero existe un trasfondo que nos dice que algo no cuadra al no existir relación entre mi signo como consultante y el que hay situado fuera puesto que está en un lugar que no corresponde.
Ahora, bien, ¿qué pasará si como consultante obtenemos un signo o carta que no se corresponda con ninguna exterior? Por ejemplo, soy copa y fuera no la hay. Habría que examinar, en primer lugar, la situación dada y sólo si existe la posibilidad de girar para producir entonces alineamiento de otros elementos en sus lugares.
Veamos otro ejemplo:
(Imagen 23)
1- sota de espada | -1 | |
4- 7 de basto | 5- as de copa | 2- 5 de oro |
3- 6 de oro |
Si copa no ocupa lugar alguno en la periferia pero, además, tenemos un elemento situado en lugar correcto (espada = aire) dejamos la situación como está en principio, aunque sin formular apriorismos porque, igualmente, si estudio mutar el oro a su lugar para que se alinee con el consultante tan sólo es una posibilidad para examinar si pudiera darnos otros elementos de análisis que se nos hubieran podido escapar inicialmente. En este supuesto, además, tenemos una relación de copa que es agua (consultante) con oro que es tierra, y madera o fuego. Agua y fuego no se están combatiendo con lo que coexisten.
De todas formas no olvidemos lo que ya sabemos y es que hay cosas que ya no dependen de nosotros.
Indicar, asimismo, que la disposición del reloj[39] –tal y como está planteada- es válida para este tipo de tarot ya que cada cual tiene su propia técnica o metodología y, por ejemplo, no sería totalmente extrapolable de este hacia otro aunque, en cierta medida, existan similitudes y una base común. Es el caso del tarot egipcio en el que el consultante sería un arcano mayor o arquetipo para el momento de la consulta al que le rodean cuatro arcanos menores. Es verdad que cada uno estará asentado en un punto cardinal o elemento pero, en este caso, la premisa con la que trabajo no es tanto alinear al consultante con su elemento sino, desde esa misma introspección, hacer que emerja todo lo que está oculto, incluso, a través de las revelaciones de sueños cuya información es muy importante siempre, claro está, que los mismos sean susceptibles de interpretación. Una vez dispuestos todos los arcanos establezco cuatro períodos en la vida de la persona consultante –que los calculamos dividiendo la edad entre cuatro que nos dará el cómputo de años en cada fase o período- y a partir de ahí nos centramos en si la libertad personal es utilizada de forma constructiva o no, si se acepta la persona como merecedora de la gloria, la belleza, de esa misma libertad y, por ende, capaz del disfrute que le propicie una mejor salud física, mental, emocional y espiritual, sabiendo que ha de dirigir los propios esfuerzos hacia las metas elegidas… Un tarot, por tanto, no es tanto para saber de futuro sino de manejar este presente para alcanzar lo que deseas y que, desde el libre albedrío, sabrás qué camino escoger. Aparecen consejos, tendencias y certezas totales pero sin olvidar nunca que lo imprevisible es un factor de azar también, que existe, que el tiempo no es una medida exacta sino estimada ya que el “factor cuántico” ha de considerarse como principal al igual que no existen apriorismos o preconceptos cerrados. Pero si hay un consejo, porque lo hemos solicitado, debemos seguirlo y no hacer oído sordo. Estamos acudiendo a la Sabiduría interna. Si hay una tendencia favorable tanto como desfavorable debemos agradecer la información porque se nos ha permitido conocerla y saber guardar la debida cautela, sin euforias ni derrotismos. Un aviso en un sentido o en otro es una señal que nos llega para mantener el rumbo o corregirlo y, ahí sí, estamos interviniendo ya de una forma consciente para no perder el horizonte que encaje la vida con el destino.
