
No habrá soberanía alimentaria si la distribución de alimentos sigue en manos corporativas

Al mismo tiempo, en 2024 estallaron grandes protestas campesinas en al menos 65 países. El campesinado de todo el mundo ha estado sufriendo los altos costos de producción y los bajos precios de sus productos.
Tanto la gente que produce alimentos como aquella que la consume sufre en un contexto donde los precios globales de estos alcanzan niveles récord. No obstante, para las corporaciones que controlan la cadena de distribución de alimentos desde el campo hasta la mesa, este ha sido un período de ganancias extraordinarias. Una combinación de poder monopólico y actividad no regulada en los mercados financieros permite que comerciantes de productos agrícolas, grandes empresas agroindustriales, compañías de alimentos y cadenas de supermercados obtengan enormes ganancias a cuando los precios de los alimentos se disparan.
Está claro que la soberanía alimentaria no tiene que ver únicamente con la producción de alimentos; es decir, quién produce los alimentos y cómo. Se trata de tener acceso a alimentos asequibles, nutritivos y culturalmente apropiados, por lo que no podemos hablar de soberanía alimentaria sin hablar de distribución de alimentos (sobre quién distribuye los alimentos y cómo).
El gran culpable de los altos precios actuales de los alimentos para las consumidoras y los consumidores y de los bajos precios para el campesinado, es el poder corporativo. Se necesitan acciones urgentes para desmantelar el poder corporativo y pasar a sistemas alimentarios más localizados, basados en una producción de alimentos diversificada, que satisfaga las necesidades alimentarias de la población. Y esto requiere construir y fortalecer vínculos entre quienes producen alimentos a pequeña escala y la venta ambulante y en los mercados.
Como se mencionó en la última edición, estamos ampliando el alcance geográfico de este boletín trimestral y abriéndolo a una colaboración tripartita entre GRAIN, FIAN y StreetNet International. FIAN Internacional ha estado trabajando durante casi cuatro décadas junto a comunidades y movimientos de base, apoyando sus luchas contra las violaciones del derecho a una alimentación y nutrición adecuadas en todo el mundo y abogando por políticas que promuevan prácticas y condiciones justas, saludables y sostenibles para todas las personas involucradas en el sistema alimentario. StreetNet es una alianza global de personas vendedoras ambulantes y de mercados. Está compuesta por sindicatos, asociaciones y cooperativas.
Como alianza mundial del trabajo informal de bajos ingresos con más de 900 mil personas vendedoras ambulantes y de mercados en todo el mundo, StreetNet sabe lo importante que es tener acceso a alimentos asequibles. En la mayor parte del mundo, son personas vendedoras ambulantes y de mercados quienes llegan a las comunidades con frutas y verduras locales nutritivas, y también comidas cocinadas a precios bajos y se relacionan con el pequeño campesinado para distribuir sus productos.
Durante cientos, si no miles, de años, personas vendedoras ambulantes y de mercados han formado parte del paisaje urbano como mano de obra esencial y partes integrales de la vida citadina, además de conectar a las comunidades rurales y urbanas. Sin embargo, el papel clave que desempeñan en la distribución de alimentos a menudo se pasa por alto y son expulsadas cada vez más por gobiernos e inmobiliarias porque las ven como molestias y amenazas al orden público y la seguridad. Los mercados tradicionales y de gente campesina suelen ser demolidos para construir en su lugar supermercados de franquicia.
Estas prácticas excluyentes no sólo amenazan los medios de vida de personas vendedoras ambulantes y de mercados, quienes sustentan a familias enteras con su trabajo, sino que también dan lugar a una falta de acceso a alimentos de calidad a precios asequibles para las comunidades. Además, el comercio callejero y en los mercados suele ser una mayor fuente de empleo para mujeres que para hombres. Desde la venta de frutas y verduras hasta la venta de comidas preparadas, estas mujeres proporcionan una fuente de ingresos a sus hogares. Por lo tanto, la lucha por unas condiciones de trabajo decentes para personas vendedoras ambulantes y de mercados no puede disociarse del movimiento mundial por la soberanía alimentaria. Esto forma parte de las acciones necesarias para poner coto al poder de los actores que están amplificando la volatilidad de los precios de los alimentos y de las acciones para aumentar y crear controles públicos sobre los precios de los alimentos y programas que garanticen una distribución justa, equitativa y segura de alimentos nutritivos para todas las personas.
FIAN, GRAIN & StreetNet International | Observatorio de Supermercados


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