A finales del siglo XIX era evidente que el socialismo europeo estaba profundamente dividido entre la ortodoxia y el revisionismo, entre la revolución y el reformismo.
El miedo de la población ante la ola de criminalidad en Perú está siendo utilizado por el gobierno de Keiko Fujimori para endurecer las medidas represivas y establecer mayores restricciones para el ejercicio de las libertades civiles y derechos humanos.