
Los socialistas sobre el franquismo y la elección de Pablo VI

Imagen: Estatua conmemorativa de la reunión entre Pablo VI y Atenágoras I en Jerusalén. Autor Ori~
Justo en el número del día anterior de la elección del nuevo papa Pablo VI, Le Socialiste incluía una notica de agencia, fechada anteriormente, el 13 de junio, donde se informaba que la candidatura del arzobispo de Milán para suceder a Juan XXIII sería combatida por los cardenales españoles por “razones políticas”, según ciertos rumores que, al parecer, corrían en la Ciudad del Vaticano y en Roma.
Así, Il Mesaggero se hacía eco del rumor según el cual Franco habría sugerido, a través de un tercero, a los seis cardenales españoles que trabajasen para hacer fracasar la candidatura del cardenal Montini. Se recordaba la respuesta, considerada muy “seca” del dictador ante la intervención del cardenal en el otoño pasado a favor de un estudiante juzgado por causas políticas por un tribunal militar. Efectivamente, el 7 de octubre de 1962 había remitido un telegrama a Franco pidiéndole la gracia por el estudiante Jordi Conill i Vall, creyendo que sería condenado a muerte por un tribunal militar en Barcelona. Recordemos que Conill era un estudiante de Químicas en la Universidad de Barcelona de las Juventudes Libertarias, y que fue acusado de ser un dirigente de las mismas y de haber participado en distintos atentados con bombas en 1962 en Barcelona. Sería duramente torturado y después juzgado en Consejo de Guerra el 22 de septiembre. Pero se produjo un hecho nada habitual porque la sentencia de treinta años no fue aceptada por el capitán general de Cataluña, generándose un silencio que hacia temer lo peor. El abogado pidió la intervención del cardenal italiano que, según algunas fuentes, pudo ser decisiva para que su defendido no perdiera la vida.
Pero esta intervención tuvo alguna consecuencia diplomática porque Castiella, es decir, el ministro de Asuntos Exteriores, respondió al cardenal con otro telegrama en el que se extrañaba de que el prelado hubiera sido víctima de una campaña antiespañola, interviniendo por la vida de un hombre que no había sido aún condenado. Pero el periódico socialista recordaba que Le Monde había publicado que el fiscal había pedido la pena de muerte, aunque luego la condena fuera de treinta años. En todo caso, tratándose de un juicio sumarísimo en un tribunal militar el temor a que se produjera una sentencia de muerte no era algo improbable, y se recordaba el reciente caso de Grimau. Por eso, el periódico socialista consideró que el cardenal Montini había estado muy oportuno con su telegrama.
Por su parte, el periódico opinaba también que el rumor sobre el intento de Franco para que los cardenales españoles intentasen que Montini no fuera elegido, era muy posible que fuera veraz.
Ya elegido el papa, Le Socialiste publicó otro artículo en el que afirmaba que los franquistas se encontraban contrariados. Se recordaba que la intervención de Montini había dado lugar a la nota aludida de Castiella, a una campaña de la prensa del régimen en la misma línea, y a que un grupo de manifestantes en Madrid habían despotricado contra la democracia cristiana italiana y contra el prelado al que habían calificado de “cardenal rojo”.
En España se había acogido con estupefacción el anuncio del cardenal Ottaviani, el que podía haber sido el preferido por el régimen, y conocido prelado ultraconservador, de que Montini había sido el elegido.
Los corresponsales de Radio Nacional de España en Roma habrían dado informaciones frías del acontecimiento, rebajando para los oyentes españoles la noticia de las ovaciones que había recibido el nuevo papa en la plaza de San Pedro el anuncio.
Los socialistas eran prudentes en relación con Pablo VI porque su obra estaba por hacer y no querían hacer vaticinios, pero afirmaban que era seguro que durante su pontificado caería el régimen de Franco, algo que bien sabemos que terminaría ocurriendo, y que se firmaría un nuevo Concordato, una afirmación, por otro lado, muy curiosa porque, aunque ese hecho no ocurrió sí se firmaron los famosos Acuerdos en la Transición. Montini cambiaría la orientación de la Iglesia en relación con el cambio que se vaticinaba para España. En realidad, el análisis no iba muy descaminado.
Hemos trabajado con los números 79 y 80 de Le Socialiste.


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