
Israel utiliza el agua como arma de castigo en Gaza

Mujeres lavan ropa y vajilla utilizando cubos de agua en su campamento de refugiados en el área de Rafah, en el sur de Gaza. Médicos Sin Fronteras denuncia el acceso al agua como herramienta de guerra por parte de Israel contra la población palestina, al punto de que incluso niños han muerto o resultado heridos al cumplir las labores de búsqueda del líquido en ese territorio ocupado. Imagen: MSF
Claire San Filippo, responsable de emergencia de MSF, dijo que “las autoridades israelíes saben que sin agua la vida se acaba, y sin embargo han destruido de forma deliberada y sistemática las infraestructuras hidráulicas de Gaza, al tiempo que bloquean constantemente el acceso de los suministros relacionados con el agua”.
La Fanja de Gaza fue durante dos años, hasta octubre de 2023, de una ofensiva militar a gran escala, con la que Israel respondió al ataque que la milicia islamista Hamas lanzó sobre el sur israelí el 7 de octubre de 2023 y en el cual murieron más de 1100 personas y 251 fueron tomadas como rehenes.
La respuesta de Israel causó la muerte de más de 72 000 palestinos, heridas a 172 000 y destruyó la mayor parte de lo construido y de todos los servicios en Gaza, de 365 kilómetros cuadrados y 2,2 millones de habitantes, gran parte de los cuales aún sobrevive con auxilio internacional en campamentos improvisados.
El ejército israelí aún ocupa más de la mitad de la Franja, controla y limita el acceso de ayuda humanitaria y a pesar de un alto el fuego pactado el último octubre prosigue la violencia que ha costado la vida a cientos de palestinos.
Destruida su infraestructura, la población de Gaza depende de la ayuda exterior para obtener agua, alimentos, artículos de higiene, insumos de salud y combustible.
MSF asentó en su informe “El agua como arma: la destrucción y privación de agua y saneamiento por parte de Israel en Gaza” que “esa la privación deliberada de agua a los palestinos es parte integrante del genocidio de Israel”.
“El uso repetido del agua como arma por parte de las autoridades israelíes no constituye un acto aislado, sino parte de un patrón recurrente, sistemático y acumulativo”, destaca el documento.
Ese empleo del agua como arma “ocurre junto con el asesinato directo de civiles, la devastación de centros de salud y la destrucción de viviendas, lo que obliga a desplazamientos masivos. En conjunto, constituyen una imposición deliberada de condiciones destructivas e inhumanas a la población palestina de Gaza”.
San Filippo dijo que “hay palestinos que han resultado heridos y han perdido la vida simplemente por intentar acceder a ese bien básico”.
El informe incluye testimonios como el de Hainan, abuela que relató que “mi nieto estaba en julio (de 2025) en Nuseirat -campo de refugiados en medio de la Franja-, fue a buscar agua potable. Estaba haciendo cola con otros niños, y ellos [las fuerzas israelíes] lo mataron. Tenía 10 años. Ir a buscar agua no debería ser peligroso”.
“Nuestros equipos han documentado cómo el Ejército israelí ha disparado contra camiones cisterna claramente identificados y ha destruido pozos que constituían un salvavidas para decenas de miles de personas”, apunta el reporte de MSF.
Menciona que “a menudo se han producido incidentes violentos durante la distribución de agua a la población, que han causado heridas a palestinos y trabajadores humanitarios, además de daños al equipamiento”.
La privación de agua, “unida a las pésimas condiciones de vida, el hacinamiento extremo y un sistema sanitario colapsado, crea una tormenta perfecta para la propagación de enfermedades”, observó San Filippo.
El reporte señala que Israel ha destruido o dañado casi 90 % de las infraestructuras de agua y saneamiento de Gaza, incluidas plantas desalinizadoras, pozos, tuberías y alcantarillado, según las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial.
MSF asegura que “después de las autoridades locales, somos el mayor productor y uno de los principales distribuidores de agua potable en Gaza; sin embargo, entre mayo y noviembre de 2025, una de cada cinco de las distribuciones de agua que realizamos se quedó sin agua”.
Ello se debió a que “los camiones no podían transportar agua suficiente para todas las personas que la requerían. Las órdenes de desalojo del Ejército israelí han impedido a nuestros equipos acceder a zonas donde habían suministrado agua a cientos de miles de personas”, deplora el informe.
Además, afirma que las autoridades israelíes han obstaculizado la entrada de materiales esenciales de agua y saneamiento en Gaza, al punto de que “una de cada tres de nuestras solicitudes para introducir suministros críticos de agua y saneamiento han sido rechazadas o han quedado sin respuesta”.
El informe especifica que “estos suministros incluyen unidades de desalinización de agua, bombas, cloro y otros productos químicos para tratar el agua, depósitos, repelentes de insectos, y letrinas. Muchos de los artículos que fueron aprobados por las autoridades israelíes fueron posteriormente rechazados en la frontera”.
Concluye instando a las autoridades israelíes a restablecer de inmediato el suministro de agua a la población de Gaza en los niveles necesarios, y plantea que “los aliados de Israel deben utilizar su influencia para presionar a fin de que deje de obstaculizar el acceso humanitario”.





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