Cantos de cuna o arrullos en la tradición afrodescendiente limonense- Sicultura

Los cantos de cuna o para arrullar son expresiones orales dirigidas a los bebés y niños pequeños, cuyo contenido gira en torno al cuidado, el afecto, la protección y el acompañamiento emocional durante el acto de dormir.
Por Maylin Campos Villalobos
Cultura y Ciencia19 de septiembre de 2026 Sicultura

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Cantos de Cuna o para arrullar

Los cantos de cuna o para arrullar son expresiones orales dirigidas a los bebés y niños pequeños, cuyo contenido gira en torno al cuidado, el afecto, la protección y el acompañamiento emocional durante el acto de dormir. Dentro de las tradiciones afrodescendientes, estos cantos se vinculan históricamente a prácticas ancestrales de crianza transmitidas por vía oral, en las que la voz cumple una función fundamental como medio de vínculo, protección y transmisión cultural. Desde contextos africanos y de la diáspora afrodescendiente, el arrullo ha sido una forma temprana de socialización y de introducción del infante al mundo afectivo, lingüístico y espiritual de su comunidad. 

A través de letras sencillas y repetitivas, los cantos comunican mensajes de amor, calma y seguridad, reafirmando la presencia protectora de la madre, el padre o la persona cuidadora. En muchos casos, las palabras evocan el descanso, el cariño familiar, la promesa de cuidado constante o el deseo de bienestar, funcionando como una primera forma de comunicación afectiva entre el adulto y el infante. El contenido de sus letras se adapta creativamente según el contexto familiar, incorporando elementos cotidianos, mensajes personalizados o referencias espirituales, sin perder su función principal de consuelo, protección y vínculo emocional.

Los cantos de cuna o para arrullar forman parte de las prácticas de crianza y transmisión afectiva presentes en distintas comunidades afrodescendientes del país, por lo que no se limitan a una sola región. Según las personas entrevistadas, estas expresiones se recuerdan especialmente en la provincia de Limón, donde tradicionalmente se interpretaban en kryol y en inglés dentro del ámbito familiar. Asimismo, se identificó que en cantones como Siquirres y en distritos, como Cahuita, aún persiste la memoria de estos cantos, principalmente entre personas adultas mayores que los aprendieron durante la infancia y los transmitieron como parte de la vida cotidiana y del vínculo afectivo entre generaciones.

Los cantos de cuna o arrullos constituyen una de las manifestaciones orales más sensibles y entrañables del patrimonio afrodescendiente del Caribe costarricense. Arraigados en la intimidad del hogar y transmitidos de generación en generación, estos cantos acompañan los primeros años de vida y condensan un universo de afectos, memorias y saberes profundamente vinculados a la cotidianidad doméstica y familiar: “La abuela me la cantaba cuando yo iba a dormir, decía go to sleep my baby dear, mother love you when you sleeps, y yo todavía la canto” (M. Mata Quesada, comunicación personal, 14 de octubre de 2025).

En la provincia de Limón, su práctica refleja la continuidad de una tradición que combina herencias africanas, criollas y caribeñas, y ha sobrevivido al paso del tiempo gracias a la oralidad, la emoción y el vínculo intergeneracional que la sostiene. Su aparente sencillez melódica encierra un significado profundo: en cada canto se entretejen el afecto, la espiritualidad, la lengua y la transmisión cultural que reafirma la identidad afrodescendiente.

Se trata de composiciones de ritmo pausado y melodías repetitivas, creadas para acompañar el acto corporal del mecer, en el cual la voz adquiere un tono envolvente que busca calmar, proteger y acompañar al niño o la niña.  “El ritmo es como el movimiento de mecer al niño. A veces usaban una maraca o palmadas, pero nada fuerte, era más la voz, el tono bajito, el cariño” (L. Spencer., comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).

Los relatos etnográficos recopilados profundizan en esta dimensión afectiva, pues muestra cómo la voz que arrulla es mucho más que un sonido: es un lenguaje del cuidado, un medio de consuelo, amor y protección que transmite la memoria emocional y espiritual de las familias afrodescendientes. “No era solo para dormir, era para decir te quiero, para acompañar” (L. Spencer, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025), “La voz de la mamá era la medicina del sueño” (L. Hutchinson, comunicación personal, 8 de noviembre de 2025). Ambos testimonios reafirman el poder afectivo y simbólico de la voz como instrumento de consuelo, cuidado y conexión emocional.

No obstante, la función del arrullo trasciende la simple inducción al sueño: más que una melodía, es un acto de cuidado y comunicación emocional, un momento de encuentro entre quien arrulla y el infante, en el que se tejen las primeras experiencias de apego, confianza y pertenencia. Como señalan Trehub y Trainor (1998, en Fernández Poncela, 2005, p. 190), la canción de cuna puede considerarse un ritual de apego y seguridad, un espacio íntimo de comunicación afectiva que establece los primeros vínculos sociales y emocionales del niño o la niña con su entorno cultural.

Uno de los rasgos más distintivos de esta manifestación es su anclaje lingüístico y cultural. Los cantos se entonan principalmente en kryol y en inglés. Durante las entrevistas de campo realizadas en el marco del inventario, se constató que varias personas aún conservan la memoria de estos cantos, y los interpretan principalmente en inglés o en kryol: “En inglés y en criollo, casi nunca en español. A veces se mezclaban las palabras… pero el sentimiento era el mismo: amor y cuidado” (L. Hutchinson, comunicación personal, 8 de noviembre de 2025).

