Trabajo vivo y capitalismo digital: una reflexión sobre la nueva explotación del siglo XXI

El trabajo suele entenderse como el empleo que desempeñamos a cambio de un salario...
Por Álvaro Fernández González
Opinión27 de julio de 2026 Surcos

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Sin embargo, esa definición resulta cada vez más insuficiente para comprender la realidad del siglo XXI. El trabajo es mucho más que una actividad remunerada: es la capacidad humana de transformar el mundo para sostener y reproducir la vida.

Vista desde esta perspectiva, la riqueza no nace del capital, sino de la capacidad creadora de las personas. Toda economía depende, en última instancia, del esfuerzo humano y de las condiciones naturales que permiten desarrollar ese esfuerzo.

La naturaleza participa activamente en la reproducción de la vida. La tierra produce alimentos, el agua sostiene los ecosistemas, las semillas regeneran los cultivos y los ciclos naturales hacen posible la continuidad de todas las formas de vida. Reconocer ese trabajo invisible implica cambiar nuestra forma de entender la economía.

Hoy el capitalismo también ha cambiado. Cada búsqueda en Internet, cada fotografía compartida, cada conversación en redes sociales y cada desplazamiento registrado generan datos que pueden convertirse en valor económico. La experiencia cotidiana se ha transformado en una nueva materia prima.

Los algoritmos no solo registran información: organizan la atención, orientan preferencias e influyen en decisiones de consumo, culturales y políticas. La explotación ya no se concentra únicamente en el tiempo de trabajo, sino que alcanza el conjunto del tiempo de vida.

Por ello, la inteligencia artificial no puede entenderse solo como una herramienta técnica. También expresa intereses, prioridades y determinadas formas de comprender el mundo. El debate consiste en decidir al servicio de quién estarán estas tecnologías.

Frente a estos desafíos, la respuesta no pasa por rechazar la tecnología, sino por orientarla hacia el bien común. Fortalecer las comunidades, democratizar el conocimiento, proteger los bienes comunes digitales y colocar la reproducción de la vida en el centro del desarrollo tecnológico constituyen algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

En definitiva, la cuestión fundamental ya no es únicamente cuánto producen las nuevas tecnologías, sino para quién producen y cómo pueden contribuir a construir sociedades más justas, democráticas y sostenibles.

SURCOS

Referencia: “Trabajo en la era digital. Una aproximación filosófica y socioantropológica”. Video publicado en el canal de Ollantay Itzamná, con Katya Colmenares y Giulio Soldani.
https://www.youtube.com/live/0tj39DryC7Q?si=ZXXo6tcMAPTqa3Bm

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