
Atropello a la razón (con un Nobel por medio)
Salvador García Llanos
Donald Trump, émulo de monarca absolutista, conocido por sus extravagancias y excentricidades, por sus caprichos, en definitiva, recibía sonriente y se supone que satisfecho, una medalla chapada en oro de ciento noventa gramos de peso y de 6,6 centímetros de diámetro, el premio Nobel de la Paz que había ganado la ciudadana venezolana María Corina Machado. Decidió compartirlo con él y la imagen quedó para la posteridad. ¡Qué cosas!
Nada tiene sentido, todo escapa a la lógica en los tiempos que nos ha tocado. El cambalache del argentino Santos Discépolo se quedó corto: “Qué falta de respeto, qué atropello a la razón”. En el siglo XXI, ahora, se está para hacer las cosas al revés, o como dé la gana, para transgredir pues. La permisividad, la indolencia, la laxitud predominan.
Para qué valen los esquemas si quebrarlos es un ejercicio que equivale a un clic. Una politóloga, profesora de la Universidad de Oslo, especialista en Latinoamérica, Benedict Bull, no ha podido ser más contundente: “Es surrealista, simplemente inaudito”.
Machado: “Los venezolanos están muy agradecidos por todo lo que ha hecho”. Trump: “Un gesto maravilloso de respeto mutuo”. Y gira el tíovivo. El Instituto y el Comité Noruego lo habían advertido pero da igual, entre la gratitud y la correspondencia:”Una vez anunciado el premio Nobel, no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros… La decisión es final y para siempre”.
Si hacen -o deshacen- esto con un premio Nobel, de qué hay que extrañarse. La capacidad de asombro se agotó hace tiempo, mas que será lo próximo. ¿Del entreguismo de la presidenta encargada de Venezuela en sus discursos inauditos? ¿De las liberaciones de presos políticos de un régimen absolutista y opresor en un acto de contrición que significa, simplemente, que en el pecado lleva la penitencia? ¿De que con un Nobel en el regazo piropee a quien encargó la presidencia, “por cumplir con todas las exigencias y peticiones de Estados Unidos”? Y lo que les rondaré, venezolanos, que aún quedan muchas páginas por escribir y para causar estupor.
Si el siglo XX fue un despliegue de maldad insolente (Santos Discépolo dixit), cada vez parece más claro, por seguir con la letra del tango, que “allá en el horno, nos vamos a encontrar”.




Los Balcanes en el siglo XIX

Izquierda Unida de Aragón reivindica la memoria de las víctimas del franquismo asesinadas en Huesca

La Corte Penal Internacional confronta el ataque de Estados Unidos

Izquierda Unida de Aragón llama a participar en la manifestación de Jaca en defensa de la montaña, el medio rural y los bomberos forestales

“Trump se ha obsesionado con la idea de que Estados Unidos reclame nuevos territorios”: Daniel Immerwahr

Exitoso sistema de pagos Pix enemista a Brasil con Estados Unidos


Guerrilla en la Guerra de Independencia

Contenedores con emisiones: desde el 1 de enero rige en Europa el impuesto fronterizo al carbono y marca un giro en el comercio global



La factura invisible del fuego: el coste económico de los incendios forestales