Con el paso del tiempo, y a raíz de los procesos educativos y de contacto cultural, estas expresiones han incorporado el español, sin que ello implique una pérdida del sentido afectivo ni del valor simbólico de la lengua original. En muchos casos, las familias comenzaron a alternar idiomas o a traducir fragmentos, manteniendo viva la esencia de los arrullos a través del bilingüismo y la adaptación cotidiana: “Antes todo era en criollo, porque así se hablaba en la casa. El español vino después, cuando los niños empezaron a ir a la escuela” (L. Spencer., comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).

Esta hibridez lingüística refleja la historia migratoria y la influencia anglocaribeña que marcaron el desarrollo cultural de Limón, funcionando como un testimonio vivo de la preservación lingüística dentro de la diáspora afrodescendiente. A través de los cantos de cuna, las comunidades no solo conservaron la lengua de sus antepasados, sino que la adaptan creativamente al entorno familiar y emocional, haciendo de cada melodía un espacio íntimo donde convergen la memoria, el idioma y el afecto.

En la interpretación de esta manifestación, predominan las voces femeninas de madres y abuelas, aunque también se registran casos en los que los padres participan activamente en la práctica. Las entrevistas confirman que, si bien la mayoría de los cantos son entonados por mujeres, los hombres también pueden asumir ese papel afectivo y adaptar la letra según su rol. Un testimonio señala, por ejemplo, que la frase podía modificarse para incluir a uno u otro progenitor:

Una que decía go to sleep my baby dear, father love you when you sleep, if you sleep and when you wake, I will give you a piece of cake, father caress sweet loving kisses, dónde estaba el bebé”. Hombres y mujeres, cuando es la mamá, solo se cambia por go to sleep my baby dear mother love you when you sleep... En nuestra cultura, el hombre es tanto como la mujer, tienen que ver con el papel de la crianza y con arrullar. (J. Edwards Nicholson, comunicación personal, 9 de marzo de 2025)

Estos relatos permiten reconocer un modelo de crianza compartida dentro de la comunidad afrodescendiente, en el que el cuidado y la expresión de ternura no se limitan a la figura materna. La participación masculina en el arrullo refleja un equilibrio en las responsabilidades afectivas del hogar y amplía la comprensión de los roles familiares en la cultura limonense.

Asimismo, se evidenció una profunda influencia religiosa en los repertorios de arrullo, especialmente entre generaciones mayores. Los cantos de cuna, en muchos hogares, se mezclan con los coritos o himnos cristianos aprendidos en la iglesia, los cuales se reinterpretan como canciones de arrullo. Este sincretismo revela cómo la espiritualidad afrodescendiente se vive también en la vida cotidiana y en los espacios íntimos de la crianza, donde lo sagrado y lo afectivo se entrelazan.

En este contexto, cantar al niño(a) no solo busca calmarlo o hacerlo dormir, sino también protegerlo espiritualmente, invocando la presencia divina a través de la palabra cantada. Durante las entrevistas de campo, se constató que los cantos con mensajes bíblicos o plegarias son parte de un repertorio heredado que combina el afecto familiar con la fe comunitaria.

Ah no, en mi época no; en mi época mi mamá nos cantaba coritos de la iglesia para que nos durmiéramos. O si no, nos contaba historias de la Biblia… Me acuerdo de uno que decía ‘Jesús me ama, bien lo sé, pues su Biblia dice así’. O si no, ‘Abre mis ojos, oh Cristo’. Esos eran los dos que a mí me cantaba mi mamá. (L. Hutchinson Dacosta, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)

Durante el proceso de campo, también se documentó la creación espontánea de melodías personalizadas, evidencia de que la tradición no es estática, sino un proceso creativo y dinámico que se adapta a las particularidades de cada familia.

Yo tengo cuatro hijos y a los cuatro les canto esas canciones; más uno inventa cada canción para cada hijo y así sucesivamente... creando una melodía y una canción para cada uno, es tradicional también de la gente. (J. Edwards Nicholson, comunicación personal, 9 de marzo de 2025)

Los testimonios recogidos muestran que esta manifestación ha perdido presencia en la vida cotidiana y es una práctica que persiste, principalmente, en la memoria de las generaciones mayores. Aunque algunos hogares todavía conservan el hábito de arrullar, muchas personas lo asocian más con recuerdos familiares que con una tradición comunitaria activa. “Ahora los bebés se duermen con música grabada” (L. Spencer., comunicación personal, 7 de noviembre de 2025). Aun cuando se da esta pérdida, se mantiene una mirada esperanzadora: “Cada vez que uno canta, el canto vive” (L. Spencer., comunicación personal, 7 de noviembre de 2025). Los cantos sobreviven en la memoria afectiva y en fragmentos transmitidos dentro del ámbito doméstico, especialmente entre mujeres mayores.

A partir de los relatos recopilados y las observaciones de campo, se identifican una serie de rasgos que caracterizan a los cantos de cuna o arrullos dentro de las comunidades afrodescendientes del Caribe costarricense. Estas características reflejan tanto su dimensión estética como su valor simbólico y afectivo.

El siguiente cuadro resume los principales aspectos observados, integrando los elementos lingüísticos, musicales y sociales que configuran esta manifestación del patrimonio inmaterial:

 

Síntesis de la manifestación: cantos de cuna o para arrullar

Aspecto

Descripción

Estructura melódica

Los cantos de cuna mantienen un ritmo suave y repetitivo, acompañando el movimiento de mecer. Esa cadencia envolvente crea un ambiente de calma y cercanía, en que la voz y el cuerpo se encuentran en un gesto de cuidado y contención.

Lengua y expresión

Se interpretan en kryol limonense, inglés o español; a veces, combinan fragmentos de los tres idiomas. Esta mezcla refleja la historia y las raíces del pueblo afrodescendiente, y convierte la lengua en un vehículo de memoria, identidad y afecto.

