
Aún es posible reducir el calor que abrasa al planeta

Las sequías, acentuadas por el calor extremo, afectan a comunidades en prácticamente todas las regiones del globo. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente produjo un nuevo informe según el cual las temperaturas seguirán subiendo en los próximos años, pero aún es posible detener o reducir ese avance. Imagen Chamika Jayasri - Unsplash
El secretario general de la ONU, António Guterres, señaló al respecto que “el calor abrasador de este verano (boreal), los incendios forestales devastadores, y las inundaciones mortales, son una advertencia de lo que nos espera”.
“Cada fracción de grado costará vidas, destruirá medios de subsistencia, profundizará la desigualdad y acercará a los ecosistemas a daños irreversibles. Debemos lograr que el aumento de temperatura por encima de 1,5 grados (centígrados, °C) sea lo más pequeño y breve posible. Eso exige una ambición desmedida”, añadió Guterres.
Con el Acuerdo de París sobre el cambio climático de 2015 la inmensa mayoría de las naciones asumió el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que calientan la atmósfera, de modo que para el año 2050 la temperatura media del planeta no pase de 1,5 °C en comparación con la de la era preindustrial (1850-1900).
Esa temperatura media, alrededor de 13,7 °C en la segunda mitad del siglo XIX, no debería elevarse más de dos grados al final de esta centuria, según el Acuerdo. Pero en la presente década ya se ha acercado peligrosamente al primer umbral, de 1,5 °C.
El informe del Pnuma, “Limitación del sobreimpulso”, plantea que la acción climática puede revertir la tendencia actual, reduciendo drásticamente la contaminación por metano, protegiendo la tierra, los bosques y los océanos, y acelerando la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma, señaló que “en todo el mundo, las olas de calor extremo ya están demostrando que los impactos climáticos golpearán más rápido, con más fuerza y durarán más tiempo, costando más vidas y causando mayores perturbaciones”.
“Ahora es el momento en que debemos redoblar nuestros esfuerzos en la acción climática. Podemos y debemos volver al buen camino. Reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, reforzando la resiliencia y la adaptación y asegurando que el exceso de 1,5 °C sea lo más pequeño y breve posible”, apuntó Andersen.
Guterres coincidió, al exigir “una mayor ambición”, mediante “la aceleración de la eliminación progresiva de los combustibles fósiles y la revolución de las energías renovables, la reducción drástica de la contaminación por metano y la protección de la tierra, los bosques y los océanos”.
Dijo que para ello los gobiernos deben cumplir en exceso los planes climáticos nacionales, los compromisos de cero emisiones netas (retirar o absorber tantos gases de efecto invernadero como os que se liberan a la atmósfera) y más allá.
Los países industrializados, señaló el secretario general, deben triplicar la financiación para la adaptación y asegurarse de que llegue a quienes están más en riesgo.
“La ciencia es clara. Las soluciones están al alcance y el mundo nunca ha estado mejor equipado para desplegarlas. Ahora es el momento de aumentar la ambición y acelerar la acción”, reafirmó Guterres.
Entre sus aspectos destacados, el informe sostiene que por encima de 1,5 °C los riesgos y los impactos se intensificarán con cada fracción de grado adicional y cada año, incluidos fenómenos meteorológicos extremos intensificados.
También serán cada vez mayores la pérdida de ecosistemas y la sumersión de los pequeños Estados insulares en desarrollo y de las ciudades costeras de baja altitud, junto con graves daños a la salud humana, la seguridad alimentaria, los suministros de agua, la naturaleza, las ciudades, las infraestructuras y las economías.
La probabilidad de cruzar puntos de inflexión irreversibles aumenta con la magnitud y la duración de las temperaturas más altas, incluida la desestabilización de las grandes capas de hielo y la degradación de la selva amazónica.
La mitigación y la adaptación deben avanzar juntas, dando prioridad a intervenciones como el enfriamiento basado en la naturaleza.
Las condiciones para el éxito incluyen una fuerte voluntad política y multilateralismo, políticas eficaces, gobernanza inclusiva y financiación
Y los países con mayor responsabilidad en el cambio climático deben actuar más rápido y con la mayor ambición.


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