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En agosto de 1916 el periódico obrero español El Socialista incluyó una columna sobre los ucranianos, partiendo del hecho de que era un pueblo que pretendía tener derecho a una vida propia, independiente...
Erase una vez...29 de enero de 2026 Eduardo Montagut
En agosto de 1916 el periódico obrero español El Socialista incluyó una columna sobre los ucranianos, partiendo del hecho de que era un pueblo que pretendía tener derecho a una vida propia, independiente, aunque luego, al final, veremos como esta afirmación se matizaba mucho.
En esta pieza glosamos dicho trabajo, pero añadiendo aportaciones propias para ampliar algunos aspectos. Así, pretendemos hacer un recorrido histórico sobre el desarrollo político ucraniano hasta la Gran Guerra de la mano del periódico obrero español.
La columna, como decíamos, partía del hecho de que los ucranianos querían la independencia, un vasto territorio cuya capital era Kiev, y que era conocido geográficamente como “La pequeña Rusia”. Recordemos que Ucrania pertenecía en ese momento, justos unos meses antes de las Revoluciones de 1917, al Imperio zarista.
Se informaba que con motivo de la Gran Guerra algunos ucranianos destacados estaban haciendo una campaña para que cuando llegase la paz y en un Congreso se modificase el mapa de Europa se aprobase la constitución de Ucrania como nación. En una revista nacionalista, seguía informando en el artículo, se decía que el gobierno ruso, que poseía las nueve décimas partes del territorio ucraniano, era el único enemigo directo del país, porque había emprendido una política de rusificación.
El artículo ofrecía al lector español una serie de referencias geográficas, pero también históricas. En la columna se afirmaba que su historia no estaba tan determinada como la de otros pueblos que reclamaban el derecho a constituirse como estados. Habría una especie de oscuridad, propia, y siempre según el texto, de “todos los pueblos eslavos”, que constituían la “inmensa masa heterogénea de Rusia”. Se explicaba que a los primeros que se empezó a llamar rusos en las relaciones europeas, en la Edad Media, habían sido a los habitantes de Ucrania. En el siglo XV no se distinguían en todo el territorio ruso sino cuatro ramas de pueblos eslavos: Novgorod, Moscovia, Lituania y Rusia. Este nombre había sido el que había prevalecido para todo el territorio, quedando el pueblo ucraniano sin denominación especial.
La columna también nombraba a algunos personajes históricos.
Pero los más importante llegaba a la mitad del artículo al explicar la situación política ucraniana desde el siglo XIX.
Así pues, se informaba al lector español que desde principios del siglo XIX el nacionalismo se había convertido en una poderosa fuerza en Ucrania. Primero sus partidarios habían ingresado en las logias masónicas, y luego habían estado en el movimiento decembrista. En este contexto se encontraría el mariscal Lukachevitch, que habría intentado fundar una sociedad secreta para liberar Ucrania. En este primer período se había fundado la Sociedad o Hermandad Cirilo y Methodius. El periódico hablaba del primer cuarto de siglo, pero, por nuestra parte, sabemos que dicha Sociedad existió desde finales de 1845 hasta el año 1847 en Kiev. En ella destacaron el historiador Kotomarov, el funcionario Hulak y el maestro de escuela Bilozersky. El artículo hablaba de que también perteneció a la misma el poeta Taras Shevchenko, pero, por otro lado, hemos visto que esto es motivo de controversia entre los historiadores. El periódico afirmaba que sus miembros consideraban a Ucrania como un estado especial dentro de la Federación general de pueblos eslavos. Fueron duramente perseguidos.
Después de la Guerra de Crimea el nacionalismo ucraniano renació según el periódico. En ese sentido, la gran figura sería el profesor Drahomanov, que habría fundado el Partido Radical de Galitzia o Ucraniano, que es la denominación que hemos encontrado nosotros, además de su fecha de creación, 1890. Sabemos que Drahomanov era un noble de ascendencia cosaca, y su tío había sido un decembrista. Al parecer, esta formación era de signo socialista, teniendo al campesinado como protagonista. Se trataría de un socialismo de signo agrario y opuesto a la Iglesia, apoyando la independencia de Ucrania en un Congreso que tuvo lugar en 1895.
El periódico avisaba que el primer partido que había tenido un programa fijo había sido el Partido Revolucionario Ucraniano. Contaba que había realizado una activa campaña de propaganda en el año 1905. Por nuestra parte, sabemos que fue fundado en 1900, y que en ese año de 1905 cambio de nombre por el de Partido Obrero Socialdemócrata Ucraniano, decidiendo unirse al Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, a condición de ser reconocido como el único representante del proletariado ucraniano. Pero los rusos no aceptaron y no hubo acuerdo. En este sentido, debemos interpretar lo que decía El Socialista de que se había formado en el seno del Partido Revolucionario una Liga Demócrata Socialista ya no preocupada por el nacionalismo. Y también debemos entender que el Partido Revolucionario, en general, terminaría por aceptar el programa socialista, organizándose como el mencionado Partido Obrero Socialdemócrata, inclinado hacia la autonomía, pero no hacia la independencia. Eso sí, al parecer, este giro socialista y no nacionalista no gustó a todos, por lo que los no conformes formarían el Partido Demócrata.
El Socialista avisaba que desde ese momento toda la actividad política de Ucrania se había concentrado en los socialistas, dejando al resto de los partidos en una posición secundaria.
El artículo terminaba afirmando que, en ese momento, en 1916 apenas tenía arraigo el nacionalismo en Ucrania. El ideal de los demócratas en Ucrania era, como el de los socialistas, la creación de una Federación de Estados rusos, bajo un poder común revolucionario.
Hemos trabajado con el número 2638 de El Socialista, de 10 de agosto de 1916.

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