
Definiendo el socialismo

Henri de Saint-Simon, considerado padre de la idea de socialismo como proyecto social y fundador del llamado «socialismo utópico». - Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon. Grabado de Gottfried Engelmann basado en un retrato dibujado en 1825, pocos momentos después de la muerte del filósofo. - Fuente Wikipedia
El socialismo es un conjunto de teorías y de prácticas políticas y económicas que está en boca de todos desde hace mucho tiempo, pero que, al final, se ha convertido en un tópico o en un concepto muy tergiversado, impidiendo que se sepa realmente que fue y qué es porque, en principio, no se trataría de una teoría y de una práctica únicas, y eso lo hace más complejo, además de que dicho concepto ha cambiado a lo largo del tiempo. Por fin, estaría, además, el concepto del comunismo para generar aún más problemas.
Sería con Marx y Engels cuando el socialismo quedó claramente definido, al reivindicar el sentido científico del mismo sobre el socialismo anterior, tanto el de los precedentes más lejanos, como el más cercano en el tiempo que fue calificado de utópico.
En principio, podemos definir el socialismo como una filosofía política, económica y social, así como una ideología que pretende la creación y desarrollo de un sistema social y económico basado en la propiedad social de los medios de producción, entendida dicha propiedad como estatal, colectiva o de forma cooperativa. El socialismo implicaría planificación y una organización colectiva. Pero el socialismo occidental terminaría adoptando políticas que, insistiendo en la importancia del Estado, la planificación y la intervención en la economía, no formularía la expropiación total de los medios de producción. En realidad, ya en el momento final que estudiamos en este libro, con el desarrollo de los partidos socialistas, aún manteniendo el principio de la emancipación obrera como objetivo final y el discurso del establecimiento de la sociedad sin clases ni propiedad privada, los socialistas se centraron más en lo que llamaban el programa mínimo, es decir, el de las reformas sociales, económicas y políticas en favor de los desfavorecidos pero que no suponía la expropiación revolucionaria de los medios de producción. Ahí estaría el problema que se generaría a partir de la Gran Guerra cuando surgió, en el seno del socialismo la alternativa comunista que sí quería llevar a sus últimas consecuencias el programa máximo y el establecimiento de la dictadura del proletariado, como supuesto período transitorio para alcanzar la sociedad sin clases.
El socialismo criticaría la desigualdad como uno de sus principios más comunes y aceptados por todos los que se denominan socialistas. La desigualdad sería fruto del capitalismo con su desigual distribución de la riqueza y por la competitividad feroz del mercado que provocarían que amplias capas de la sociedad no pudieran desarrollar proyectos dignos de vida. En ese sentido, el socialismo podría ser considerado como un capítulo de la historia de la civilización porque, partiendo de concepciones materialistas, destilaría un intenso humanismo.


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