
El cambio climático por la actividad humana, y no El Niño, impulsa el blanqueamiento de corales

El arrecife que rodea la isla Namotu, en Fiyi, sufrió serios episodios de blanqueamiento de corales causados por el incremento de las temperaturas del océano. Imagen: Beau Pilgrim / Climate Visuals
Después de años cultivando esas aguas, conoce cada canal y cada formación coralina. Pero últimamente, los corales que antes brillaban en tonos marrones y dorados se volvieron de un blanco calcáreo.
“No hace falta que nadie nos diga que las cosas están cambiando”, cuenta Chande a IPS, «lo vemos con nuestros propios ojos. El coral perdió su color”.
Como muchas familias de Jambiani, esta ya abuela de 48 años depende del arrecife. Este protege su cultivo de algas del fuerte oleaje del océano Índico, sostiene las poblaciones de peces y atrae turistas a la aldea. A medida que los corales se blanquean y mueren lentamente, crece su preocupación por el futuro.
Chande observó cómo el arrecife cambió año tras año. Los científicos afirman que sus observaciones reflejan lo que está ocurriendo en los océanos tropicales de todo el mundo.
Durante mucho tiempo, la comunidad científica consideró que El Niño, el fenómeno metereológico natural que calienta algunas zonas del océano Pacífico y altera los patrones climáticos a escala mundial, era el principal responsable de los episodios masivos de blanqueamiento de corales.
Sin embargo, un nuevo estudio encabezado por Climate Central y publicado en la revista Oceanography concluye que el cambio climático provocado por la actividad humana impulsó todos los episodios globales de blanqueamiento de corales registrados durante las últimas cuatro décadas.
Los investigadores determinaron que las emisiones de gases de efecto invernadero calentaron tanto los océanos que El Niño ahora actúa principalmente como un desencadenante y ya no como la causa de fondo.
«Nuestro estudio demuestra que, sin el cambio climático, el blanqueamiento de corales sería un fenómeno raro y aislado, y los episodios masivos de alcance mundial simplemente no ocurrirían», afirma Andrew Pershing, director de programas de Climate Central y autor principal del estudio.

Los corales se blanquean cuando el agua alcanza temperaturas inusualmente altas, lo que los obliga a expulsar las algas microscópicas que les proporcionan la mayor parte de su alimento y les dan sus colores característicos. Si la temperatura vuelve rápidamente a valores normales, los corales pueden recuperarse. Pero cuando el calor se prolonga, quedan privados de alimento y ecosistemas enteros de arrecifes pueden desaparecer.
Para determinar qué proporción de ese calentamiento se debía a la actividad humana, los investigadores compararon las temperaturas actuales de la superficie del mar con simulaciones informáticas de un mundo no afectado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Luego evaluaron si el blanqueamiento igualmente se habría producido en esas condiciones más frías.
El análisis mostró que todos los episodios globales de blanqueamiento desde 1998, incluidos los de ese año, 2010, 2014-2017 y el que comenzó en 2023 y aún continúa, dependieron del calentamiento provocado por la actividad humana para que la temperatura del océano superara el umbral que desencadena el blanqueamiento.
Aunque muchos de esos episodios coincidieron con El Niño, el estudio concluye que no se habrían convertido en crisis de alcance mundial sin décadas de calentamiento impulsado por las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles.

Los hallazgos tienen implicancias particulares para Tanzania.
Los 1400 kilómetros de costa del país, que incluyen los arrecifes que rodean las islas de Zanzíbar, Pemba y Mafia, sostienen la pesca, el turismo y los medios de vida de miles de personas que habitan las zonas costeras. Además, los arrecifes saludables protegen las playas y los asentamientos costeros al absorber hasta 97 % de la energía de las olas, lo que reduce la erosión y los daños provocados por las tormentas.
A medida que los arrecifes se deterioran, disminuyen las poblaciones de peces, el turismo se resiente y las costas quedan cada vez más expuestas a inundaciones y erosión.
Presiones similares afectan a los arrecifes tropicales de todo el planeta. Aunque cubren menos del uno por ciento del fondo oceánico, albergan aproximadamente una cuarta parte de todas las especies marinas y generan unos 2,7 billones (millones de millones) de dólares al año en servicios ecosistémicos relacionados con la pesca, el turismo y la protección costera.
La Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral estima que el mundo perdió alrededor del 14 % de sus corales entre 2009 y 2018, ya que las reiteradas olas de calor marinas dejaron a los arrecifes sin tiempo suficiente para recuperarse.
Los registros recientes de la temperatura del océano indican que la presión sigue aumentando.
Según el Servicio Marino de Copernicus, junio de 2026 fue el junio más cálido del que se tenga registro para la temperatura de la superficie del mar a nivel mundial.
Además, hacia fines de ese mes las olas de calor marinas cubrían alrededor de 82 % de los océanos del planeta. Como los océanos absorben más de 90 % del exceso de calor retenido por los gases de efecto invernadero, estos fenómenos son cada vez más frecuentes e intensos, lo que incrementa la probabilidad de que se produzca el blanqueamiento de corales.
Los investigadores de Climate Central proyectan que para 2028 el calentamiento provocado por la actividad humana superará la influencia de El Niño en todas las regiones coralinas del mundo. Según explican, el blanqueamiento reflejará cada vez más el calentamiento persistente de los océanos y cada vez menos los ciclos climáticos naturales excepcionalmente intensos.
Mediante los mismos métodos de atribución, los investigadores también evaluaron el riesgo de blanqueamiento durante el desarrollo del fenómeno de El Niño de 2026-2027.
Concluyeron que, aunque este patrón climático aún podría desencadenar episodios de blanqueamiento en algunas regiones, el calentamiento provocado por la actividad humana explicará la mayor parte del riesgo, especialmente en el sur del Caribe, las costas del Pacífico de América Central y América del Sur, y algunas zonas de Asia oriental y sudoriental.