Contexto y transmisión

Es una práctica íntima, transmitida principalmente por madres y abuelas en el entorno familiar. Aunque hoy se conserva más en el recuerdo que en la vida cotidiana, sigue siendo parte esencial de la memoria doméstica y de las formas de ternura heredadas.

Dimensión simbólica

Cada arrullo encierra una manera de enseñar y amar. A través del canto, se transmite protección, fe y esperanza, y se fortalece el sentido de pertenencia a una cultura que mantiene viva su identidad en los gestos más cotidianos.

Nota. Elaborado por el equipo consultor con base en el trabajo de campo del Inventario de Manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial Afrodescendiente del Caribe Costarricense, 2025.

Los cantos de cuna o arrullos representan una forma de educación afectiva y patrimonial, en que la palabra cantada une el lenguaje, el amor y la herencia. En cada melodía, se guarda un gesto de cuidado y una memoria colectiva que trasciende generaciones. Aunque su presencia cotidiana se ha ido desvaneciendo, los fragmentos que perduran en la voz de las abuelas y madres mantienen viva la conexión entre pasado y presente, entre las raíces afrodescendientes y las nuevas formas de crianza.

Estos cantos, transmitidos más por la experiencia que por la enseñanza formal, son una lección silenciosa sobre la ternura, la fe y la resistencia cultural. Su permanencia en la memoria familiar evidencia que la transmisión del patrimonio no ocurre únicamente en los espacios públicos o rituales, sino también en los actos más íntimos y cotidianos. 

Medisos de transmisión de los catos de cuna o arrullos

Los cantos de cuna o arrullos se transmiten principalmente por vía oral y afectiva, dentro del hogar y en espacios familiares o comunitarios, de generación en generación. “Yo aprendí esas canciones oyendo a mi mamá, y ella decía que las aprendió de la suya. Era algo que se pasaba en la casa, sin que uno se diera cuenta” (L. Spencer, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025). Se aprenden por imitación, observación y repetición, en el marco de la crianza y el acompañamiento infantil. La transmisión de los cantos no responde a un aprendizaje formal, sino a un proceso afectivo de imitación y escucha cotidiana: “mi mamá nos cantaba, y yo después se las canté a mis hijos…” (L. Hutchinson, comunicación personal, 8 de noviembre de 2025).

De acuerdo con los principios establecidos por la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO, 2003), la transmisión oral constituye el eje esencial para la continuidad del patrimonio vivo, y este caso no es la excepción.

La transmisión ocurre mayoritariamente entre mujeres, madres y abuelas, aunque los testimonios muestran que los padres también asumen un papel activo. Esta práctica constituye una forma de educación emocional y cultural, en la cual el canto no solo cumple una función de cuidado, sino que introduce a la niñez en la lengua, el ritmo y la memoria simbólica de su comunidad. Como señaló una participante, “casi siempre era la mamá o la abuela la que cantaba, pero a veces el papá también lo hacía...” (L. Spencer, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).

Según las entrevistas realizadas, los cantos se interpretan principalmente en kryol o inglés y están estrechamente vinculados con la narración oral y la música tradicional afrodescendiente, siendo “parte del universo simbólico de las historias y de la vida cotidiana” (Allen, 2019). Como recordó una portadora, “esas canciones eran como historias también… a veces uno no sabía si era cuento o canción” (L. Hutchinson, comunicación personal, 8 de noviembre de 2025).

El estudio etnográfico revela que la continuidad de los cantos de cuna se articula a través de canales de transmisión íntimos y orales, donde la voz se convierte en vehículo de la herencia afectiva y cultural. Asimismo, esta manifestación se conserva principalmente en tres esferas convergentes: la familia, la lengua y la esfera religiosa, las cuales aseguran, de distintas formas, su continuidad (UNESCO, 2003).

  1. La familia: el contexto oral e intergeneracional. El núcleo familiar constituye el espacio primario e insustituible de transmisión. El canto de arrullo se reproduce de forma vertical y oral, pasando de una generación a otra, y funcionando como un ritual fundacional del vínculo adulto infante (Fernández Poncela, 2005). La transmisión recae en los adultos cuidadores madres, abuelas y, significativamente, también los padres. 

  2. Adaptación creativa: la manifestación se transmite con un componente dinámico y creativo. En lugar de repetir únicamente repertorios heredados, algunos padres adaptan o inventan melodías propias “para cada hijo”, garantizando que la tradición sea un proceso vivo, personal y afectivo.

  3. Arrullo y corporalidad: la transmisión oral está intrínsecamente ligada a la experiencia física del mecer y del contacto. El ritmo del canto acompaña el movimiento, fortaleciendo el vínculo y la seguridad emocional del infante (Fernández Poncela, 2005).

  4. La lengua: la transmisión de los cantos se superpone con la transmisión lingüística, convirtiéndose en una forma primaria de herencia identitaria. A través del canto, las familias introducen a los niños en los idiomas que sostienen su memoria histórica el inglés estándar y el kryol, preservando así las huellas de la diáspora caribeña en un entorno predominantemente hispanohablante, la práctica del arrullo funciona como un vehículo vital de transmisión de la lengua, afirmando la identidad cultural y la memoria transnacional del pueblo afrodescendiente (UNESCO, 2003). En este sentido, los cantos no solo enseñan palabras, enseñan una forma de habitar el mundo, de nombrar la ternura, el cuidado y la espiritualidad en clave afrocaribeña.