El esquema que tienen delante de sí (imagen 24) es la reproducción del expuesto con anterioridad (del reloj) pero utilizando un tarot clásico de arcanos mayores y menores. En este caso o disposición los arcanos mayores se disponen aparte de los menores para escoger por separado ya que el arcano mayor es el que nos indica el consultante y los menores siguiendo el orden 1-2-3-4. Ahora, bien, con este esquema nos adentraremos para revelar lo oculto –tanto en sueños como en nuestro recorrido vital- dividiendo nuestra vida en cuatro etapas. Por tanto será nuestra edad la que dividamos, entonces, entre cuatro para que aparezca cada etapa señalada en un período de años aproximadamente igual en cada caso. Así es como yo lo he dispuesto para mí mismo tanto para una cuestión general como de un asunto específico. Me explico: Si mi pregunta es que me exponga las líneas generales de lo que me trajo hasta aquí esa será la cuestión a abordar desde sus diferentes aspectos, más o menos claros, como la economía, las relaciones personales, el amor etc. Si la cuestión preguntada es específica se tratará de esa forma entonces quedando claro que si ambas consultas se realizan, digamos, en el mismo momento dejamos el arcano mayor igual renovando a los arcanos menores con nueva tirada. Particularmente, además, para extraer las cuatro cartas hago dos montones de los que dos saco de un lado y dos del otro aunque la forma es la que cada cual, según su interior, debe realizar en ese momento.
(Imagen 24)
1- arcano menor | -1 | |
4- arcano menor | 5- arcano mayor | 2- arcano menor |
3- arcano menor |
Atrás he dejado el reloj pero, ahora, podemos introducir otro lance como es el coeficiente de edad[40]. Éste consiste en dividir los años del consultante entre 9 (cifra de un ciclo vital) y su resultado determinará el número de cartas empleadas. Un ejemplo:
Un consultante tiene 41 años. Así 41: 9 = 4,55. Me da un entero de 4 y un coeficiente decimal de 0,55. Al ser éste mayor que 0,5, por exceso añado una carta más y serían 5 en total por la edad. Ahora, bien, ese número representaría su período personal íntegro hasta el día de la consulta. Pero al querer obtener perspectivas de futuro añadimos el regalo de la vida[41] porque el mañana es siempre un don. Es lo que está de más desde el mismo momento que quieres saber. Esa carta simboliza una tendencia pero no lo es todo. Porque uno es y será lo que ha sido y va siendo en el devenir propio. Por eso su lectura se hace conjunta situándose de la siguiente forma:
Disposición del ciclo personal, en el ejemplo expuesto:
(Imagen 25)
1 | 2 | 3 | ||
4 | 5 | REGALO DE |
Las agrupamos de tres en tres (por ser el número tres la representación de la tríada pasado- presente- futuro; vida- muerte- resurrección, el origen de todos los seres) ya que es el divisor base de 9. Sea cual sea el resultado de dividir la edad entre 9 siempre se le añadirá una carta más por el regalo de la vida y otra si el decimal junto al resultado entero es mayor que 0,5 como sería el caso de alguien que tiene 52 años (52:9 = 5,7) a quien le correspondería entonces seis por ciclo vital y una adicional. En total siete. La carta de donación se pone aparte simbolizando la distancia, viendo con perspectiva de objetividad. A partir de ahí con los datos obtenidos de cartas en su conjunto, en función de la pregunta, del consultante y de nuestra capacidad de percepción y verdad interior, podremos acertar con mayor o menor tino pero, siempre, con la mejor de las sonrisas.
Estas son algunas de las expresiones cartománticas basadas en el número[42], en su concepto. El número acompañado de un símbolo identificador según elementos y disposición configuran un lenguaje oculto que nos va a conectar con nuestro Yo Superior, el maestro interno. Si nos atenazan las dudas, los miedos y las fobias, saldrán a relucir. Si nuestro norte es el dinero, la ambición, el egoísmo, también. Si, por el contrario, aspiramos a elevarnos espiritualmente se manifestará igualmente. Quien consulta y quien sirve de puente (por cierto sería un pontifex o pontífice) han de situarse con el mayor recogimiento, la mayor receptividad y sin expectativas previas, para comprender y aceptar el mensaje a través de imágenes y números que tan sólo son un medio y no un fin.


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