
Los jóvenes socialistas y el feminismo en 1929

Foto: Cartel de Do the job HE left behind, empleado en la Segunda Guerra Mundial para llevar a las mujeres a ocupar los puestos de trabajo vacantes de los hombres que fueron a la guerra.
La Ponencia, redactada por Antonio Sáez, Ginés Jara y José Castro justificaba que al enfocar la cuestión feminista las Juventudes Socialistas no hacían más que cumplir con su deber.
Las dos primeras propuestas se referían al trabajo que debían realizar la Secciones en relación con los problemas jurídicos y sociales que afectaban a la mujer, así como la necesidad de organizar actos de propaganda feminista para reivindicar hasta doce cuestiones:
Reconocimiento de derechos políticos para la mujer en plano de igualdad con el hombre.
Derecho de la mujer a administrar libremente sus bienes sin tener que contar con la autorización el marido.
Igualdad de derechos de la madre que el padre con respecto a los hijos.
Reconocimiento por ley de iguales derechos a los hijos naturales que a los legítimos.
Promulgación de una ley del divorcio.
Desaparición del artículo 513 del nuevo Código Penal, que sustituía al 438 del Código del año 1870, agravando la situación para la mujer, en relación con el adulterio, un asunto que hemos tratado en El Obrero, a cuya hemeroteca digital remitimos al lector interesado.
Promulgación de una ley estableciendo la investigación de la paternidad.
Obligación del Estado en el sostenimiento de las madres solteras mientras criaban a sus hijos, pero sin crear nuevos asilos, sino proporcionando trabajo o medios económicos.
Cumplimiento exacto de la legislación que regulaba el trabajo de la mujer y del niño.
Igualdad salarial entre la mujer y el hombre en trabajos equivalentes.
Prohibición taxativa del trabajo de la mujer en todas las profesiones que interviniesen materias nocivas.
Castigo para el delito de “seducción seguido de abandono”.
Además, los jóvenes socialistas debían estar obligados a hacer una intensa labor de educación de la mujer para que se viera libre de los “prejuicios religiosos”, además de colaborar en la creación de sindicatos femeninos.
Como vemos, este programa aunaba una sincera y moderna campaña en favor de la emancipación de la mujer, de la consecución de derechos de todo tipo en igualdad con el hombre, con esa faceta siempre ambivalente de cierto paternalismo que venimos observando en el movimiento obrero de signo socialista.
Hemos trabajado con el número 6316 de El Socialista, del 8 de mayo de 1929.


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Periodista, abogado y analista político




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PorMartín Camacho

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Periodista, abogado y analista político