  5. La esfera religiosa: en la provincia de Limón, la fuerte influencia de las iglesias principalmente protestantes y evangélicas ha influido notablemente en el repertorio transmitido en algunos hogares. En varias familias, los coritos e himnos se incorporan al momento del arrullo, transformando el canto religioso en un vehículo afectivo. Melodías como “Jesús me ama, bien lo sé” o “Abre mis ojos, oh Cristo” cumplen el papel de las antiguas canciones de cuna, manteniendo viva la práctica dentro de un nuevo marco espiritual (Allen, 2019). De este modo, la transmisión afectiva se entrelaza con la enseñanza de valores espirituales, reflejando cómo la fe y la cotidianidad dialogan dentro de los hogares afrodescendientes.

Aunque los cantos de cuna han perdido parte de su presencia cotidiana, sobreviven como una práctica de memoria y resistencia, “La memoria vive en la palabra” (L. Hutchinson., comunicación personal, 8 de noviembre de 2025). A través de las voces que aún los recuerdan, esta manifestación continúa transmitiendo amor, identidad y fe, recordando que el patrimonio cultural no solo se conserva en los grandes rituales o celebraciones, sino también en los gestos más pequeños: una melodía repetida, una voz que mece, una lengua que nombra el cariño (UNESCO, 2003; Fernández Poncela, 2005). 

Acciones para mantener vivos los cantos de cuna o arrullos

Diversos esfuerzos recientes han contribuido a recuperar, revitalizar y difundir los cantos de cuna afrodescendientes en el Caribe costarricense. Entre estos, destacan proyectos culturales, educativos y artísticos que, desde diferentes ámbitos, han permitido fortalecer la memoria oral y la transmisión intergeneracional de esta manifestación.

Una de las iniciativas más significativas es el proyecto Cantos y Juegos Tradicionales en Creole (Allen, 2019), desarrollado mediante el programa Becas Taller del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ). Este esfuerzo recopiló testimonios, grabaciones y letras de canciones tradicionales, incluyendo dos cantos de cuna registrados en comunidades de Limón, y dio origen a un cortometraje documental que recoge las voces de personas portadoras mayores, así consolida una estrategia de salvaguardia participativa.

Asimismo, se han desarrollado iniciativas educativas intergeneracionales, en las que mujeres mayores enseñan canciones a niñas, jóvenes y docentes en talleres culturales. Estos espacios fortalecen la transmisión oral, promueven el orgullo por el idioma kryol y refuerzan la autoestima cultural de la niñez y juventud limonense.

A nivel artístico, algunos grupos corales y proyectos musicales contemporáneos han incorporado fragmentos de arrullos tradicionales en sus repertorios, contribuyendo a la difusión del patrimonio inmaterial afrodescendiente en nuevos escenarios.

También subsisten prácticas vivas de narración oral, en las que se integran fragmentos de canciones de cuna dentro de los relatos tradicionales como en los cuentos de Anancy y otras historias afrocaribeñas, “una mujer del público lloró al recordar que su abuela se la cantaba antes de dormir” (M. Mata Quesada, comunicación personal, 14 de octubre de 2025). Este hecho pone de manifiesto el poder emocional y la continuidad simbólica de los cantos de cuna como vehículos de memoria y transmisión afectiva, capaces de enlazar pasado y presente a través de la palabra y el canto.

Estas acciones muestran que los cantos de cuna siguen siendo un vehículo de memoria y afecto, y un elemento central en la transmisión cultural afrodescendiente, donde la música, la lengua y la emoción se entrelazan como herramientas de identidad.

Los cantos infantiles y de cuna afrodescendientes han sido objeto de tres procesos de documentación fundamentales impulsados por el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) y sus programas asociados. Estos proyectos constituyen una base sólida para la salvaguardia del patrimonio oral-musical de la provincia de Limón y evidencian el compromiso sostenido de las instituciones y comunidades por conservar su herencia sonora.

A través de estos registros, se observa la evolución del interés público y comunitario por mantener vivos los cantos de cuna y juegos tradicionales como expresiones de la memoria colectiva y la identidad cultural del Caribe costarricense.

El siguiente cuadro sintetiza los principales proyectos institucionales y comunitarios que han contribuido a la documentación y preservación del repertorio infantil afrodescendiente en Costa Rica.

Documentación fonográfica y audiovisual de los cantos infantiles y de cuna afrodescendientes en el Caribe costarricense (1982-2019)

Proyecto / Año

Material fonográfico o audiovisual

Contenido relevante para los cantos

Observaciones etnográficas

Música Popular Afrolimonense (MCJ, 1982)Colección de dos vinilos publicados por el MCJ.

Incluye cuatro canciones infantiles:     

1. “California” (versión de This is your land, interpretada por niñez de Puerto Limón).         

 2. “Happy and hot” (versión de If you’re happy and you know it), “London Bridge”.           

3. “Sambi, sambi, sambi”.

4.“Reathing”, interpretado por estudiantes del Colegio Diurno de Limón.

Este registro representa el primer esfuerzo institucional de documentación del repertorio infantil afrodescendiente, integrando voces locales y ritmos del Caribe costarricense. Se conserva en la Fonoteca Nacional (SINABI).
Nowhere Like Limón: Antología de Música Afrocaribeña de Costa Rica (ICAT, 2010)Colección de 4 CD y 1 DVD, editada por el Programa Identidad, Cultura, Arte y Tecnología (ICAT).El segundo CD, Calipso y Canciones de Juego, Cuna, Cuentos y Trabajo, contiene canciones-juego y de cuna: “Under the Bumble”, “Who Telled”, “California”, “Three Blind Mice”, “There’s a Brown Girl in the Ring” y “Two Little Black Birds”.Este proyecto representó una actualización y revalorización de los registros previos, destacando la participación de comunidades escolares (Cahuita, Limón) y su integración pedagógica.
Cantos y Juegos Tradicionales en Creole (Allen, 2019)Proyecto audiovisual y documental financiado por el programa Becas Taller del MCJ.Registró 33 juegos y canciones afrodescendientes, incluyendo dos canciones de cuna documentadas en voz de personas portadoras mayores. Se produjo un cortometraje documental con diez testimonios comunitarios.Este proyecto impulsó una acción de salvaguardia participativa, recuperando memoria oral y lingüística. Constituye una fuente actual de revitalización cultural, al fomentar la enseñanza del kryol y su vínculo con la identidad infantil.

