Las experiencias de la Primera Internacional, la Comuna y, en cierta medida, de los movimientos cantonalistas en la España de la Primera República, podrían interpretarse, en principio, como favorables a la corriente anarquista o bakuninista en el movimiento obrero internacional. Pero, fracasaron, y eso debe tenerse en cuenta para entender que la alternativa marxista pudiera comenzar a despegar en Europa.