
Confección de vestimenta tradicional afrodescendiente y sus accesorios - Sicultura

Vestimenta tradicional y accesorios afrodescendientes
La vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense constituye una manifestación cultural viva que articula historia, identidad, espiritualidad, estética y memoria colectiva. Su significado trasciende la función utilitaria de cubrir el cuerpo, configurándose como un lenguaje simbólico mediante el cual se expresan pertenencias culturales, valores ancestrales, normas sociales y procesos de resistencia y resignificación identitaria.
La vestimenta tradicional y los accesorios afrodescendientes constituyen una expresión cultural representativa de las comunidades afrodescendientes del Caribe costarricense, presente en distintos territorios de la provincia de Limón, así como en el cantón de Limón, el cantón de Siquirres y en el distrito de Cahuita. Según las personas entrevistadas, esta manifestación mantiene una importante presencia en celebraciones comunitarias, actividades religiosas, desfiles y espacios de afirmación identitaria, donde el uso de telas, colores, accesorios y formas de vestir vinculadas a la herencia afrodescendiente continúa funcionando como un medio de transmisión cultural y de fortalecimiento de la identidad colectiva.
Para comprender este papel de la vestimenta, se debe tomar en cuenta su contexto histórico, pues las vestimentas tradicionales afrodescendientes en el Caribe costarricense se inscriben en los procesos de la diáspora africana y las migraciones afroantillanas hacia la región caribeña de Costa Rica, particularmente a partir del siglo XIX. Estas vestimentas son herederas de saberes, estéticas y usos provenientes de diversas regiones de África occidental y del Caribe insular, los cuales fueron transformándose a lo largo del tiempo en diálogo con nuevos contextos sociales, climáticos y culturales.
Diversos estudios sobre vestimenta afrodescendiente señalan que las formas, siluetas y composiciones del vestir afrodescendiente en el Caribe tienen su origen en tradiciones textiles y corporales de África occidental y central, particularmente en regiones como la actual Ghana, Nigeria, Benín y Senegal. En estos contextos, la ropa cumplía funciones sociales, espirituales y climáticas, privilegiando prendas amplias, envolventes y de caída suelta que permitían la ventilación corporal y expresaban estatus, pertenencia comunitaria y valores espirituales (Ross, 2009; Checinska, 2019).
Hutchinson (2020) indica que “Durante la diáspora africana y los procesos de esclavización, estas prácticas no desaparecieron, sino que fueron adaptadas y resignificadas en los territorios del Caribe insular y continental” (pp. 15-22), agrega que, en el Caribe anglófono, la vestimenta afrodescendiente combinó elementos africanos con influencias europeas impuestas, dando lugar a formas híbridas que mantuvieron códigos simbólicos propios, especialmente en el uso del color, los accesorios y la organización del vestir según la ocasión y la jerarquía social.
Durante el periodo colonial y poscolonial, la vestimenta constituyó un espacio de negociación cultural y resistencia simbólica para las poblaciones afrodescendientes. Aun bajo condiciones de opresión, las personas afrodescendientes mantuvieron y resignificaron elementos estéticos propios, como el uso del color, las telas estampadas, las formas holgadas y los accesorios corporales, dotándolos de nuevos significados en los contextos americanos. En este sentido, la tela y el vestir funcionaron como soportes de memoria cultural y continuidad identitaria dentro de la diáspora africana (Checinska, 2019).
De este modo, se debe entender que la vestimenta tradicional afrodescendiente está regulada por normas culturales y por los contextos específicos donde se utiliza. No se emplea de manera uniforme en todos los espacios sociales, sino que responde a usos diferenciados, los cuales determinan la forma de las prendas, los colores seleccionados, los accesorios y el grado de formalidad. Las personas portadoras distinguen claramente entre vestimenta cotidiana, festiva, ceremonial-religiosa y conmemorativa, cada una asociada a significados simbólicos y a reglas sociales particulares.
Esta organización contextual del vestir forma parte del aprendizaje cultural intergeneracional y orienta tanto la confección como el uso adecuado de las prendas. Conocer cuándo, cómo y para qué utilizar determinado atuendo constituye un saber comunitario trasmitido de generación en generación, reforzando valores como el respeto, la identidad colectiva y la pertenencia cultural.

Nota. Fotografía histórica que muestra a mujeres, hombres y niñas y niños afrodescendientes reunidos en una actividad comunitaria en el Caribe, a finales del siglo XIX o inicios del siglo XX. La imagen permite observar la vestimenta tradicional de la época, caracterizada por vestidos largos, camisas claras y sombreros, asociados a celebraciones sociales y religiosas dentro de las comunidades afrocaribeñas. Tomada de del perfil de Facebook de David Young: https://www.facebook.com/photo/?fbid=516853932946487&set=gm.1644755302387816
Históricamente, como se mencionó, el vestir afrodescendiente estuvo estructurado según normas sociales claras. Esta organización formaba parte del aprendizaje cotidiano y de la transmisión intergeneracional de valores relacionados con el respeto, la presentación personal y la vida espiritual. Lucetta Miller Blake recuerda esta estructuración del vestir en la vida comunitaria:
The people used to have their house clothes, they call it their judging clothes, and they had their dressing clothes… and then on Sunday you have your dressing clothes… the older people their gloves and their white clothes, their hats…”. [La gente solía tener su ropa de la casa, lo que llamaban su judgingclothes, y también tenían su ropa para vestirse… y luego, los domingos, tenías tu ropa para vestirse… las personas mayores usaban sus guantes, su ropa blanca, sus sombreros…]. (L. Miller Blake, comunicación personal, citada en Hutchinson Miller, 2020, p. 19)
Este testimonio evidencia cómo la vestimenta operaba como un marcador de comportamiento social y espiritual, reforzando normas comunitarias compartidas. Hutchinson Miller (2020), documenta categorías de vestimenta asociadas al trabajo, al hogar y a los espacios religiosos y festivos, todas ellas cargadas de significado cultural. La elección de vestimenta responde, así, a construcciones estéticas y materiales surgidas de procesos migratorios, opresivos y de reinvención identitaria.
Durante gran parte del siglo XX, el uso cotidiano de estas prendas experimentó una disminución progresiva, manteniéndose principalmente entre personas adultas mayores y liderazgos comunitarios que asumieron la vestimenta como una forma de preservar las tradiciones y honrar la memoria de sus ancestros.
En la actualidad, si bien el uso cotidiano de la vestimenta tradicional ha disminuido, esta mantiene una presencia significativa en actividades festivas y conmemorativas, especialmente durante el Mes de la Afrodescendencia, el Grand Gala Parade, el Siki Parade, el Carnaval de Limón y diversas celebraciones comunitarias. En estos contextos, la vestimenta adquiere un carácter performativo y pedagógico, comunicando narrativas históricas, valores ancestrales y procesos de resistencia cultural.
Checinska (2019, pp. 118-120) señala que la reactivación del vestir tradicional en espacios festivos no constituye una simple recreación del pasado, sino una forma consciente de transmisión cultural, mediante la cual se comunican narrativas históricas, valores colectivos y procesos de resistencia simbólica frente a la homogeneización cultural.
Estos eventos implican, además, procesos previos de diseño y confección de vestimenta, en muchos casos elaborada especialmente para cada actividad, lo que activa redes comunitarias de costureras, portadoras de tradición y familias, convirtiendo la elaboración del atuendo en un acto colectivo que trasciende el momento festivo.
De esta manera, la vestimenta de hombres y mujeres no solo refleja herencias históricas diferenciadas, sino que funciona como un recurso educativo y político que reafirma la presencia afrodescendiente en el espacio público y fortalece la continuidad del PCI.
La vestimenta tradicional afrodescendiente está estrechamente vinculada con otras expresiones del PCI como la danza, la música y las prácticas religiosas. En el caso de las danzas tradicionales, como el square dance, la indumentaria refuerza valores de elegancia, respeto y disciplina corporal, mientras que en expresiones musicales y festivas como el calypso, el góspel y los desfiles comunitarios, la vestimenta enfatiza la expresividad, el color y la identidad colectiva. De este modo, el vestir cumple funciones simbólicas y performativas fundamentales; no puede comprenderse de forma aislada: dialoga activamente con el movimiento, el sonido y la espiritualidad dentro del entramado cultural afrodescendiente.
Es importante aclarar que el uso cotidiano de la vestimenta tradicional no implicaba portar atuendos festivos de manera permanente, sino la incorporación regular de formas, telas, colores y normas de presentación asociadas a la tradición en la vida diaria. La reducción de este uso cotidiano no alude únicamente a la frecuencia, sino a la pérdida de estos referentes culturales como parte del aprendizaje espontáneo y constante.
La predominancia de siluetas amplias, cortes sueltos y prendas holgadas en la vestimenta tradicional afrodescendiente responde tanto a factores culturales como históricos. En las sociedades africanas precoloniales, la amplitud de la prenda se asociaba con nociones de dignidad, respeto y estatus social, así como con una concepción del cuerpo que privilegiaba el movimiento, la expresividad y la armonía con el entorno natural (Checinska, 2019).
Desde el punto de vista formal, la vestimenta tradicional afrodescendiente se caracteriza por el predominio de formas holgadas, siluetas amplias y cortes sueltos, tanto en prendas femeninas como masculinas. Estas formas responden a herencias estéticas africanas, a la adaptación al clima tropical y a concepciones culturales asociadas al decoro, la elegancia y la dignidad corporal. En el caso de las mujeres, son frecuentes los vestidos largos o de largo medio, las faldas amplias con vuelo, las blusas holgadas y las mangas anchas o decorativas; mientras que en los hombres predominan las camisas largas, túnicas y pantalones sueltos, que pueden extenderse hasta las rodillas.
Las personas portadoras de tradición señalan que, aunque en la actualidad se observan adaptaciones contemporáneas como prendas más ceñidas al cuerpo, las formas tradicionales privilegian lo amplio y fluido como rasgo identitario, especialmente en contextos religiosos, ceremoniales y festivos. Estas siluetas permiten resaltar el color, los estampados y los accesorios, reforzando la presencia y el porte de quien viste.