Nota. Elaborado a partir de MCJ (1982), ICAT (2010) y Allen (2019), complementada con registros de campo del Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial Afrodescendiente del Caribe Costarricense, por el equipo consultor, 2025.

Los tres procesos documentales mencionados han contribuido a la conservación, transmisión y visibilización de los cantos afrodescendientes mediante estrategias diversas, las cuales responden directamente a los principios de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (UNESCO, 2003):

  • Documentación y registro sistemático: desde 1982, el MCJ promovió la grabación de expresiones musicales afrodescendientes, reconociendo su valor como herencia oral y sonora. Este primer registro permitió identificar melodías y textos en kryol que hoy constituyen evidencia tangible del patrimonio inmaterial afrodescendiente.

  • Digitalización y acceso público: los materiales de las colecciones Música Popular Afrolimonense e ICAT (2010) se encuentran digitalizados en la Fonoteca Nacional (SINABI), garantizando su preservación y accesibilidad para investigadores, docentes y comunidades.

  • Educación intercultural: el uso de estos cantos en escuelas de Cahuita y Limón evidencia su incorporación en procesos educativos, fortaleciendo la identidad cultural desde la infancia.

  • Participación comunitaria e intergeneracional: el proyecto Cantos y Juegos Tradicionales en Creole marcó un cambio de paradigma al involucrar directamente a portadores mayores en un proceso colaborativo de revitalización del kryol y su música tradicional. Este modelo promueve el empoderamiento local y la reproducción cultural sostenible.

  • Articulación institucional y territorial: estas acciones reflejan la continuidad del compromiso estatal con la salvaguardia del patrimonio afrodescendiente, articulando la labor del MCJ, el ICAT, la UPCI y programas como Becas Taller con la comunidad limonense.

Los cantos de cuna constituyen espacios de socialización simbólica, donde se reproducen los valores, la lengua y las emociones colectivas de la comunidad. La continuidad de su registro a lo largo de cuatro décadas (1982-2019) demuestra la capacidad de las comunidades afrodescendientes para adaptar y resignificar su patrimonio sonoro, manteniendo un equilibrio entre tradición y contemporaneidad.

Estos registros no solo documentan canciones: son testimonios de la historia oral afrodescendiente, de su educación afectiva, de su espiritualidad doméstica y de su resistencia cultural frente a los procesos de homogeneización.
La preservación de los cantos de cuna en kryol limonense constituye, además, una estrategia concreta de salvaguardia lingüística, ya que su uso cotidiano y su enseñanza musical contribuyen a mantener viva una lengua históricamente marginada, reafirmando la identidad afrodescendiente. 

anancy-spiderTradición oral de los cuentos de Anancy en el Caribe costarricense - Sicultura


Vínculos de lso cantos de cuna o arrullos con otrso ámbitos y manifestaciones del PCI

Aunque los cantos de cuna o arrullos se desarrollan en la esfera íntima y doméstica, no constituyen una práctica aislada dentro del universo cultural afrodescendiente. Por el contrario, mantienen profundos vínculos con otros ámbitos y manifestaciones del PCI, funcionando como un hilo conector entre música, lengua, socialización y memoria colectiva.

Desde una perspectiva etnográfica, estos cantos evidencian la interdependencia de las manifestaciones culturales, en que los gestos, las palabras y los sonidos se entrelazan para construir significados compartidos, reforzando así la continuidad simbólica y afectiva de la comunidad.

  • Tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del PCI: los arrullos constituyen una de las expresiones más íntimas de la oralidad afrodescendiente. Comparten estructuras poéticas, narrativas y temáticas con los cuentos, proverbios y relatos afrodescendientes, articulando la transmisión del conocimiento, la moral y el sentido de comunidad. Su interpretación en kryol contribuye, además, a preservar y legitimar la lengua como símbolo identitario, reforzando la memoria colectiva y los lazos culturales de pertenencia. Durante las entrevistas de campo, se registró que algunas canciones de cuna tradicionales acompañaban los relatos orales, especialmente los cuentos de Anancy, esto evidencia la relación directa entre el canto, la narración y la música. Esta interrelación muestra que la transmisión oral no era una práctica aislada, sino un ecosistema cultural donde el canto, la palabra y el movimiento coexistían como formas complementarias de expresión. 

Los cuentos con la música tienen mucha conexión. Por ejemplo, Mr. Ferguson compuso una canción llamada Anancy and Takuma Party, inspirada en los cuentos. También hay canciones de cuna tradicionales que acompañaban las historias, cantadas en kryol. (M. Mata Quesada, comunicación personal, 14 de octubre de 2025)

  • Artes del espectáculo: algunos arrullos incorporan gestualidad o movimientos rítmicos que integran la dimensión corporal del canto, vinculándolo con expresiones musicales y dancísticas como el calypso o el góspel, en las que también prevalece el sentido de comunidad y espiritualidad. “Cuando una cantaba, también se movía, como meciendo o marcando el ritmo con los pies. Era natural, porque la música en nosotros no es solo para oírla, es para sentirla en el cuerpo” (L. Spencer, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).

