
EL VOTO INÚTIL

Cuando oigo el soniquete de la cantinela tradicional, desde que hay elecciones, aquello del voto útil la verdad es que me revuelve el estómago, me pone en modo visceral, ya que por lo general quien lo pide es quien, realmente, ha dejado los deberes por hacer, o los ha hecho mal y quiere aprobar a costa de copiarse. Es como vivir de prestado con la promesa que te va a devolver lo pedido pero que es mentira. Al final no hay devolución sino vuelta a empezar, si acaso con algún retoque sobre la trayectoria anterior. Cuando quien ha estado ejerciendo tarea de gobierno y se ve en apuros porque le llega el examen y puede suspender entonces viene la postura recurrente, apelar a un determinado tipo de electorado para concentrar el voto. Es fácil entenderlo por nuestra trayectoria de “democracia plena” pero voy a ejemplificarlo. Felipe González apelaba a su izquierda, fundamentalmente, y al electorado moderado para que se le otorgara la confianza bajo el mantra del voto útil ya que votar, por entonces, a Anguita era un desperdicio, un voto que no iba a lado alguno aunque se demostró que iba a ponerle las cosas claras ya que hablamos de un referente moral, ético y comprometido, algo que Felipe González ciertamente no puede decir en ningún aspecto. Si la gente no está muy convencida de lo que dices entonces pasamos al plan B, o sea campaña de desprestigio hacia un oponente político además de enarbolar el mantra del miedo, el que viene el lobo y sobre lo que ya escribí en otro artículo. Dadme una oportunidad más aunque las que has tenido las hayas dilapidado en consolidar a las oligarquías de este país, en entrar en la OTAN a pesar de la promesa contraria, en desmantelar el sector público y venderlo a manos privadas. O sea en liberalizar la economía que se llama, allanando -obviamente- el terreno a la llegada de la derecha que por aquel momento encabezaba el ultramontano y fascista Aznar. Cuando éste se ve en apuros se monta lo de España va bien, y necesita seguir por la senda de las políticas emprendidas que Aznar ocultaba que comenzó ya bajo la batuta de un partido que en sus siglas lleva las palabras socialista y obrero, pero como abanderaba uno popular era justo lo que necesitaba la gente, que se siguiera identificando con un gobierno que luego se ha descubierto ser uno de los mayores caladeros de corrupción de la historia de España. Prácticamente todo el equipo de Aznar con condena en firme, investigados y aún con asuntos pendientes, aunque él se fuera de rositas, sin un rasguño por habernos metido primero en una guerra ilegal y luego, como consecuencia de ello, el salvaje atentado en Madrid al que de forma infame y torticera se le quería atribuir a ETA cuando todos los indicios apuntaban, inicialmente, a que el grupo terrorista no había sido y que sí era el terrorismo yihadista como de forma inapelable quedó luego constancia. De esa forma quiso volver a ganar las elecciones Aznar, bajo la mentira manifiesta con sangre en las calles, que dio paso al gobierno de Zapatero, el mismo que -asimismo- apeló por entonces -con la movida de la ceja- el voto útil desde su lado izquierdo. En este caso ya lo tenía algo más fácil visto el erial que había, pero ahí estaba el mantra, una vez más, de la concentración del voto. Claro, uno se pregunta útil para qué o para quién. Esta es la pregunta que debemos hacernos quienes somos el sujeto destinatario de tal mensaje. Útil desde qué parámetros, y las respuestas no tardarán en aparecer de forma honesta si, realmente, uno se las plantea honestamente. Ahora, eso sí, si alguien se convierte en mero consumidor de campaña electoral emocional, hará lo que sea, hacia donde lo lleven. Vamos, entonces, a hacernos preguntas y vamos a responderlas desarrollando un recorrido histórico con determinados ejemplos concretos.
¿Sirvió a la mayoría social, realmente, el voto transferido tanto a PSOE como a PP entre 1982 y 2004? Rotundamente no. Todas las modificaciones legislativas en lo económico y social iban a penalizar al trabajador de una forma u otra.
