
Del campo a las estrellas: el etanol despega como el nuevo combustible «verde» de los cohetes europeos
Bioeconomia.info
En el centro de ensayos de Trauen, en el norte de Alemania, una estructura metálica móvil sostiene un motor de apenas 30 centímetros de altura. No impresiona por su tamaño, pero cuando enciende libera una llama intensa y estable que supera los 2.000 °C. Allí, entre sensores de presión y temperatura, Europa puso a prueba una idea que combina ingeniería espacial y química conocida: usar etanol en cohetes.
El nuevo motor, bautizado Greta, acaba de completar una campaña de ensayos en caliente que demostró encendidos estables, apagados controlados y, sobre todo, la capacidad de reiniciarse varias veces. En la nueva carrera espacial, esta versatilidad es el factor diferencial. No se trata solo de despegar, sino de maniobrar, frenar, corregir trayectorias o descender sobre la superficie lunar con precisión milimétrica.
Un cambio de combustible en la misma clase de empuje
Greta desarrolla 5 kilonewtons de empuje, una categoría habitual para motores de etapas superiores o módulos de aterrizaje. Tradicionalmente, en ese rango se emplearon propelentes hipergólicos como la monometilhidrazina, apreciados por su fiabilidad pero cuestionados por su toxicidad y huella ambiental.
La novedad es que Greta funciona con peróxido de hidrógeno como oxidante y etanol como combustible. Ambos compuestos son más manejables desde el punto de vista ambiental y logístico. El etanol, en particular, tiene una larga historia en la propulsión. Fue utilizado en los primeros desarrollos alemanes de la década de 1940 y reaparece ahora bajo estándares modernos, con otra lógica productiva y regulatoria.
El proyecto forma parte del programa Future Launchers Preparatory Programme de la Agencia Espacial Europea y tiene como contratista principal a ArianeGroup en Ottobrunn. La campaña de ensayos, realizada entre julio y noviembre de 2025, validó encendidos continuos de más de 40 segundos y múltiples ciclos de arranque y parada, un requisito indispensable para misiones complejas.
Ingeniería aditiva para soportar 2.000 °C
Uno de los aspectos más interesantes del desarrollo no está solo en el combustible, sino en cómo está construido el motor. La cámara de combustión fue fabricada mediante técnicas de fusión láser de polvos metálicos, un proceso de manufactura aditiva que permite “imprimir” el metal en capas sucesivas.
Este método habilita geometrías internas imposibles de lograr con mecanizado convencional. En Greta, esa libertad de diseño se traduce en canales de refrigeración extremadamente cercanos a la pared interna de la cámara. Por allí circula fluido que absorbe calor mientras los gases de combustión superan los 2.000 °C. El resultado es un conjunto más liviano, optimizado térmicamente y potencialmente más económico en series pequeñas.
Las pruebas se realizaron en un banco móvil de bajo costo y gran versatilidad, equipado con instrumentación para medir en tiempo real variables críticas como presión y temperatura. Esa infraestructura no solo sirvió para validar el diseño actual, sino que será clave para optimizar la próxima versión.
De las pruebas al vuelo
El motor podría utilizarse en módulos de alunizaje o en etapas superiores de impulso adicional, como Astris, el “kick stage” asociado al lanzador Ariane 6. En ese contexto, la posibilidad de reinicios múltiples es determinante para insertar satélites en órbitas precisas o ejecutar maniobras más sofisticadas.
El 6 de febrero de 2026 comenzó una nueva fase del proyecto con el objetivo de evolucionar hacia un diseño apto para vuelo. En esta etapa participarán, además de ArianeGroup, empresas y centros tecnológicos de Bélgica, Polonia y República Checa, que aportarán componentes para un motor con configuración más cercana a la versión final.
La próxima ronda de ensayos está prevista para fines de 2027, nuevamente en Trauen. Allí se evaluará la versión evolucionada del motor, incorporando las lecciones aprendidas en esta primera campaña.
¿Por qué importa el etanol en cohetes?
En términos estrictamente energéticos, el etanol no desplaza a los propelentes criogénicos de gran potencia como el hidrógeno líquido o el metano en lanzadores principales. Pero en motores de empuje medio y bajo, donde prima la capacidad de reinicio, la estabilidad y la simplicidad operativa, puede ofrecer una combinación atractiva entre desempeño y menor impacto ambiental.
Desde la perspectiva de la bioeconomía, el uso de etanol abre además una puerta conceptual. Si bien el comunicado técnico no especifica el origen del combustible, el etanol es, por definición, un producto que puede obtenerse a partir de biomasa. En un escenario futuro, no sería descabellado imaginar cadenas de valor donde parte del combustible espacial tenga base renovable.
La industria espacial, históricamente asociada a tecnologías de frontera desconectadas de los debates ambientales, comienza a incorporar criterios de sostenibilidad también en sus sistemas de propulsión. Greta no es un lanzador gigante ni una misión emblemática, pero sí representa un paso concreto hacia motores más limpios en una etapa clave de las misiones.
En un sector donde cada kilogramo cuenta y cada reacción química se calcula al detalle, que Europa vuelva a mirar al etanol como combustible espacial es más que una curiosidad histórica. Es una señal de que la transición hacia insumos más sostenibles también empieza a despegar fuera de la atmósfera.


Del campo a las estrellas: el etanol despega como el nuevo combustible «verde» de los cohetes europeos



La inteligencia artificial amenaza con una era de desigualdad

Centenares de miles de niños desplazados de su hogar en el Líbano


La menstruación condiciona la vida cotidiana de más del 80% de las mujeres en España

Los drones, armas teledirigidas que diezman a civiles y cambian las guerras actuales

La delgada cornisa sobre la que caminan las COP climáticas


¿Son necesarios los sindicatos?: la lección de la historia

Del campo a las estrellas: el etanol despega como el nuevo combustible «verde» de los cohetes europeos



Alivio temporal en Cuba tras tres meses de bloqueo petrolero de EEUU
LA HABANA – En el puerto de Matanzas, a 100 kilómetros al este de la capital de Cuba, el buque con bandera rusa Anatoly Kolodkin atracó la mañana del martes 31 y todavía descarga sus 100 000 toneladas de petróleo, que representan un respiro a la asfixia energética provocada por el bloqueo de combustibles impuesto por Estados Unidos desde fines de enero.