Nota. Participantes vistiendo atuendos de inspiración afrodescendiente durante una celebración cultural en Costa Rica. La imagen forma parte de la cobertura del Mes de la Cultura Afrocostarricense 2020, que incluyó actividades comunitarias y expresiones de identidad cultural en todo el país. Fotografía tomada de Presidencia de la República de Costa Rica, comunicado sobre el Mes de la Cultura Afrocostarricense 2020, https://presidencia.gobiernocarlosalvarado.cr/comunicados/2020/08/mes-de-la-cultura-afrocostarricense-se-conmemorara-con-mas-de-80-actividades-virtuales-en-todo-el-pais/
Desde el punto de vista estético, las vestimentas tradicionales afrodescendientes se caracterizan además por el uso predominante de colores intensos y vibrantes, combinaciones cromáticas contrastantes y telas visualmente llamativas, “Más que todo, no tanto el estampado como el color. Es algo colorido… colores muy encendidos, muy llamativos, como el amarillo, el rojo, el naranja, el verde, el azul” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
La selección de estos colores no es aleatoria, sino que responde a significados culturales asociados con la alegría, la espiritualidad, la fortaleza, la naturaleza y la herencia africana. En este sentido, el proceso de diseño de la vestimenta implica una reflexión consciente sobre aquello que se desea proyectar como colectivo “Primero pensamos qué queremos proyectar… partiendo de eso vemos el diseño, los colores, los estampados, para rescatar un poco la tradición de nuestros ancestros” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 22 de febrero de 2025).
Ejemplo de vestuario tradicional afrodescendiente en el Siki Parade, Costa Rica 2025

Nota. Fotografía tomada durante el Siki Parade 2025, Costa Rica. En la imagen se observa un ejemplo de vestuario tradicional afrodescendiente alusivo a una fecha festiva, caracterizado por el uso de colores llamativos y estampados vibrantes, así como accesorios representativos como el tocado o turbante, el abanico y la joyería tradicional. Estos elementos refuerzan la identidad cultural y el carácter celebratorio propio del desfile. Fotografías tomadas por el equipo consultor, cantón de Siquirres, 2025.
En este proceso reflexivo, el color adquiere un valor central como portador de significados culturales, simbólicos y espirituales. Desde la experiencia de las personas portadoras de tradición, el color no solo comunica significados simbólicos, sino que constituye uno de los elementos más visibles y socialmente evaluados del atuendo, ya que “el color es lo primero que la gente ve; por eso el guelé o turbante y los accesorios tienen que combinar con el vestido, porque eso es lo que más se va a criticar o admirar” (S. Wilson, comunicación personal, 2025).
A partir de los testimonios recogidos durante el trabajo de campo, así como de literatura especializada sobre simbolismo cromático en la diáspora africana, se presenta el siguiente cuadro de referencia:
Significados culturales asociados a los colores en la vestimenta tradicional afrodescendiente

Nota. El cuadro sintetiza los principales significados culturales asociados al uso del color en la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense, destacando cómo estos elementos cromáticos son resignificados por la comunidad en contextos festivos, rituales y de afirmación identitaria. Fue elaborado a partir de testimonios orales recopilados mediante entrevistas realizadas a portadores y portadoras de tradición durante el trabajo de campo por el equipo consultor (2024-2025), así como de fuentes documentales y académicas que abordan el simbolismo del color, la cultura material y las tradiciones textiles de origen africano y de la diáspora africana, entre ellas Checinska (2019), Hutchinson Miller (2020) y Ross (2009).
Además del color y las formas de las prendas, los accesorios corporales y las telas utilizadas constituyen componentes esenciales de la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense, ya que refuerzan y complementan los significados culturales, espirituales y estéticos del atuendo. Estos elementos no cumplen únicamente una función ornamental, sino que forman parte de un sistema simbólico mediante el cual se comunica identidad, pertenencia cultural y posicionamiento colectivo.
Los accesorios constituyen un componente fundamental de la vestimenta tradicional afrodescendiente. Collares, pulseras, aretes, guantes y abanicos acompañan los atuendos, aportando riqueza visual y expresividad cultural. De manera particular, los elementos utilizados en la cabeza como turbantes, tocados y gorros ocupan un lugar central tanto en la estética como en la espiritualidad. Desde la experiencia de las costureras, estos accesorios forman parte integral del atuendo y han evolucionado en sus formas sin perder su significado simbólico, “El turbante es parte de la vestimenta… ahora quieren que uno les haga el gorrito con flor, con lazo… todo eso es parte del accesorio para relucir más la vestimenta” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Desde la perspectiva de las personas portadoras, la cabeza constituye el principal punto de lectura simbólica del atuendo, ya que “es lo primero que la gente va a ver: la cabeza, el pelo, cómo lo lleva uno y cómo lo manda”, reforzando su función comunicativa dentro de la vestimenta tradicional (S. Wilson, comunicación personal, 2025).
Las personas portadoras de tradición destacan que los accesorios, particularmente aquellos que se colocan en la cabeza, poseen un profundo significado espiritual y su uso está regulado por saberes tradicionales vinculados al contexto, la ocasión y el mensaje que se desea transmitir. Desde una perspectiva cultural, el uso de tocados no es indiscriminado, sino que responde a normas simbólicas transmitidas intergeneracionalmente. En este sentido, el Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres señala que los tocados no pueden utilizarse de manera arbitraria, ya que existen diferencias claras entre aquellos destinados a festividades, actos solemnes o momentos de duelo: “Los tocados tienen un significado muy, muy espiritual y hay que tener mucho cuidado con eso, los diseños de los tocados no es cualquier tocado que nos podemos hacer… hay tocados para festividades, para duelo, para diferentes actividades” (Comité Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 22 de febrero de 2025).
De manera complementaria, se señala que la forma y disposición del guelé también comunican mensajes personales y sociales, ya que, “dependiendo del lado donde uno se haga el lazo o el moño, eso puede significar si estamos solteros, casados o cómo nos sentimos ese día”, incorporando dimensiones emocionales y relacionales al acto de vestir (S. Wilson, comunicación personal, 2025).
Vestimenta y tocado tradicional

