
LA ATLÁNTIDA, UNA REALIDAD SUMERGIDA (1)

Durante mucho tiempo se especuló con la posibilidad que la Atlántida o civilización atlante fuera una leyenda literaria introducida en Occidente por Platón, quien manifiesta en sus cartas a Timeo y Critias que Solón, sabio griego, escuchó de los egipcios la existencia de una tierra que se correspondía con lo que conocemos como Atlántida y que, actualmente, se encuentra sumergida en su casi totalidad debido a un cataclismo ocasionado hace unos 12-13 mil años, o sea unos 9000 años antes de Solón y que decía encontrarse “más allá de las columnas de Hércules”. Por tanto si reconstruimos el territorio atlante, éste engancharía con el actual Estrecho de Gibraltar, el binomio Cádiz- Huelva y se extendería hacia las actuales Azores con bastante cercanía, además, con el archipiélago canario habida cuenta que éste y la línea costera más cercana de la Atlántida podría haber sobre 900 kms de distancia. No era una distancia insalvable para conectar y abrir rutas tanto insular como peninsular, considerando que -con toda seguridad-esta civilización sería el nodo principal de contacto y un centro de distribución hacia el SO peninsular como ya he indicado. Realmente, a tenor de lo manifestado por los sacerdotes de Sais a Solón, es importante saber que los egipcios conservaban los registros de los antiguos tiempos, algo que no hacían los griegos comportándose como niños. Los egipcios conservaban por registros acontecimientos como, por ejemplo, el diluvio universal en el que manifiestan que hubo más de un diluvio, más de un desastre. Y ese diluvio del que también se trataba en la conversación es el que nos llega por múltiples fuentes, una de ellas la Biblia que, a su vez, es una reproducción de tablillas sumerias. Un cataclismo que hizo que las aguas se pudieran elevar cientos de metros en vertical y destruyeran todo cuanto había a su paso, tragándose territorios como de hecho tuvo que ser la Atlántida. Estamos hablando, a partir de los datos geológicos conocidos, de un territorio con una superficie aproximada de unos 180 mil kilómetros cuadrados y en donde habitaría una población de alrededor de 45 mil personas. Estos archivos, a tenor del quehacer egipcio, no se conservan entre otras cuestiones porque sus lugares de conservación fueran destruidos como, por ejemplo, la biblioteca de Alejandría o el templo de Neit en Sais. Pero aunque no nos queden los registros egipcios sí que nos queda el relato de Platón que, de forma sorprendente, coincide con la actual geología en la antigüedad de ese cataclismo que destruyó la Atlántida.
¿Cuál era el contexto geográfico de hace 10-12 mil años en la zona de influencia de la Atlántida?
1) Un océano 120 metros más bajo
Hace 12.000–10.000 años, el nivel del mar estaba 120 m por debajo del actual. Esto transformaba radicalmente la geografía:
La costa de Cádiz–Huelva avanzaba decenas de kilómetros hacia el oeste.
El Golfo de Cádiz era una llanura fértil inmensa, no mar.
Doñana no era marisma: era tierra firme, con bosques y lagunas interiores.
La desembocadura del Guadalquivir era un delta gigantesco, comparable al Nilo.
La plataforma continental entre la Península y Madeira–Azores estaba parcialmente emergida.
Esto es batimetría
2) La gran “llanura atlántica” entre Cádiz y el océano abierto
Con el mar bajo, la plataforma continental ibérica formaba:
✔ Una llanura de cientos de kilómetros
Suelos aluviales.
Ríos más largos.
Estuarios interiores.
Zonas de caza y pesca abundantes.
Territorio ideal para asentamientos humanos.
✔ Un corredor terrestre y marítimo
Desde:
el Estrecho,
pasando por Cádiz–Huelva,
hasta los bancos oceánicos emergidos.
Era un territorio continuo, no fragmentado como hoy.
Esto es lo más sorprendente para quien no conoce la batimetría:
Los bancos de:
Gorringe,
Ampère,
Josephine,
Seine,
Gettysburg,
Ormonde,
están hoy entre 20 y 80 metros bajo el mar.
Con el nivel del mar 120 m más bajo:
- eran islas; formaban archipiélagos; creaban rutas naturales hacia Madeira y Azores
Esto encaja con la idea de un territorio atlántico fragmentado pero conectado.
4) Las Azores como el extremo occidental emergido
Las Azores son la parte visible de una meseta volcánica enorme.
Con el mar bajo:
las islas eran mucho más grandes,
algunas islas hoy sumergidas habrían emergido,
la plataforma alrededor era más extensa,
y el archipiélago estaba más cerca de los bancos emergidos.
No era un “continente”, pero sí un macro-archipiélago.
Qué nos dice la geografía humana de esta civilización:
asentamientos costeros, en estuarios, deltas, lagunas interiores, cabos, islas emergidas
navegación, con embarcaciones rudimentarias más bien de madera y piel
actividad económica: una de sustento cotidiano basada, principalmente, en la ganadería y otra identitaria, la que les identificaba como civilización: el trabajo de la metalurgia y la orfebrería con técnicas depuradas que aún hoy no se explican fácilmente, incluso para trabajar con piedras preciosas. Y esta actividad es la clave para entender, posteriormente, a los Tartessos, de lo que hablaré más adelante.
Que serían grandes observadores de las direcciones de los vientos, las corrientes marinas y la posición de los cuerpos celestes para poder guiarse en la navegación
Que comerciaban con pobladores del SO de la Península y mantenían rutas abiertas a su alrededor
Que, obviamente, existían otros pueblos o proto civilizaciones oceánicas con las que comerciaban y de las que apenas sabemos algo, aunque las huellas humanas existen en la costa saharaui desde hace miles de años
Qué nos dice la geografía física
Una gran llanura fértil entre Cádiz. Huelva y el Algarve portugués
Un delta gigantesco del Guadalquivir con canales naturales, lagunas y tierras cultivables
Archipiélagos escalonados formados por los bancos oceánicos emergidos
Que la disposición territorial de entonces fue un corredor marítimo que conectaba el nodo central atlante con la periferia insular
Qué nos dice la geografía económica:
Los atlantes eran civilización marítima, oceánica, pero no eran pescadores ni, probablemente expertos navegantes que exploraran más allá de sus lindes
Eran habilidosos con técnicas para trabajar el metal y la piedra preciosa que, a día de hoy, la ciencia encuentra difícil de explicar la sofisticación encontrada en los Tartessos como herederos naturales de los atlantes. Metalurgia y orfebrería eran su seña de identidad
Mantenían rutas comerciales con el SO peninsular y el corredor insular de donde, con toda seguridad, obtenían productos agrícolas y pesqueros o, quizá, elementos auxiliares de su actividad principal
(Continuará)


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