  • Usos sociales, rituales y actos festivos: el acto de arrullar trasciende su función práctica. Se manifiesta como una expresión de amor, fe y cuidado familiar, constituyendo una forma de ritual doméstico con el cual se transmiten valores, afectos y creencias que fortalecen los vínculos intergeneracionales y espirituales. En algunos hogares, los arrullos tradicionales se entrelazan con la religiosidad popular, particularmente con los coritos o himnos cristianos, evidenciando la manera en que la espiritualidad moldea la crianza y se incorpora a la vida cotidiana afrodescendiente.

En mi época mi mamá nos cantaba coritos de la iglesia para que nos durmiéramos. O si no, nos contaba historias de la Biblia… Me acuerdo de uno que decía ‘Jesús me ama, bien lo sé, pues su Biblia dice así’, o si no, ‘Abre mis ojos, oh Cristo’. (L. Hutchinson, comunicación personal, 10 de marzo de 2025)

En su conjunto, estas interrelaciones confirman que el canto de cuna es una práctica integral, en la que se fusionan música, palabra y emoción, configurando un espacio simbólico de transmisión intergeneracional y continuidad cultural dentro de la vida afrodescendiente del Caribe costarricense. 

Recopilación de cantos de cuna o para arullar

A partir de los registros del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ, 1982), el proyecto Cantos y juegos tradicionales en Creole (Allen, 2019) y los testimonios recopilados durante el trabajo de campo etnográfico, se identificaron canciones representativas del repertorio de arrullo en el Caribe costarricense.

Estas piezas musicales reflejan la diversidad lingüística, afectiva y simbólica de la región. En ellas, se entrelazan la ternura del acto de arrullar, la espiritualidad heredada y la memoria del kryol. Su contenido, aunque aparentemente sencillo, constituye un archivo emocional y cultural donde confluyen las experiencias domésticas, las creencias religiosas y la estética sonora afrodescendiente.

Los cantos recopilados presentan variaciones entre comunidades y generaciones, lo que demuestra su carácter vivo y adaptable. Algunas versiones se conservan en inglés o kryol, mientras que otras han incorporado fragmentos en español, producto del contacto lingüístico y de los procesos de hibridación cultural.

La siguiente tabla presenta una síntesis de los cantos identificados con base en fuentes documentales y testimoniales; se incluyen los títulos, fragmentos representativos y observaciones etnográficas que permiten comprender la riqueza poética y simbólica de esta manifestación.

Canciones de cuna afrodescendientes recopiladas

Título / identificación

Fragmento o letra

Fuente / intérprete

Observaciones etnográficas

1. “Baby to Sleep”

I went down to the market one evening one day 

To rock my dear baby to sleep 

I went down to the market one evening one day 

To rock my dear baby to sleep 

High low, high low go to sleep baby 

Momma will never rock you so high 

High low, high low go to sleep baby

Momma will never rock you so high 

I went down to the market one evening one day / To rock my dear baby to sleep

Cecilio Mitchell – Música Popular Afrolimonense (MCJ, 1982).

Canción de cuna ampliamente conocida en Limón y Cahuita. Articula un lenguaje afectivo con cadencias de balanceo, propias del arrullo caribeño. Su presencia sostenida desde 1982 evidencia continuidad generacional y uso cotidiano en la crianza afrodescendiente.

 

Grabada por el MCJ y difundida en escuelas locales.

 

Canción también recordada y transmitida por Leonora Spencer durante el proceso de entrevistas Inventario PCI Afrodescendiente 2025.

 

2.“Father (Mother) Corresis”

Go to sleep my baby there 

Mother’s love you always care 

If you sleep and when you wake 

 You shall have a bit of cake / Mother (Father) Corresis sweet lovely kisses.

Recopilada por Dayana Allen (2019b).

Refleja la personalización afectiva del canto. Puede ser entonada por madres o padres; documentada en el proyecto Cantos y Juegos Tradicionales en creole. Canción de cuna compuesta por seis frases, si la canta una madre dice “Mother Corresis”, y si la canta un padre dice “Father Corresis” (Allen, 2019).

3. Girls shine 

One day will shine tonight 

One day we’ll shine  We girls we’ll shine tonight

We girls we shine  When the sun goes down 

Then the moon goes up One day we’ll shine

 

Recopilada por Dayana Allen (2019).

 

 

Canción de seis frases acompañada de palmas recordada por Katherine Lewis Fisher (Allen, 2019).

 

4. London bridge is falling down

London bridge is falling down

Falling down, falling down, falling down

London bridge is falling down

La, la, la, la, la

London bridge is falling down

Falling down, falling down, falling down

London bridge is falling down

La, la, la, la, la

Recopilada por Dayana Allen (2019).

Canción de cuatro frases, que se repite dos veces, acompañada de palmas (Allen, 2019).

 

Canción también recordada y transmitida por Leonora Spencer durante el proceso de entrevistas del Inventario PCI Afrodescendiente 2025.

5. Brown Girl in the Ring

There’s a brown girl in de ring

Tra la la la la

A brown girl in de ring

Tra la la la la la

Brown girl in de ring

Tra la la la la

For she looks like sugar and I like plum.

 

Den you skip across de ocean

Tra la la la la

Den you skip across de ocean

Tra la la la la la

Skip across de ocean

Tra la la la la

For she looks like sugar and I like plum.

 

Den you show mi you motion

Tra la la la la

Den you show mi you motion

Tra la la la la la

Show mi yo motion

Tra la la la la

For she looks like sugar and I like plum. 