¿Sirvió, realmente, votar al PSOE para no entrar en la OTAN? Obviamente no, y además es un adalid del atlantismo militarista
¿Sirvió votar al PSOE para acabar con el franquismo en las instituciones del Estado? No
¿Sirvió votar al PSOE para acabar con los privilegios de los ricos, con las oligarquías? No
¿Sirvió votar al PSOE para ir hacia otra Europa más social? No
¿Sirvió votar al PSOE, en la era post felipista, para que el Estado ganara peso en la economía? Sirvió para pactar con el PP la modificación del artículo 135 de la CE, en el que se primaba el pago de la deuda al propio interés nacional. Pactar por la propia de atrás y con urgencia, después de la estafa piramidal de la banca con la crisis inmobiliaria a partir del 2007. No sirvió para que la mayoría social pudiera vivir desahogada y alejada de cualquier crisis estructural en vivienda como la que estamos viviendo, porque de aquellas tormentas estos lodos. No lo olvidemos
¿Sirvió el voto logrado en el año 2019 y posteriores convocatorias hasta conformar el primer gobierno de coalición? Solo a partir del primer gobierno de coalición y durante ese período hasta 2023 porque se vio obligado por unos socios de gobierno y parlamentarios con más fuerza, pero en su posición de partido alfa o mayoritario ha mantenido la infame ley neo fascista del PP llamada ley mordaza, las cloacas de interior, culminando su cobardía o inoperancia en esta última legislatura con un pacto con el PP para entregarle el control del Poder Judicial entre otras cuestiones, sin mencionar la escalada de violencia policial que estamos viviendo bajo la dirección de un ministro del bloque PSOE, o la escalada de rearme engordando las cuentas de las empresas armamentísticas, o la hipocresía en política exterior con el genocidio en Palestina y la relación con Israel, o la sumisión al emperador naranja con la compra de armamento y aumento sobre el PIB en gasto militar. Y aquí la utilidad hay que extenderla, a partir de entonces, a un socio de gobierno sumiso que no ha sido capaz siquiera de plantar cara de verdad y salirse del gobierno ante dos casos consecutivos de corrupción. ¿Es útil votar a un partido cuyo adn político permite la corrupción como algo normal? Los partidos del régimen del 78 y sus colaterales satélites como PNV y Junts (antes CiU) así como Vox, no están en absoluto habilitados para provocar una transformación profunda en las estructuras sociales así como en las del funcionamiento del Estado y sus diferentes aparatos, que aún funcionan con la música franquista de fondo. Por tanto, la pregunta honesta que debemos hacernos ¿para qué es útil mi voto a una determinada fuerza política y no a otra? O sea, ¿en qué radica esa utilidad, en una mera cuestión aritmética de representatividad y ya está? Voy a seguir poniendo ejemplos muy prácticos:
Una persona apuesta en su vida por la paz, por la construcción de una sociedad donde los ricos y las empresas contaminantes paguen todo lo que les debe corresponder ¿le es útil a esta persona votar, por ejemplo, al PSOE que no cuestiona la salida de la OTAN, que apuesta por el rearme como seña de identidad para continuar en la alianza, que no apuesta por impuestos especiales a los ultrarricos y empresas contaminantes?¿De verdad que le es útil ese voto ya viva en Cuenca o Madrid, en Málaga o en Soria? ¿Le es útil a una persona de clase trabajadora votar a la derecha o extrema derecha cuando van a ir a por todo el sector público hasta que desaparezca como estamos viendo en las CCAA donde gobiernan? ¿Por qué se empeña el PSOE en apelar al voto útil mirando principalmente a su izquierda cuando es en la derecha donde realmente están los imbéciles útiles cómplices de lo que vino o de lo que pueda venir? Por eso mi pregunta a la par que aseveración ¿no será que, en realidad, cuando estamos depositando un voto en contra de nuestros propios intereses dejándonos llevar por la desinformación, la ignorancia o el miedo, estamos emitiendo un voto inútil para nuestra propia supervivencia? Por eso debemos cambiar los parámetros en los que nos movemos respecto a la dualidad utilidad- inutilidad de nuestro voto, alejándonos de la aritmética engañosa de un sistema electoral trampa. Cada voto por la paz, el desarme, apostar por lo público, por vivir dignamente con salarios, condiciones de trabajo y vivienda asequible, siempre va a contar para esa formación que emite este mensaje sintonizando con tu necesidad, con tu corazón, porque hará lo imposible para que tu voto esté presente en cada debate político, en cada medio de comunicación, en cada ley promulgada. Eso es lo que debemos mirar ahora que nos vienen con la fanfarria de lo útil desplazando el foco, con el apoyo mediático, de quienes van a defender ese voto con todos los recursos disponibles. Cualquier cosa que vaya en contra de tu pensión, prestación de desempleo, salario mínimo vital, de la universidad de tu hijX o nietX, de tu salario mínimo garantizado por ley, de tu descanso, aunque sea bajo el disfraz amable de la colaboración público-privada, ese voto sí que será desperdiciado porque no te van a defender, no van a apostar por mejorar tu vida. Esta es la verdadera aritmética, la de la correspondencia y el compromiso cumplido. El voto inútil es el voto cautivo producto del engaño.



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