Los hallazgos tienen implicancias particulares para Tanzania.
Los 1400 kilómetros de costa del país, que incluyen los arrecifes que rodean las islas de Zanzíbar, Pemba y Mafia, sostienen la pesca, el turismo y los medios de vida de miles de personas que habitan las zonas costeras. Además, los arrecifes saludables protegen las playas y los asentamientos costeros al absorber hasta 97 % de la energía de las olas, lo que reduce la erosión y los daños provocados por las tormentas.
A medida que los arrecifes se deterioran, disminuyen las poblaciones de peces, el turismo se resiente y las costas quedan cada vez más expuestas a inundaciones y erosión.
Presiones similares afectan a los arrecifes tropicales de todo el planeta. Aunque cubren menos del uno por ciento del fondo oceánico, albergan aproximadamente una cuarta parte de todas las especies marinas y generan unos 2,7 billones (millones de millones) de dólares al año en servicios ecosistémicos relacionados con la pesca, el turismo y la protección costera.
La Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral estima que el mundo perdió alrededor del 14 % de sus corales entre 2009 y 2018, ya que las reiteradas olas de calor marinas dejaron a los arrecifes sin tiempo suficiente para recuperarse.
Los registros recientes de la temperatura del océano indican que la presión sigue aumentando.
Según el Servicio Marino de Copernicus, junio de 2026 fue el junio más cálido del que se tenga registro para la temperatura de la superficie del mar a nivel mundial.
Además, hacia fines de ese mes las olas de calor marinas cubrían alrededor de 82 % de los océanos del planeta. Como los océanos absorben más de 90 % del exceso de calor retenido por los gases de efecto invernadero, estos fenómenos son cada vez más frecuentes e intensos, lo que incrementa la probabilidad de que se produzca el blanqueamiento de corales.
Los investigadores de Climate Central proyectan que para 2028 el calentamiento provocado por la actividad humana superará la influencia de El Niño en todas las regiones coralinas del mundo. Según explican, el blanqueamiento reflejará cada vez más el calentamiento persistente de los océanos y cada vez menos los ciclos climáticos naturales excepcionalmente intensos.
Mediante los mismos métodos de atribución, los investigadores también evaluaron el riesgo de blanqueamiento durante el desarrollo del fenómeno de El Niño de 2026-2027.
Concluyeron que, aunque este patrón climático aún podría desencadenar episodios de blanqueamiento en algunas regiones, el calentamiento provocado por la actividad humana explicará la mayor parte del riesgo, especialmente en el sur del Caribe, las costas del Pacífico de América Central y América del Sur, y algunas zonas de Asia oriental y sudoriental.


Emiliano García-Page: un político desconectado de Castilla-la Mancha por centrarse en criticar a Pedro Sánchez

El cambio climático por la actividad humana, y no El Niño, impulsa el blanqueamiento de corales

El reconocimiento por parte de Colombia de la soberanía de Israel en los Altos del Golán (territorio sirio ocupado): algunas reflexiones

El reconocimiento por parte de Colombia de la soberanía de Israel en los Altos del Golán (territorio sirio ocupado): algunas reflexiones

La Cruz Roja y la ONU llaman a restringir las armas autónomas

El mundo no está cumpliendo sus compromisos con la naturaleza
Por Fermín Koop


El manual de la ultraderecha para atacar a las feministas en América Latina.

Crece el reclutamiento de menores por grupos armados en Colombia

Un cuestionamiento del fútbol desde la izquierda (1930)

Entre el Sáhara y Guinea Ecuatorial: la deuda colonial de España en África

El mundo no está cumpliendo sus compromisos con la naturaleza
Por Fermín Koop

Taller gratuito sobre Plantas Aromáticas y Medicinales

La Cruz Roja y la ONU llaman a restringir las armas autónomas