 

Den you wheel an teak you pardna

Tra la la la la

Den you wheel an teak you pardna

Tra la la la la la

Wheel an teak you pardna

For she looks like sugar and I like plum

Johnny Hodgson-Deerings (2013) y Louise Simone Bennett-Coverley (1957) 

Hodgson-Deerings (2013) recopila esta misma canción como repertorio de músicas para la festividad de Palo de Mayo. Desde el abordaje que realiza este investigador, la canción en inglés se considera que llega al Caribe centroamericano desde Jamaica o Belice, con “pequeñas diferencias en cuanto a la letra de la canción en dichas islas con relación a la letra aquí en Bluefields” (Hodgson-Deerings, 2013, p. 17). Con el deseo de interconectar legados regionales, y retomando el reconocimiento de Lewis-Fisher de haber olvidado partes de la canción.

 

Su presencia en Limón refleja conexiones históricas con Jamaica y Belice y circulación regional de repertorios afrocaribeños.

 

Canción también recordada y transmitida por Leonora Spencer durante el proceso de entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente 2025.

6. “Hi-lo, Hi-lo” (sin título formal)

Hi-lo, hi-lo, go to sleep baby 

Mama will never wreck you so high 

Go to sleep baby, mama will never wreck you so high.

Testimonio de Margarita Mata Quesada, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente (2025).

Versión transmitida oralmente en kryol. La intérprete recuerda haberla escuchado de su abuela; la incluye en sus narraciones de cuentos de Anancy como canto de cierre o calma.

7. “Go to Sleep My Baby” (sin título formal)

Go to sleep my baby dear, father love you when you sleeps, if you sleep and when you wake, I will give you a piece of cake, father caress sweet loving kisses…

Testimonio de Leonora Spencer, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente  (2025).

Canto tradicional transmitido por vía oral en el ámbito familiar. Refleja ternura, afecto y la figura materna dentro de la crianza.

8. “Hush a by a baby” (sin título formal

Hush a by a baby on the tree top, when the wind blow the cradle will rock, when the bough breaks the cradle will fall, down will come baby, cradle and all.

Testimonio de Luisa Hutchinson, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente 2 (2025).

Canción transmitida oralmente y también escrita por la intérprete. Recuerda haberla escuchado de su madre y abuela, y luego cantarla a sus hijos y nietas. Ejemplo de transmisión intergeneracional y recreación creativa.

9. “Rolling Over” (sin título formal)

Rolling over, rolling over 

 My cup is full and rolling over  

Since the Lord have me I am happy as can be  My cup is full and rolling over.

Testimonio de Luisa Hutchinson, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente  (2025).

Arrullo espiritual que articula fe y cuidado doméstico. Refleja la importancia de la religiosidad en la crianza afrocaribeña y la fusión entre canto y devoción.

10. “A Paty Cake” (sin título formal)

A paty cake, a paty cake, a baker’s man, bake me a cake as quick as you can, bake it and pick it, pick it market be, put it in the oven for mama and me.

Testimonio de Luisa Hutchinson, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente (2025).

Canto lúdico asociado al juego corporal. Se acompaña con palmas o movimientos rítmicos, favoreciendo la interacción entre adulto e infante.

11. “Little Fingers” (sin título formal)

One little, two little, three little fingers; four little, five, six little fingers; seven little, eight little, nine little fingers, ten fingers on my hands.

Testimonio de Luisa Hutchinson, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente (2025).

Canción educativa y de conteo, usada para estimular la memoria y motricidad infantil.

12. “Clap Hands” (sin título formal)

Clap hands, clap hands, till mama come home; clap hands, clap hands, till mama come home. Mama bring cake cakes for baby alone; baby eat all don’t giv papa; mommy clap hands, clap hands, till mama come home.

Testimonio de Luisa Hutchinson, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente (2025).

Canto que combina humor, juego y afecto. Representa la dinámica doméstica en que el aprendizaje ocurre mediante rima, palmadas y repetición.

13. “Little Piggy” (sin título formal)

One little piggy went to market, little piggy piggy stay at home, one little piggy gets some candies and one little piggy gets none; one little piggy run all the way home crying We, We, We, We has no get none.

Testimonio de Luisa Hutchinson, entrevistas para el Inventario PCI Afrodescendiente (2025).

Canción popular transmitida oralmente. Ejemplo de adaptación local de repertorios infantiles anglocaribeños.

Nota. Elaborado con base en MCJ (1982), Allen (2019), Bennet (1957), Hodgson-Deerings (2013) y entrevistas a portadores y portadoras de tradición realizadas durante el Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial Afrodescendiente del Caribe Costarricense (2025). Las letras de las canciones han sido transcritas de forma textual, respetando íntegramente las versiones brindadas por las personas portadoras, sin modificaciones lingüísticas, fonológicas ni de estilo, con el fin de preservar su autenticidad, variación oral y valor etnográfico, por el equipo consultor, 2025.

Estas canciones constituyen testimonios sonoros de la memoria afectiva afrodescendiente, en los que la palabra cantada actúa como vehículo de amor, protección y pertenencia.

Su recuperación no solo documenta un repertorio en riesgo de desaparecer, sino que también reafirma el valor del kryol limonense y de las expresiones musicales domésticas como componentes esenciales del patrimonio cultural inmaterial del Caribe costarricense, al tiempo que visibiliza los espacios íntimos donde se reproduce la cultura y se mantiene viva.

En cada arrullo, persiste la memoria de una voz que cuida y enseña: una herencia viva que continúa transmitiéndose entre generaciones, recordando que el patrimonio no solo se celebra, también se susurra.

A pesar de su íntima vitalidad, estas manifestaciones enfrentan hoy diversos riesgos que amenazan su permanencia, lo cual subraya la importancia de analizar los factores que inciden en su continuidad y en las estrategias necesarias para su salvaguardia. 