Nota. Steicy Wilson, integrante del Comité de Rescate de Valores de Siquirres, posa con un tocado y un vestido tradicional utilizados en el desfile. La imagen resalta el uso del color verde llamativo y los diseños característicos de la vestimenta tradicional, símbolos de identidad, alegría y herencia cultural afrodescendiente. Fotografía tomada por el equipo consultor, cantón de Siquirres, 2025.
De manera complementaria, las telas utilizadas en la vestimenta tradicional afrodescendiente poseen un alto valor simbólico y cultural. Las personas portadoras de tradición señalan que las telas de origen africano, o aquellas inspiradas en estéticas y tradiciones de la diáspora africana, se caracterizan por su intensidad cromática, sus patrones geométricos o figurativos y su textura particular, siendo en muchos casos de algodón. En el caso de las telas africanas originales, estas presentan un acabado que permite apreciar el diseño de forma uniforme por ambos lados, rasgo valorado por su durabilidad y por su conexión con prácticas textiles ancestrales y con la memoria africana.
Desde la experiencia de las costureras portadoras de tradición entrevistadas, la selección de la tela constituye una parte esencial del mensaje que se desea comunicar a través del atuendo, “las personas buscan telas que ‘digan algo’, que representen visualmente aquello que desean expresar como parte de su identidad cultural, reforzando el carácter comunicativo del vestir afrodescendiente (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Tanto las telas como los accesorios han experimentado transformaciones en su diseño y uso, adaptándose a dinámicas contemporáneas sin perder su valor simbólico y cultural. Estas prácticas se inscriben en una tradición más amplia de la diáspora africana, en la cual la tela y la vestimenta funcionan como soportes de memoria cultural y resistencia simbólica. Como señala Checinska (2019):
Whilst having practical uses, cloth plays a significant role in ritual whether everyday or ceremonial, secular or spiritual. It becomes saturated with cultural meaning and memory as crafting techniques and family keepsakes are passed from one generation to the next [Traducción propia de la cita: Si bien la tela cumple funciones prácticas, desempeña un papel fundamental en los rituales cotidianos y ceremoniales, impregnándose de significado cultural y memoria a través de la transmisión intergeneracional] (p. 119).
Accesorios más destacados de la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense

Nota. El cuadro sintetiza los principales accesorios asociados a la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense, sus significados culturales y contextos de uso. Se elaboró a partir de testimonios orales recopilados mediante entrevistas a portadores y portadoras de tradición durante el trabajo de campo (2024-2025), así como de aportes documentales de Hutchinson Miller (2020) y Checinska (2019), por el equipo consultor, 2025.
La comprensión de los accesorios que acompañan la vestimenta tradicional afrodescendiente resulta inseparable del análisis de las telas con las que se elaboran las prendas y elementos complementarios. En este sentido, las telas no solo constituyen la base material del atuendo, sino que también portan significados simbólicos que dialogan con los accesorios, los colores y las formas, reforzando el mensaje cultural que se desea comunicar. A continuación, se presenta una síntesis de los principales tipos de telas y elementos simbólicos asociados a la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense.
Tipos de telas y elementos simbólicos asociados a la vestimenta tradicional afrodescendiente

Nota. El cuadro presenta una síntesis de los tipos de telas y elementos simbólicos asociados a la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense. Fue elaborado a partir de testimonios orales recopilados durante el trabajo de campo (2025), así como de aportes documentales sobre cultura material y tradiciones textiles de la diáspora africana (Checinska, 2019; Hutchinson Miller, 2020), fotografías tomadas por el equipo consultor, 2025, y por María Zúñiga Mena, 2024.
De acuerdo con Hutchinson Miller (2020), históricamente, la diferenciación entre la vestimenta femenina y masculina en las comunidades afrodescendientes del Caribe responde a roles sociales, simbólicos y rituales específicos, más que a una lógica estrictamente estética. En el caso de las mujeres, las faldas amplias, vestidos largos y el uso destacado de tocados y joyería visible se vinculan con concepciones africanas de fertilidad, continuidad de la vida, espiritualidad y transmisión cultural, donde el cuerpo femenino ocupa un lugar central como portador de memoria y saberes comunitarios.
Estas diferenciaciones no deben entenderse como categorías rígidas, sino como marcos culturales históricos que han sido reinterpretados y adaptados por la comunidad a lo largo del tiempo, manteniendo su valor simbólico sin impedir procesos contemporáneos de resignificación.
En los hombres, las túnicas, camisas largas y pantalones sueltos remiten a tradiciones africanas de vestimenta ceremonial y cotidiana asociadas al liderazgo, la madurez y el respeto social. Prendas como el dashiki o el uso del kufi se inscriben en una genealogía simbólica que conecta al portador con la ancestralidad africana y con valores de dignidad, autocontrol y pertenencia colectiva (Ross, 2009).
Si bien la vestimenta tradicional afrodescendiente comparte elementos estéticos comunes como el uso del color, las telas llamativas y las siluetas amplias, existen características generales que permiten diferenciar la vestimenta utilizada por mujeres y hombres, especialmente en contextos festivos y ceremoniales.
En el caso de las mujeres, predominan los vestidos largos o de largo medio, las faldas amplias con vuelo, las blusas holgadas y mangas decorativas, así como el uso destacado de turbantes, tocados y joyería visible. Estas prendas enfatizan la elegancia, el porte y la expresividad corporal, al tiempo que permiten proyectar mensajes de orgullo identitario y conexión espiritual.
En los hombres, la vestimenta tradicional se compone principalmente de camisas largas, túnicas, pantalones sueltos y conjuntos coordinados, con frecuencia acompañados por gorros o sombreros de inspiración africana, como el kufi. Estas prendas proyectan sobriedad, dignidad y respeto, y refuerzan referentes simbólicos asociados al liderazgo, la ancestralidad y la identidad colectiva.
Características generales de la vestimenta tradicional afrodescendiente según género

