
Lo que llama la atención es el silencio o la pasividad de los agentes sociales. Hay algunos antecedentes en sentido contrario. . Recordemos, por ejemplo, una huelga de taxis en los tiempos que ejercimos responsabilidades institucionales y que duró tres días en protesta por la autorización concedida a una empresa turística local tanto para estacionar en la avenida Colón como para desplazar a los clientes hasta un parque temático de gran proyección ubicado en el otro extremo de la localidad. Entonces, había un sola cooperativa de taxistas. Ahora, si no estamos errados, hay tres. Pero titulares de licencias y conductores no han dicho nada.









