
Cuando los trabajadores de Okinawa apoyaron a los españoles (1961)

Creemos que está por realizar la historia de la solidaridad del movimiento obrero mundial con los trabajadores y el pueblo español en la larga época de la dictadura franquista. Existieron muchas iniciativas, ejercicios de solidaridad real y concreta, y una evidente corriente de simpatía que merece un estudio monográfico.
En esta pieza recordamos el mensaje de solidaridad del Comité Central de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Públicos y de Gobierno de Okinawa, de 15 de enero de 1961, y que El Socialista reprodujo en sus páginas en el mes de marzo de ese mismo año. Su comunicado tenía, además, una lectura propia más local, intentando hermanar la lucha de los trabajadores de Okinawa con la española, como tendremos oportunidad de comprobar. Debemos recordar, en este sentido, que Okinawa fue ocupada por las tropas norteamericanas hasta 1972, año en que fue devuelta al Japón.
Los trabajadores públicos de Okinawa recordaban que ya hacía más de veinte años que Franco se había apoderado de los destinos de España por la fuerza de las armas. Pues bien, a pesar del tiempo transcurrido el gobierno español intensificaba aún sus medidas policiales y su persecución antisindical, condenando a sindicalistas por hechos ocurridos durante la guerra civil, calificaba a la huelga como un delito de rebelión militar y sometía a consejos de guerra a los trabajadores que reaccionaba contra el deterioro de la situación económica, el paro y la miseria de la clase obrera.
Los trabajadores de Okinawa elevaban su protesta al que consideraban gobierno dictatorial de Franco porque pisoteaba los derechos democráticos del pueblo, despreciando la Declaración Internacional de los Derecho Humanos y porque llevaba a cabo una política despótica que privaba a los trabajadores españoles de sus derechos fundamentales.
Los trabajadores de Okinawa recordaban que estaban aislados de su patria, el Japón, sometidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial al control del ejército norteamericano, y que habían sido privados de muchas libertades fundamentales y derechos sindicales, cuestión a la que aludían porque les permitía comprender la agonía que los trabajadores españoles soportaban. Además, hacían público que ellos seguían luchando porque la Declaración Internacional de Derechos Humanos rigiese en todas y cada una de las partes del mundo, por conseguirlo en sus tierras, “aisladas del Extremo Oriente”. Por fin, los trabajadores de Okinawa expresaban su respeto por los trabajadores españoles, empeñados en su lucha por objetivos idénticos. Desde Okinawa querían hacer llegar su amistad y su aliento, manifestando que, por su parte, seguirían luchando por la democratización de Okinawa y por la paz mundial, en cooperación con los “valientes trabajadores de España”.
Hemos podido consultar el comunicado, firmado por Kazau Itosu, a la sazón presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Públicos y de Gobierno de Okinawa, en el número de 9 de marzo de 1961 de El Socialista.


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