Nota. El cuadro resume las características generales de la vestimenta tradicional afrodescendiente utilizada por mujeres y hombres en el Caribe costarricense. Fue elaborado a partir de testimonios orales recopilados durante el trabajo de campo por el equipo consultor (2025) y de literatura especializada sobre vestimenta afrodiaspórica (Hutchinson Miller, 2020; Checinska, 2019).
Las personas portadoras destacan que la vestimenta tradicional afrodescendiente cumple una función de representación cultural en los espacios comunitarios y públicos. En palabras de S. McCook, “nosotros debemos representarnos donde sea que vayamos, y con solo andar la ropa, el estampado, ya estamos diciendo quiénes somos” (comunicación personal, 2025). De esta manera, el uso de estas prendas se vincula con procesos de afirmación identitaria y visibilización cultural.
De este modo, la vestimenta tradicional se inscribe principalmente en el ámbito de usos sociales, rituales y actos festivos, dado que se activa en celebraciones comunitarias, prácticas religiosas, conmemoraciones históricas, desfiles y otras actividades colectivas. En estos contextos, la vestimenta no solo acompaña el acontecimiento, sino que funciona como un elemento central de representación cultural y de reafirmación identitaria.
La continuidad de esta manifestación depende tanto de su presencia visible en eventos culturales como de los procesos cotidianos de confección, aprendizaje y transmisión de saberes que sostienen su práctica. Su preservación no reside únicamente en la prenda final, sino en el entramado de significados, conocimientos y relaciones comunitarias que le otorgan sentido y la mantienen vigente.
Como expresión simbólica y dinámica del PCI, la vestimenta tradicional afrodescendiente comunica, a través de sus formas, telas, colores, accesorios y contextos de uso, narrativas de resistencia, pertenencia y continuidad cultural, fortaleciendo la identidad colectiva y reafirmando la presencia viva de la herencia afrodescendiente en el territorio.
Dentro de este entramado simbólico y cultural, la confección de la vestimenta tradicional ocupa un lugar central como espacio de materialización de los saberes afrodescendientes.
Confección de ropa tradicional
La confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente constituye un saber práctico transmitido en las comunidades del Caribe costarricense, asociado a la elaboración de prendas, accesorios y tocados caracterizados por el uso de telas coloridas, patrones de inspiración africana y siluetas amplias. Este oficio se consolidó particularmente a partir de la segunda oleada migratoria afroantillana del siglo XIX y principios del XX, cuando saberes textiles, estéticos y simbólicos provenientes del Caribe insular —con raíces en tradiciones africanas— comenzaron a adaptarse y resignificarse en el contexto local.
La confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente es realizada, en particular, por costureras, antes conocidas como modistas, portadoras de conocimientos técnicos y culturales asociados al oficio. En el contexto actual, también participan personas diseñadoras, quienes contribuyen especialmente en el desarrollo de patrones y siluetas, incorporando nuevas propuestas en diálogo con las formas tradicionales.
Como se mencionó en el apartado anterior, el uso cotidiano de la vestimenta tradicional afrodescendiente disminuyó progresivamente, por lo cual se ha mantenido, en especial, entre personas adultas mayores y algunos referentes comunitarios que continuaron portándola en contextos religiosos, familiares y conmemorativos.
En las últimas décadas, la práctica de confeccionar y utilizar estas prendas ha experimentado una revitalización dentro de las comunidades afrodescendientes del Caribe costarricense. Esta reactivación se manifiesta especialmente en actividades culturales y celebraciones públicas, como el Grand Gala Parade, así como en iniciativas comunitarias orientadas a fortalecer la identidad cultural y visibilizar la herencia afrodescendiente.
Es decir, la confección de vestimenta tradicional afrodescendiente se realiza principalmente para uso en celebraciones comunitarias, festivales culturales y actos conmemorativos locales y nacionales. Las personas portadoras señalan que una parte importante de los trajes se elabora de forma personalizada y a la medida para participar en eventos como el Grand Gala Parade, los Carnavales de Limón, el Siki Parade, así como en las celebraciones del Día de la Persona Negra y la Cultura Afrodescendiente y otras actividades vinculadas con la memoria de la diáspora africana.
Asimismo, se confecciona vestuario especializado para manifestaciones artísticas afrodescendientes, como el square dance, las presentaciones de danza de calypso, el góspel y las comparsas. En estos contextos, la indumentaria forma parte de la puesta en escena y contribuye a expresar la identidad cultural de las comunidades participantes. La elección de telas, colores, formas y accesorios se realiza de acuerdo con los códigos estéticos y culturales asociados a cada manifestación, lo que exige un conocimiento profundo del contexto de uso.
Las costureras portadoras de tradición destacan que muchos de estos trajes no son prendas genéricas, sino piezas elaboradas específicamente para una ocasión determinada, considerando el tipo de evento, el mensaje cultural que se desea transmitir y las características corporales de quien los porta. Este carácter personalizado refuerza el vínculo entre la vestimenta, la persona y la manifestación cultural, y distingue la confección tradicional de la producción industrial estandarizada.
La confección de ropa tradicional afrodescendiente trasciende la dimensión técnica del oficio y se configura como una práctica artesanal cargada de significados culturales. A través de técnicas heredadas y adaptadas a los tiempos actuales, costureras y diseñadores mantienen viva una tradición que articula memoria, creatividad y transmisión intergeneracional de saberes.
Al respecto, quienes elaboran estas prendas señalan que más allá de conocer la técnica de confección, la práctica requiere comprender los significados culturales asociados a los colores, las telas y los diseños. Como menciona S. MacCook, “no es solamente descargar un estilo y hacerlo, sino saber qué significa, qué colores usar y de dónde viene cada traje” (comunicación personal, 2025).
De este modo, un elemento fundamental dentro de este oficio es la selección de las telas, consideradas el corazón del proceso creativo. Las personas portadoras de tradición señalan que las telas de origen africano se distinguen por sus colores intensos, estampados elaborados y una textura particular, generalmente asociada al uso de algodón tratado con cera, lo que permite conservar la intensidad cromática y la definición de los diseños. Estas telas poseen un peso simbólico que la diferencia de otros textiles occidentales y refuerzan su valor como elementos de conexión con la ancestralidad africana.
Paula Vanegas Torres, portadora de tradición en confección de ropa tradicional, cantón de Siquirres

Nota. Taller de costura de Paula Vanegas Torres, ubicado en el cantón de Siquirres. En la imagen, se documenta el proceso de confección de vestuario con telas de colores llamativos y estampados vibrantes, destinados a expresiones culturales y festivas. Este espacio refleja el trabajo artesanal y creativo vinculado a la producción de indumentaria de identidad cultural. Fotografía tomada por el equipo consultor, cantón de Siquirres, 2025.
La elección de la tela constituye uno de los primeros pasos en el proceso de confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente. Las personas portadoras señalan que la selección del material responde no solo a criterios estéticos, sino también al significado cultural que se desea expresar a través del atuendo. Como indica P. Vanegas Torres, “la vestimenta tiene un significado, no es simplemente ir y agarrar una tela colorida y hacerse un atuendo y ponérselo” (comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Colores que tejen identidad

Nota. Muestra de telas utilizadas en la confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente. Se destacan los colores vibrantes y los diseños geométricos y simbólicos que expresan identidad cultural, historia y herencia ancestral. Fotografía tomada por María Zúñiga Mena, cantón de Limón, 2025.
Asimismo, se señala que las telas africanas originales pueden reconocerse tanto por su textura como por la calidad del estampado, el cual suele ser visible por ambos lados de la tela. Según explica S. Sherrier Nicholson, “la tela buena se reconoce porque el dibujo se ve igual por ambos lados, eso es parte de su calidad y de su valor” (comunicación personal, 11 de marzo de 2025).
Las personas portadoras de tradición señalan que las telas africanas originales utilizadas en la confección de la vestimenta tradicional se obtienen, en muchos casos, mediante encargo o importación desde países como Colombia y Estados Unidos, y en menor medida, directamente desde África. La disponibilidad de estos materiales influye en el proceso de confección y en su uso en los atuendos.
Debido a su acceso limitado, estas telas son especialmente valoradas, lo que se refleja en el cuidado durante su manipulación. Como señala una de las confeccionistas: “uno tiene que tener mucho cuidado al cortar, porque esa tela no se consigue fácil y no se puede desperdiciar” (S. Sherrier Nicholson, comunicación personal, 11 de marzo de 2025).
Además de las telas africanas importadas (como el wax o el kente), las personas portadoras recurren a diversas estrategias para obtener telas no africanas, las cuales provienen principalmente de circuitos comerciales locales y procesos de personalización textil.
En primer lugar, se adquieren telas en tiendas locales especializadas ubicadas tanto en Limón como en San José, donde se comercializan textiles importados desde países como Panamá, Colombia, Estados Unidos o China. Entre los puntos de acceso más mencionados se encuentran comercios en la capital como Telas La Favorita, La Ópera y Orotex, así como tiendas y bazares locales en Limón que, especialmente en temporada previa al desfile, ofrecen cortes de tela con estampados llamativos y motivos afrocaribeños. Asimismo, espacios como Telas Los Tejidos o Telas El Contenedor forman parte de estos circuitos de abastecimiento para quienes no importan directamente.
Esta diversidad de procedencias coincide con lo señalado por las personas portadoras, quienes indican que el acceso a la materia prima ha cambiado con el tiempo, “Antes se compraban las telas que traían en los barcos, ahora vienen de Panamá, de San José o se importan de África.” (S. McCook, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).
De igual manera, durante la temporada previa al Grand Gala Parade, se activa un mercado temporal de telas, particularmente en el centro de Limón, donde pequeños comercios y proveedores locales traen colecciones específicas para estas fechas. En este contexto, también se identifican servicios como Sublitex u otros talleres en San José, que ofrecen soluciones de personalización para agrupaciones que requieren diseños específicos.
Por otra parte, ante las limitaciones económicas y logísticas que implica la importación de telas africanas, en particular cuando se trata de confeccionar vestuarios para agrupaciones numerosas, se recurre ampliamente a procesos de personalización textil, tales como la serigrafía, la sublimación y el estampado digital. Estas técnicas permiten diseñar e imprimir patrones, colores y símbolos afrodescendientes sobre telas disponibles en el mercado local, garantizando coherencia estética grupal y reduciendo costos. Como menciona una de las personas portadoras:
Ahora la facilidad que tenemos en Costa Rica es que esto se manda a hacer… sobre esta tela le hicieron una sublimación… entonces ya es más fácil para nosotros adquirir las telas y más cómodo, porque traerlas de afuera es más caro. (S. McCook, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025)
En relación con el rol de las costureras, no existe un único modelo de provisión de las telas. En algunos casos, las personas usuarias llegan con la tela previamente adquirida; sin embargo, en otros, la costurera participa activamente en la selección, diseño e incluso gestión del material. Tal como señala una portadora de tradición, “Yo me siento con ellos y vemos las telas, vemos el estilo de la ropa… no es solo que la gente viene y me trae la ropa.” (S. McCook, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).
En este sentido, las telas no africanas no son simplemente sustitutos, sino que forman parte de un proceso creativo, económico y adaptativo, en que el diseño, la personalización y la gestión local de materias primas adquieren un papel central en la construcción de la estética afrocaribeña contemporánea. Por tanto, a pesar de estos cambios en la disponibilidad de materiales, las personas portadoras continúan incorporando estas telas en la elaboración de la vestimenta tradicional afrodescendiente, manteniendo su asociación con la herencia cultural afrodescendiente.
Taller de costura de Staycy McCook, Limón

