
AVE contra YRIO

La misma urgencia de lo inmediato corre tanta prisa que en ocasiones tal urgencia la medimos en kilómetros por hora y no a pasos por minuto como sería deseable en un mundo que gira a una velocidad de veinticuatro horas entre el día y la noche llamado movimiento de rotación.
Aún no he calculado si, en proporción, la velocidad de unos 56 mts. por segundo de un AVE está en consonancia con la rapidez de 30 Kms. por segundo con la que el planeta TIERRA gira sobre sí mismo.
Sea como fuere, desde el Centro de Control de ADIF no debería haberse permitido que el colapso ocasionado por una avería del sistema, sea subsanado a viva voz por quién hoy parece ser el responsable de la terrorífica colisión habida en el día de ayer entre un tren AVE y un YRIO. Sobre todo cuando tan poco hemos aprendido del anterior descarrile con causa de muertes sufrido hace muy poco tiempo antes.
De lo que nadie se cansa es en acudir de inmediato y de forma desinteresada y espontánea en socorrer a las numerosas víctimas de tan desafortunada tragedia. En tal sentido, los españoles siempre estamos dispuestos y en tales circunstancias hay que agradecer a todos los pueblos a la redonda del accidente su eficaz participación en el auxilio de las numerosas víctimas.
Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente político, podría decirse que éste gobierno ha tenido en éstas últimas semanas, -y a pocas de unas VOTACIONES GENERALES-, muy mala suerte en lo que a desastres se refiere y por cuyo motivo resulta más que probable que la oposición, arrimando las ascuas a su sardina, pretenda aprovechar en beneficio propio y cuyas críticas , seguramente, incidirán en los próximos resultados electorales.



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