Amenazas o riesgos en la continuidad de los cantos de cuna o arrullos

La manifestación oral-musical de los cantos de cuna o arrullos atraviesa un proceso de vulnerabilidad creciente. Aunque persiste en la memoria afectiva de muchas personas mayores, su práctica cotidiana se ha debilitado por transformaciones socioculturales que afectan los espacios de transmisión, el uso de la lengua y las formas de crianza. El resultado es un repertorio que sobrevive, sobre todo, como recuerdo íntimo, pero que ya no ocupa un lugar central en la vida doméstica afrodescendiente del Caribe costarricense.

  • Riesgo de extinción por pérdida generacional: la amenaza más evidente es la discontinuidad intergeneracional. Durante el trabajo de campo, varias personas manifestaron preocupación por el progresivo desvanecimiento de estas prácticas. Uno de los testimonios fue enfático al señalar que “todo se está perdiendo” (J. Edwards Nicholson, comunicación personal, 9 de marzo de 2025). Esta afirmación resume un sentimiento recurrente entre los portadores, quienes ven cómo los cantos que acompañaron la vida familiar se han ido silenciando.

Los cambios en los modelos de crianza, la reorganización de la vida doméstica y el predominio de rutinas aceleradas han reducido los momentos de intimidad donde estos arrullos se transmitían naturalmente. En palabras de una entrevistada, “los jóvenes ya no les cantan… ahora los niños, para que se callen, celular” (L. Hutchinson Dacosta, comunicación personal, 8 noviembre de 2025). La sustitución del canto por estímulos tecnológicos, además de transformar la práctica, debilita el vínculo afectivo y corporal que caracterizaba el arrullo tradicional.

El aislamiento progresivo dentro del hogar, motivado por dispositivos electrónicos y cambios en la convivencia familiar, ha fragmentado la cadena oral que sostenía el repertorio. Como expresó otra portadora: “El celular es un enemigo fundamental” para la continuidad de la tradición (L. Spencer Godson, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).

  • Desconexión con el idioma de herencia (inglés/kryol): los cantos de cuna afrodescendientes están profundamente ligados al kryol, no solo como vehículo lingüístico, sino como portador de memoria, afecto e identidad. La pérdida progresiva del uso cotidiano de esta lengua afecta directamente la reproducción del repertorio.

En las entrevistas, una portadora señaló que “los más jóvenes casi no [hablan kryol]” (L. Spencer Godson, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025). De manera similar, otro entrevistado indicó que en generaciones anteriores “aquí se habla inglés… pero ahora casi nadie sabe, porque se ha perdido eso también” (J. Edwards Nicholson, comunicación personal, 9 marzo de 2025).

La disminución del dominio del kryol implica que las nuevas generaciones tengan dificultades para comprender, pronunciar o sentir emocionalmente las canciones en su forma original. Este fenómeno erosiona la dimensión afectiva y simbólica de los arrullos, dado que la lengua no es únicamente un medio técnico, sino un territorio emocional.

  • Sustitución del repertorio tradicional: otra amenaza deriva de la sustitución del repertorio doméstico tradicional por contenidos religiosos o cantos contemporáneos. En algunos hogares, los arrullos heredados oralmente han sido desplazados por “coritos” o canciones de carácter bíblico que cumplen la misma función de acompañar el sueño infantil. Si bien estas prácticas mantienen el acto de arrullar, modifican el contenido y la transmisión del repertorio tradicional, lo que puede incidir en la pérdida gradual de las letras, melodías y significados propios de los cantos de cuna afrodescendientes, especialmente cuando las nuevas generaciones no llegan a conocer ni practicar las versiones tradicionales.

  • Pérdida de la dimensión comunitaria y educativa: los cantos de cuna no solo ocurrían dentro del hogar, también formaban parte de redes de acompañamiento comunitario donde mujeres de distintas generaciones participaban en la crianza. Hoy esa dimensión se encuentra debilitada. Las narradoras y portadoras afirman que “ya casi no hay cuentos… las canciones de cuna son muy poquitas las que logramos identificar” (L. Spencer Godson, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025), señalando la pérdida de espacios donde antes se practicaba y recordaba colectivamente este repertorio.

La escuela tampoco ha logrado compensar esta ausencia. Una portadora mencionó que muchos niños no conocen personajes tradicionales como Anancy, lo que refleja una ruptura en memoria cultural que acompaña la niñez. La falta de programas escolares que integren la oralidad, el canto y la narración afecta no solo la práctica musical sino la construcción de identidad en la infancia afrodescendiente.

En síntesis, las amenazas que enfrenta esta manifestación revelan la fragilidad del proceso de transmisión oral en un contexto de acelerado cambio cultural. Aunque los testimonios recopilados muestran afecto, memoria y voluntad de preservación, también dejan en evidencia la urgencia de fortalecer estrategias de documentación, educación comunitaria y procesos participativos de salvaguardia.

La experiencia acumulada por las personas mayores confirma que el arrullo no es únicamente un canto para dormir a un bebé: es un espacio emocional, corporal y lingüístico donde se reproducen afectos, identidades y visiones del mundo. La pérdida de estos cantos implicaría no solo la desaparición de melodías, sino la erosión de una forma de relación, crianza y memoria profundamente afrodescendiente. “Ahora los bebés se duermen con música grabada” (L. Spencer Dacosta, comunicación personal, 7 noviembre de 2025).

Fuente: Inventario de patrimonio cultural inmaterial afrodescendiente del Caribe costarricense. Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud.  Disponible en Sicultura (si.cultura.cr).

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