Nota. Taller de costura de Staycy McCook, ubicado en la provincia de Limón, fotografía tomada por el equipo consultor, cantón de Limón 2025.
El proceso de confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente implica una serie de decisiones técnicas y simbólicas que van más allá del acto de coser, este proceso suele ser artesanal y personalizado, adaptándose a las medidas de quien portará la prenda y respetando la caída natural de la tela. De este modo, las personas portadoras de tradición explican que la confección inicia con la selección consciente de la tela, continúa con el análisis de los colores y estampados, y culmina en un proceso cuidadoso de diseño, corte y armado de cada prenda, procurando no alterar el significado cultural del diseño.
Este carácter personalizado refuerza el vínculo entre la persona, la prenda y la tradición cultural que esta representa. Este proceso requiere observación y precisión, como señala P. Venegas Torres, “Uno no puede cortar la tela sin pensar cómo va a lucir el diseño, porque el patrón también tiene que respetar lo que la tela está diciendo” (comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
En este sentido, las personas portadoras destacan que el diseño del atuendo depende en gran medida del contexto en el que se utilizará. Así lo indica P. Vanegas Torres, “primero hay que saber para qué es el traje, qué se quiere proyectar, porque no es lo mismo hacer algo para una actividad cultural que para una celebración religiosa o una gala” (comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Dentro de este proceso de confección, la elaboración de patrones constituye un momento importante, ya que define la forma y el estilo de cada prenda. Las personas portadoras de tradición señalan que, aunque existen referencias provenientes de África y del Caribe insular, los patrones utilizados en el Caribe costarricense suelen adaptarse a los contextos locales y a las características de cada persona.
Según indican algunas costureras, cada persona desarrolla su propio estilo de elaboración de patrones. Como señala S. McCook: “cada persona tiene su forma de hacer los patrones, no todos los vestidos son iguales; ahí es donde se nota el estilo de quien confecciona” (comunicación personal, 2025).
De esta manera, la confección de patrones se convierte en un espacio de reinterpretación cultural, donde los referentes africanos y afrocaribeños dialogan con estilos locales y contemporáneos. Esta práctica contribuye a que cada prenda sea única y refuerza el carácter dinámico y creativo de la vestimenta tradicional afrodescendiente, evitando la homogeneización y promoviendo la diversidad de expresiones dentro de la comunidad.
Taller de costura de Staycy McCook, patrones para vestidos

Nota. Taller de costura de Staycy McCook. En la imagen se observan patrones utilizados para la confección de vestidos, como parte del proceso previo al armado del vestuario. Fotografía tomada por el equipo consultor, cantón de Limón, 2025.
El oficio de confección requiere diversos insumos y herramientas que forman parte del conocimiento cotidiano de quienes elaboran estas prendas. El insumo fundamental son las telas africanas o de inspiración de la diáspora africana. A estas, se suman materiales básicos como hilo resistente, agujas, alfileres y elementos de medición, así como el uso de máquinas de coser, tanto domésticas como industriales, que facilitan el armado de las prendas sin sustituir el carácter artesanal del proceso.
Desde la experiencia, las costureras entrevistadas destacan que el trabajo de confección combina herramientas tradicionales con recursos modernos, señalando que “aunque ahora usamos máquina, todo sigue siendo muy artesanal, porque cada traje se hace pensando en la persona y en lo que va a representar” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Además, se enfatiza la importancia del cuidado en el uso de los materiales, especialmente cuando se trabaja con telas africanas originales, indicando que “uno no puede darse el lujo de desperdiciar tela, porque no es fácil conseguirla y tiene mucho valor” (S. Sherrier Nicholson, comunicación personal, 11 de marzo de 2025).
Asimismo, se señala que el acceso a los materiales y herramientas condiciona el proceso creativo, ya que “todo empieza con lo que uno tiene y con cómo sabe trabajar la tela, ahí es donde se nota la experiencia” (S. McCook, comunicación personal, 2025).
Fotografía Vestimenta tradicional afrodescendiente

Nota. Ida Grace Allen Record porta una vestimenta afrodescendiente tipo dashiki. El traje destaca por el uso de colores vibrantes, como el verde, y por sus diseños estampados con motivos simbólicos que remiten a la herencia cultural africana y a la identidad de la diáspora afrodescendiente. Este tipo de vestimenta es de uso más cotidiano y también utilizada en contextos culturales, comunitarios y de celebración como expresión de orgullo e identidad. Fotografía tomada por María Zúñiga Mena, cantón de Limón, 2024.
Con el fin de sintetizar la información sobre los principales insumos y herramientas utilizados en la confección de vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense, se presenta el siguiente cuadro descriptivo.
Insumos y herramientas utilizadas en la confección de vestimenta tradicional afrodescendiente

Nota. El cuadro sintetiza los principales insumos y herramientas utilizados en la confección de vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense. Fue elaborado por el equipo consultor a partir de testimonios orales recopilados mediante entrevistas a personas portadoras de tradición durante el trabajo de campo (2025).
Entre las prendas más representativas confeccionadas en el Caribe costarricense destaca el dashiki, una túnica holgada de origen africano que cubre la parte superior del cuerpo y que suele presentar un cuello redondo o en forma de V. Esta prenda se caracteriza por el uso de telas de colores intensos, estampados llamativos y, en algunos casos, bordados en el pecho o el contorno del cuello. Su diseño amplio favorece la comodidad y la circulación del aire, adaptándose a las condiciones climáticas del Caribe. Tradicionalmente, en los hombres, el dashiki se acompaña con el kufi, un gorro sin ala asociado a la diáspora africana, reforzando símbolos de identidad, respeto y pertenencia cultural.
Junto al dashiki, se confeccionan vestidos largos y de largo medio, especialmente utilizados por mujeres en contextos festivos, ceremoniales y conmemorativos. Estos vestidos suelen presentar faldas amplias, vuelos, mangas decorativas y el uso de enaguas o cancán para aportar volumen y movimiento. La amplitud de las prendas permite resaltar la expresividad corporal y la elegancia, al tiempo que facilita el uso de telas estampadas de gran formato.
Vestuario tradicional masculino y femenino presentado en la Grand Gala Parade 2024

Nota. Imagen capturada durante la Grand Gala Parade 2024. En la fotografía, se aprecia el vestuario tradicional de hombre y mujer, caracterizado por el uso de telas con colores vibrantes, estampados y accesorios que refuerzan la identidad cultural y el carácter festivo del desfile. Fotografía tomada por Roberto Peralta Leiva, cantón de Limón, 2024.
Asimismo, son comunes las faldas con pretinas anchas, blusas holgadas y conjuntos coordinados, tanto para mujeres como para hombres, elaborados con telas de inspiración africana. En los hombres, se suman camisas largas y pantalones amplios, que mantienen una silueta recta o ligeramente acampanada, proyectando sobriedad y dignidad.
A estas prendas, se integran de manera inseparable los turbantes o guelé, confeccionados generalmente con la misma tela del atuendo. Más allá de su función estética, el turbante cumple un rol simbólico y espiritual, asociado a valores de protección, respeto y afirmación identitaria, y permite múltiples formas de uso según el contexto cultural y la intención comunicativa de quien lo porta.
Con el fin de sintetizar la información sobre las principales prendas y sus características, se presenta el siguiente cuadro descriptivo.
Prendas representativas de la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense

Nota. El cuadro sintetiza las principales prendas asociadas a la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense, sus características generales, usos y significados culturales. Fue elaborado a partir de testimonios orales recopilados mediante entrevistas a personas portadoras de tradición durante el trabajo de campo (2025), así como de fuentes documentales sobre vestimenta de la diáspora africana (Hutchinson Miller, 2020), por el equipo consultor, 2025.
En la actualidad, la confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente se desarrolla en un contexto de circulación de materiales, diseños y prendas a nivel internacional. Las personas portadoras de tradición señalan que estas dinámicas influyen en la disponibilidad de telas y en la incorporación de nuevas formas y estilos para elaborar los atuendos.
En el Caribe costarricense, la práctica de confección incorpora tanto referencias vinculadas a la herencia jamaiquina como elementos provenientes de otros contextos. Asimismo, se registra la importación de prendas, lo cual esparte de las formas contemporáneas de acceso a este tipo de vestimenta.
Frente a estos cambios, las personas portadoras de tradición continúan adaptándose, incorporando nuevas influencias sin renunciar al significado cultural del oficio. A través de la confección artesanal, la selección consciente de telas, la creación de patrones propios y la transmisión de saberes asociados al vestir, la comunidad reafirma el valor simbólico y cultural de esta práctica. De este modo, la confección de ropa tradicional afrodescendiente se mantiene como una manifestación viva del patrimonio cultural inmaterial, capaz de dialogar con contextos contemporáneos sin perder su vínculo con la memoria, la identidad y la continuidad cultural afrodescendiente en el Caribe costarricense.
Medios de transmisión en la confección y uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente
La transmisión de los saberes asociados a la confección y al uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense se realiza principalmente a través de mecanismos informales, comunitarios e intergeneracionales. Las personas portadoras de tradición coinciden en que estos conocimientos no se adquieren mediante procesos formales, sino a partir de la observación directa, la práctica constante y el acompañamiento cercano entre generaciones, en espacios cotidianos como el hogar, los talleres de costura y las actividades culturales comunitarias.
En términos concretos, esta transmisión ocurre principalmente entre mujeres de distintas generaciones dentro del núcleo familiar, donde madres, abuelas y tías enseñan a hijas, nietas y otras niñas y jóvenes del entorno doméstico. Este aprendizaje se inicia desde edades tempranas, mediante la observación y la participación en tareas básicas como cortar hilos, manipular retazos de tela o colaborar en procesos sencillos de confección. Como señala una de las portadoras, “Aprendí de mi mamá y mi tía… yo las veía cortar, medir, planchar, coser” (S. McCook, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).
Asimismo, este proceso se extiende más allá del ámbito familiar hacia el espacio comunitario, donde participan vecinas, amistades y jóvenes interesadas/os, quienes se integran en dinámicas colectivas de aprendizaje, ya sea en talleres informales, grupos culturales o procesos de preparación para eventos como el Grand Gala Parade. En estos espacios, el conocimiento circula de manera horizontal, a través de la práctica compartida, el acompañamiento y la experiencia directa.
Desde la experiencia de las costureras y portadoras entrevistadas, el aprendizaje del oficio va más allá de la técnica de coser. Implica comprender el significado cultural de cada prenda, el simbolismo de los colores y estampados, así como los contextos adecuados para su uso. Se enfatiza que el proceso de aprendizaje integra saberes prácticos y reflexivos, señalando que “Uno aprende viendo, ayudando, preguntando… y también aprendiendo qué significa cada cosa que se va haciendo, no es solo coser por coser” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Este tipo de transmisión ocurre de manera progresiva, de manera que las personas más jóvenes participan inicialmente como observadoras o asistentes y, con el tiempo, asumen un rol activo en la confección. En este proceso, se aprende a seleccionar telas, reconocer la calidad de los textiles, interpretar los diseños y respetar el mensaje cultural que comunica cada atuendo. Destacando que este aprendizaje suele iniciar desde la infancia, a partir de la cercanía con personas mayores y costureras de la comunidad, como menciona S. Sherrier Nicholson, “Desde niña uno iba aprendiendo viendo, agarrando pedacitos de tela y haciendo cositas, así fue como empecé a coser” (comunicación personal, 2025),recordando que esa experiencia marcó su vínculo con la costura y la vestimenta afrodescendiente.
En términos de género, las personas portadoras coinciden en que la confección de la vestimenta tradicional afrodescendiente ha sido históricamente un oficio ejercido principalmente por mujeres, transmitido entre madres, abuelas, tías, hijas y nietas como parte de los saberes domésticos y comunitarios. En este sentido, la costura y el diseño de estas prendas constituyen un espacio de resguardo de conocimiento femenino, donde las mujeres han asumido un papel central como portadoras, creadoras y transmisoras de la tradición.
Si bien en la actualidad se observa la participación de hombres en ciertos ámbitos vinculados al proceso, particularmente en la sastrería de trajes masculinos, la producción de vestuario de gala, la serigrafía, la sublimación, el diseño gráfico textil y la elaboración de estructuras, estos roles se insertan como apoyos o especializaciones dentro de un campo cuyo núcleo histórico y formativo continúa siendo predominantemente femenino.
La transmisión del conocimiento sobre la vestimenta tradicional también se fortalece mediante su uso en actividades culturales, desfiles y celebraciones comunitarias, las cuales funcionan como espacios de aprendizaje práctico y situado. Para las personas del Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, cada actividad implica un proceso previo de reflexión y confección colectiva, donde se decide qué vestimenta utilizar según la ocasión, reforzando así no solo las habilidades técnicas, sino también la comprensión del valor simbólico del vestir. En este sentido, señalan que no se trata de usar cualquier atuendo, sino de comprender el contexto y el mensaje cultural que se desea transmitir, ya que “para cada actividad se piensa qué traje corresponde, qué se quiere representar y qué significado tiene lo que se va a usar” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 2025).
En estos espacios, las personas más jóvenes aprenden no solo a confeccionar, sino también a portar la vestimenta, combinar los elementos y comprender su carga simbólica, consolidando un aprendizaje integral que articula técnica, estética e identidad cultural.
Asimismo, la transmisión de estos saberes se ve reforzada por la circulación de conocimientos entre territorios de la diáspora africana. Las personas portadoras señalan que el intercambio cultural con comunidades afrodescendientes de Estados Unidos y con referentes africanos ha permitido el acceso a telas, estilos y técnicas de confección que enriquecen la práctica local.
Este intercambio se materializa, en primer lugar, a través de redes de parentesco y vínculos con la diáspora, mediante las cuales familiares o contactos en el extranjero facilitan el acceso a telas, envían referencias visuales o comparten información sobre diseños y tendencias. En segundo lugar, se da mediante referentes digitales y circulación de imágenes, donde las personas portadoras observan estilos contemporáneos africanos o de la diáspora que luego se reinterpretan en el contexto local.
No obstante, este proceso no implica una adopción acrítica, sino una adaptación consciente al contexto caribeño costarricense. En la práctica, esto se traduce en la adecuación de los diseños a las condiciones climáticas, la funcionalidad para el baile y las dinámicas propias de los desfiles, así como en la incorporación de elementos estéticos locales, como el uso de brillos, aplicaciones, vuelos y combinaciones cromáticas características del Caribe costarricense.
Sandra Ferrier Nicholson, portadora de tradición en confección de ropa tradicional

Nota. Sherrier Fashion African Boutique, cantón de Limón. Fotografía tomada por M. Zúñiga Mena (2025).
Asimismo, este intercambio se articula con procesos locales de innovación, como la serigrafía y la sublimación, que permiten reproducir o reinterpretar patrones asociados a la estética africana sobre telas disponibles en el mercado nacional. Tal como se ha señalado en las portadoras: “Ahora uno puede ver muchas cosas por redes, pero igual hay que saber hacerlo, entender la tela y el significado, eso no se aprende solo viendo un video” (S. McCook, comunicación personal, 7 de noviembre de 2025).
De este modo, se genera una hibridación de técnicas y significados, en que los elementos provenientes de la diáspora son resignificados en función de las identidades afrodescendientes locales.
La transmisión del conocimiento sobre la vestimenta tradicional también se fortalece mediante su uso en actividades culturales, desfiles y celebraciones comunitarias. Para el Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, cada actividad implica un proceso previo de reflexión y confección colectiva, en el cual se decide qué vestimenta utilizar según la ocasión, reforzando así el aprendizaje práctico y simbólico del vestir. En este sentido, señalan que no se trata de usar cualquier atuendo, sino de comprender el contexto y el mensaje cultural que se desea transmitir, ya que “para cada actividad se piensa qué traje corresponde, qué se quiere representar y qué significado tiene lo que se va a usar” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 2025).
De manera complementaria, se recalca que estos espacios funcionan como escenarios pedagógicos, donde las personas más jóvenes aprenden a portar la vestimenta, combinar los accesorios y comprender el valor simbólico del atuendo. Desde su experiencia como portadora de tradición, S. Wilson señala que el proceso de aprendizaje ocurre principalmente a través de la observación y la práctica en contextos colectivos, ya que “ahí es donde los jóvenes van aprendiendo cómo vestirse, cómo combinar los colores, los accesorios y lo que uno quiere comunicar con la vestimenta, especialmente con lo que se usa en la cabeza” (comunicación personal, 2025).
En conjunto, la transmisión de los saberes asociados a la confección y al uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente se sostiene en una articulación entre conocimientos heredados, experiencias compartidas, intercambios de la diáspora y herramientas contemporáneas. Esta combinación garantiza la continuidad del oficio y del vestir como prácticas culturales vivas, reafirmando su valor simbólico, identitario y comunitario dentro del patrimonio cultural inmaterial afrodescendiente del Caribe costarricense.
Acciones para mantener viva la confección y el uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente
Diversas acciones comunitarias, institucionales y culturales contribuyen a mantener viva la confección de vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense. Entre ellas destacan la creación de emprendimientos locales, la participación en eventos culturales, los procesos formativos y el fortalecimiento de espacios de visibilización identitaria.
En el ámbito comunitario, han surgido emprendimientos locales dedicados a la elaboración de prendas afrodescendientes, los cuales no solo generan oportunidades económicas, sino que funcionan como espacios de preservación y difusión de los saberes tradicionales. Estos talleres y negocios permiten que el oficio continúe activo, adaptándose a nuevas demandas sin perder su significado cultural. Desde la experiencia de las personas portadoras, la confección se convierte así en una estrategia de sostenibilidad cultural y económica para la comunidad. En este sentido, se enfatiza que el trabajo en confección permite mantener viva la tradición desde lo cotidiano, señalando que “mientras uno siga cosiendo, enseñando y haciendo trajes, la tradición no se pierde, porque siempre hay alguien que quiere aprender” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
Los eventos culturales y conmemorativos también cumplen un rol fundamental en la salvaguardia de la manifestación. Celebraciones como el Grand Gala Parade, el mes de la Afrodescendencia en Costa Rica y los carnavales de Limón constituyen espacios privilegiados para el uso, exhibición y revalorización de la vestimenta tradicional. En estos contextos, la prenda se transforma en un medio de afirmación identitaria y de educación cultural tanto para la comunidad como para el público en general. “Cuando uno sale con los trajes en estas actividades, no es solo para verse bonito, es para que la gente vea quiénes somos y de dónde venimos” (S. McCook, comunicación personal, 2025).
Desde el ámbito institucional, resulta significativo el apoyo brindado por el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) mediante el programa Becas Taller, que en el 2020 respaldó la realización de un curso de corte y confección de trajes representativos de la cultura afrodescendiente en el cantón de Siquirres. Esta iniciativa permitió la formación de un grupo de mujeres de la comunidad, y se fortalecieron tanto las capacidades técnicas como el conocimiento cultural asociado al oficio. “La idea no era solo enseñar a coser, sino explicar por qué se usan esos colores, qué significa cada figura de la tela y qué mensaje se está dando con el traje” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
De manera complementaria, los medios de comunicación y las redes sociales han contribuido a visibilizar la vestimenta tradicional afrodescendiente, especialmente durante fechas conmemorativas y festividades culturales, ampliando el alcance de estas prácticas y reforzando su reconocimiento social. No obstante, las personas portadoras subrayan que esta visibilización resulta más significativa cuando va acompañada de procesos de formación y contextualización cultural, evitando que la vestimenta se perciba únicamente como un elemento decorativo.
Asimismo, aunque la confección de prendas afrodescendientes mantiene una demanda constante, las personas portadoras identifican desafíos asociados a la globalización de la moda y a la importación de prendas desde Estados Unidos, lo que ha reducido parcialmente el impulso de la producción local. Desde la experiencia comunitaria, este escenario plantea la necesidad de fortalecer la confección local como una forma de reafirmar la identidad cultural y proteger los saberes tradicionales, “si dejamos de hacer los trajes aquí, se pierde no solo el trabajo, sino el conocimiento de por qué se hacen así y lo que significan para nuestra cultura” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 2025).
Las acciones para mantener viva la confección de vestimenta tradicional afrodescendiente combinan iniciativas comunitarias, apoyo institucional, espacios festivos, emprendimientos culturales y estrategias de transmisión de saberes. Estas acciones permiten que la manifestación continúe vigente como una expresión dinámica del patrimonio cultural inmaterial, fortaleciendo la identidad colectiva y asegurando la continuidad de los saberes afrodescendientes en el Caribe costarricense.
Vínculos de la confección y uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente con otros ámbitos del patrimonio cultural inmaterial (PCI)
La vestimenta tradicional y los accesorios afrodescendientes del Caribe costarricense mantienen una relación estrecha y dinámica con diversos ámbitos del patrimonio cultural inmaterial, particularmente con las prácticas religiosas, las expresiones orales, la música, la danza y las celebraciones comunitarias. Desde la perspectiva del PCI, el vestir no constituye un elemento aislado, sino que forma parte de un entramado cultural más amplio en el que distintas manifestaciones se articulan, se complementan y se refuerzan mutuamente (UNESCO, 2003).
Uno de los vínculos más visibles se establece con el ámbito de usos sociales, rituales y actos festivos. La vestimenta tradicional adquiere una presencia central en eventos sociales y festivos como el Siki Parade, el Grand Gala Parade, el Carnaval de Limón y el Festival Flores de la Diáspora Africana. En estos espacios, el uso del atuendo tradicional funciona como un mecanismo de exhibición cultural y reafirmación identitaria colectiva, al tiempo que actúa como una herramienta pedagógica mediante la cual se transmiten memorias históricas, valores comunitarios y sentidos de pertenencia. Como señalan las personas portadoras, la vestimenta no se utiliza únicamente con fines estéticos, sino como una forma consciente de representación cultural. “Cuando uno sale con los trajes en estas actividades, no es solo para verse bonito, es para que la gente vea quiénes somos y de dónde venimos” (S. McCook, comunicación personal, 2025).
Diversos estudios sobre cultura material de la Diáspora Africana señalan que, en contextos festivos, la vestimenta opera como un medio de comunicación simbólica que articula cuerpo, historia y performance cultural (Ross, 2009; Checinska, 2019). La preparación de los trajes, su confección específica para cada actividad y su uso en espacios públicos contribuyen a mantener viva la tradición y a fortalecer la cohesión comunitaria, articulándose además con la música y la danza afrodescendiente que acompañan estos eventos (Hutchinson Miller, 2020).
Grand Gala Parade 2025

Nota. Participantes del Grand Gala Parade 2025 lucen vestimenta tradicional y de inspiración afrodescendiente durante el evento. En las imágenes se observan atuendos femeninos y masculinos caracterizados por el uso de colores vibrantes, accesorios simbólicos y diseños elegantes que evocan la herencia cultural afrodescendiente y su expresión festiva en espacios públicos y celebraciones comunitarias. Fotografía tomada por el equipo consultor, 2025.
Asimismo, la vestimenta tradicional mantiene un vínculo profundo con las prácticas religiosas y espirituales de la comunidad afrodescendiente. En la asistencia a cultos, celebraciones litúrgicas y actividades espirituales comunitarias, vestir responde a normas simbólicas asociadas al respeto, la solemnidad y la espiritualidad. Estas normas se expresan en la selección de colores específicos, como el uso del blanco, así como en la elección de determinadas prendas y accesorios. Desde la experiencia comunitaria, se indica que el vestir para la iglesia implica una preparación consciente, ya que “para las cosas de la iglesia uno no se pone cualquier ropa, hay que ir bien presentado, con respeto, porque eso también dice quiénes somos” (S. Sherrier Nicholson, comunicación personal, 2025). Estas prácticas refuerzan la dimensión ritual de la vestimenta y su función como marcador de comportamiento social y espiritual, tal como se ha documentado en estudios sobre vestimenta y ritual en contextos de la diáspora africana (Checinska, 2019).
De igual manera, la vestimenta tradicional se vincula con los rituales funerarios, velorios y actos de duelo, en los que el vestir adquiere un carácter particularmente solemne y simbólico. En estos contextos, la elección del atuendo no es arbitraria, sino que responde a códigos culturales asociados al respeto por la persona fallecida, la contención emocional colectiva y la expresión comunitaria del duelo. Las personas portadoras explican que hay diferencias claras entre la vestimenta utilizada en contextos festivos y aquella reservada para el duelo. “Hay vestimenta para celebraciones y hay vestimenta para momentos de duelo, no se usan los mismos colores ni los mismos tocados, porque cada momento tiene su significado” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 22 de febrero de 2025).
Este uso diferenciado del vestir en los rituales funerarios también se ha analizado desde la antropología de la diáspora africana, donde se reconoce la vestimenta como un lenguaje simbólico que acompaña los procesos de despedida y refuerza los lazos comunitarios en momentos de pérdida (Ross, 2009).
Las personas portadoras de tradición destacan que la selección de los atuendos varía según el tipo de actividad festiva, religiosa o funeraria y que estas decisiones responden a saberes culturales transmitidos intergeneracionalmente. “No es la misma vestimenta para todas las actividades, uno tiene que pensar qué se va a celebrar, qué se quiere proyectar y qué mensaje se quiere dar con el traje” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 22 de febrero de 2025).
De manera complementaria, la vestimenta tradicional se relaciona con las tradiciones orales, ya que muchas de las normas, significados y usos asociados al vestir se transmiten mediante relatos, consejos y explicaciones verbales dentro del ámbito familiar y comunitario. A través de estas narrativas, se explican los motivos por los cuales se utilizan determinadas prendas, colores o accesorios en cada contexto, reforzando la continuidad de los saberes culturales vinculados al vestir (UNESCO, 2003; Hutchinson Miller, 2020).
En conjunto, la vestimenta tradicional afrodescendiente se configura como un elemento transversal del patrimonio cultural inmaterial, capaz de articular y potenciar otros ámbitos del PCI. Su presencia en celebraciones festivas, prácticas religiosas, rituales funerarios y expresiones artísticas comunitarias reafirma su carácter dinámico y su función como vehículo de memoria, identidad y continuidad cultural de la población afrodescendiente en el Caribe costarricense.
Amenazas o riesgos en la continuidad de la confección y uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente
A pesar de la vitalidad que mantiene la confección y el uso de la vestimenta tradicional afrodescendiente en el Caribe costarricense, las personas portadoras de tradición identifican una serie de amenazas y riesgos que pueden afectar la continuidad de esta manifestación como parte del patrimonio cultural inmaterial. Estos riesgos se relacionan, principalmente, con procesos de globalización cultural, transformaciones en los sistemas de transmisión de saberes, limitaciones en el acceso a materiales y cambios generacionales.
Diversos estudios sobre cultura material y vestimenta de la diáspora africana señalan que las prácticas textiles tradicionales no permanecen estáticas, sino que se transforman constantemente en diálogo con procesos de movilidad, mercado y globalización. En este sentido, Checinska (2019) plantea que la ropa de origen africano y de la diáspora africana circula hoy a escala transnacional, generando nuevas estéticas y formas de consumo que, si bien amplían la visibilidad cultural, también introducen tensiones entre la producción artesanal local y las dinámicas comerciales globales. De manera similar, Ross (2009) advierte que la globalización de la moda étnica puede provocar procesos de estandarización estética, afectando la continuidad de saberes locales si no existen mecanismos comunitarios de apropiación y resignificación.
Este contexto se refleja en la confección de prendas afrodescendientes en el Caribe costarricense, donde, aunque la demanda de vestimenta tradicional se mantiene constante, se identifica un desplazamiento gradual de la tradición originalmente inspirada en vestimentas de mujeres jamaiquinas hacia prácticas de confección más globalizadas. A ello se suma la importación de prendas desde Estados Unidos, lo cual ha reducido parcialmente el impulso de la producción local y ha transformado los circuitos de acceso a este tipo de indumentaria.
En consecuencia, uno de los principales riesgos señalados es la globalización de la moda y la estandarización estética, que ha favorecido la circulación de prendas industrializadas y de bajo costo, muchas de ellas importadas, en detrimento de la confección local. Las personas portadoras advierten que el uso creciente de trajes comprados, especialmente desde Estados Unidos, reduce la demanda de producción artesanal y debilita el conocimiento asociado al significado cultural de las prendas, “Ahora es más fácil comprar un traje ya hecho, pero eso hace que se vaya perdiendo el conocimiento de por qué se usan esos colores, esas telas y esas formas” (Comité de Rescate de Valores Culturales de Siquirres, comunicación personal, 22 de febrero de 2025).
Otro riesgo identificado es la disminución del relevo generacional en el aprendizaje del oficio de la confección. Si bien existen personas jóvenes interesadas en la vestimenta tradicional, las personas portadoras señalan que no siempre se cuenta con el tiempo, los espacios o los recursos necesarios para transmitir los saberes de manera sostenida. Se advierte que el aprendizaje de la confección requiere paciencia, acompañamiento y continuidad, señalando que: “Coser no se aprende de un día para otro, y muchas veces la gente joven quiere algo rápido, pero este oficio lleva tiempo y dedicación” (P. Vanegas Torres, comunicación personal, 21 de febrero de 2025).
A esto, se suma la dificultad de acceso a telas africanas originales y materiales de calidad, cuyo costo elevado y disponibilidad limitada representan un obstáculo para la confección artesanal. Desde la experiencia de las personas portadoras, las telas auténticas son cada vez más difíciles de conseguir, lo cual obliga a recurrir a imitaciones industriales que, aunque cumplen una función estética, no siempre conservan las mismas características simbólicas y materiales del textil tradicional. “Las telas africanas buenas ahora cuestan mucho y casi no se consiguen; muchas veces hay que usar imitaciones, que se ven bonitas, pero no son lo mismo ni tienen el mismo significado” (S. Sherrier Nicholson, comunicación personal, 2025). Esta situación afecta tanto la calidad de las prendas como la transmisión de conocimientos asociados al reconocimiento, la valoración y el uso consciente de los textiles tradicionales.
Asimismo, las personas portadoras identifican como un riesgo la reducción del uso cotidiano de la vestimenta tradicional, la cual hoy se concentra principalmente en contextos festivos, ceremoniales y conmemorativos. Aunque estos espacios son fundamentales para la visibilización cultural, el hecho de que la vestimenta no forme parte de la vida diaria disminuye las posibilidades de observación, imitación y aprendizaje informal entre generaciones. Al limitarse a momentos específicos, niñas, niños y jóvenes tienen menos oportunidades de familiarizarse de manera constante con las prendas, sus significados, normas de uso y códigos de presentación. Como indica la comunidad portadora, el reto consiste en que la vestimenta no se convierta únicamente en un “traje de desfile”, sino que mantenga su sentido cultural más allá del evento puntual (S. McCook, comunicación personal, 2025).
Finalmente, se reconoce que la falta de apoyo sostenido a procesos formativos y comunitarios constituye un riesgo para la continuidad de la manifestación. Si bien iniciativas institucionales como talleres y becas han tenido impactos positivos, las personas portadoras destacan la necesidad de mayor continuidad y acompañamiento para fortalecer la confección local, la formación de nuevas generaciones y la valoración integral de la vestimenta como expresión cultural.
En conjunto, estos riesgos evidencian que la continuidad de la vestimenta tradicional afrodescendiente depende no solo de su visibilidad en eventos culturales, sino también del fortalecimiento de los procesos de transmisión de saberes, el apoyo a la confección artesanal local y la valorización de los significados culturales asociados al vestir. Reconocer y atender estas amenazas resulta fundamental para garantizar la salvaguardia de esta manifestación como parte viva del patrimonio cultural inmaterial afrodescendiente del Caribe costarricense.
Fuente: Inventario de patrimonio cultural inmaterial afrodescendiente del Caribe costarricense. Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud.
Créditos:
Imagen Fotografías tomadas por Maylin Campos Villalobos ,María. Zúñiga Mena y Roberto Peralta Leiva, 2025.


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