Algunos errores comunicativos de la izquierda

Desde las ideologías de izquierda se tiene la impresión de que las posiciones de derecha llevan ventaja en la comunicación, que los medios de comunicación les son favorables y que sus aportaciones económicas son las que les mantienen mejor posicionados a la hora de hacer llegar su mensaje.
Opinión07 de julio de 2025Salvador J. Suárez MartínSalvador J. Suárez Martín
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Desde las ideologías de izquierda se tiene la impresión de que las posiciones de derecha llevan ventaja en la comunicación, que los medios de comunicación les son favorables y que sus aportaciones económicas son las que les mantienen mejor posicionados a la hora de hacer llegar su mensaje.  

Sin menospreciar este último punto, que es innegable, y, teniendo en cuenta, que la Derecha siempre se ha tomado más en serio la comunicación y la publicidad, es cierto que la comunicación externa (mejor de no hablar de la interna) es uno de los grandes lastres de posiciones ideológicas de izquierda y con algunas excepciones parecen siempre estar retrasadas a la hora de aprovechar los nuevos cauces de comunicación.

Analizando de forma breve, intentaremos hacer un breve resumen de algunos de los errores más comunes que podemos encontrar en las estrategias comunicativas externas de los políticos de izquierda.

 Uno de los grandes errores en el ámbito de la comunicación consiste en pensar que lo que tenemos que decir es lo más importante del mundo, que todo lo que se hacemos debería ser el centro de atención. Este error es muy corriente en colectivos, asociaciones y demás organismos sin ánimo de lucro, pero lamento informarles que nuestro mensaje es uno y solo uno más entre miles de los que recibe una persona al día, entre los cientos que los medios deben filtrar. Un periodista “neutral” deberá priorizar. ¿Qué leerán más mis lectores? ¿Qué titular lucirá mejor en pantalla? ¿Qué declaración puede captar más público “después de la publicidad”? Y todo esto si es “neutral”.

No debemos pensar que saturando a un medio con ruedas de prensa vamos a impresionarles; les aburriremos, debemos elegir y saber vender nuestra información para hacerla interesante, novedosa y ser buenos perdedores cuando los medios eligen otro titular o nos dedican poco tiempo, no somos “lo más grande que ha parido madre” aunque algunos lo crean.

Se suelen crear mensajes largos y confusos, dando por sentado el conocimiento de ciertos conceptos y datos por parte de la mayoría de la población. En otras ocasiones, partimos de que debemos formar a los ciudadanos, pero no tenemos en cuenta qué canales son los adecuados y se crean discursos inmensos llenos de terminologías técnicas o políticas para apariciones en televisión, dónde sólo tendremos unos segundos para captar, atraer y convencer al espectador o para una pregunta de la que el periodista solo recogerá dos o tres ideas claves. Mientras tanto, la Derecha recurre a metáforas sencillas, cortas y directas a las emociones más básicas y primitivas de los votantes. No es sólo que nuestros mensajes sean, quizás, más racionales (por lo que deben explicarse más) sino que se aprovechan menos del miedo al cambio que tienen las sociedades (miedo al extranjero, miedo a compartir, miedo a las novedades sociales, etc...). En suma, es también un problema de enfoque y de trabajo comunicativo. 

La utilización de términos, que han acaparado y utilizado desde la Derecha, que llegan fácilmente, que significan mucho para las personas y que han logrado que posean un significado aún más profundo, les da una ventaja considerable mientras que desde la Izquierda ni se crean conceptos y se pierden los ya tradicionales. Por ejemplo, el Patriotismo es un término totalmente vinculado a la derecha hoy en día (podríamos entrar a debatir sobre internacionalismo y demás, pero creo que se entiende el ejemplo), o la idea de que la Empresa Pública es sinónimo de bancarrota y desperdicio. Además de apropiarse de términos con mucho significado y de dar significado a otros, son capaces de crear bellos eufemismos para términos que en la práctica son retrocesos sociales. Otro ejemplo es familia, defender a la familia, un eslogan que intenta monopolizar (si no lo ha hecho ya) la derecha cuando en realidad solo defienden su modelo de familia y la izquierda quiere respetar a todos los modelos familiares.

Si logramos juntar términos ya definidos en la mente de los votantes, crear términos propios, con mensajes claros, cortos, cercanos y directos sólo nos faltaría repetirlos hasta que sean comprendidos y en la compartidos por la ciudadanía.

Hay que repetir, repetir los mensajes y volver a insistir en ellos, pero como para todo en esta vida hay que saber, debemos tener clara la máxima: repetir el mensaje sin cansar. Los Partidos de Derecha son unos expertos en esto, en ocasiones han llegado al exceso y han perdido toda su fuerza, porque el mensaje no puede estar siempre en una tensión informativa, debemos medir los tiempos, subir y bajar la tensión política que los ciudadanos pueden soportar (como en la música).

La mayoría de las estrategias comunicativas desde la izquierda (cuando las hay) nacen, en muchas ocasiones, con dos taras bastante importantes, primero y partiendo de uno de los errores anteriores no solo creamos mensajes complicados sino que, además, se tiende a presuponer unos conocimientos básicos por parte de nuestro “público” junto con esto, y en segundo lugar, no se definen o se definen mal los públicos objetivos, es decir, se pretende enviar estos mensajes sin definir claramente a quienes van dirigidos y sin adaptar el código a cada público, un mensaje que puede ser el mismo. Sabemos que queremos unos servicios sociales justos pero este principio debe enfocarse diferente para las preocupaciones de un joven de clase alta, que, a una persona mayor de menos ingresos, o con conceptos diferentes para un autónomo que, a un empleado, para un profesor de instituto que a un doctor en medicina. Por tanto, no podemos presuponer el mismo manejo de vocabulario, de intereses, de medios a los que se les presta atención o lo primero que se le viene a la cabeza a cada uno de ellos al oír “asuntos sociales”, incluso al oír la palabra justo.

Debemos tomar en serio a la comunicación, pues la comunicación es un arte con disciplina, dedicación, capacidad y caro, se tiende a poner en el área de comunicación a alguien de mucha confianza, lo cual es correcto e, incluso, indispensable, pero también debe tener una visión ideológica y no debe tener solamente esta capacidad, esta persona debe tener respaldo absoluto por parte de sus superiores para imponer disciplina, una unidad de mensaje, una trayectoria clara (luego puede ser equivocada o no, pero no debe dar tumbos) y disciplina. Esta persona debe rodearse de técnicos que conozcan el sector y que juntos en un equipo multidisciplinar puedan unir capacidad, diferentes enfoques y sentido común, y dedicarle muchas horas de trabajo. Se podría decir que la comunicación puede resultar un área con menos dificultad técnica (eso ya se podría discutir mucho) que las finanzas o temas legales, pero lo que es indiscutible es que para poder hacer una gestión comunicativa eficaz se deben dedicar muchas horas a leer medios, a contactar con ellos, a preparar discursos, vestir ideas, etc... Y todo esto es muy caro, no solo mantener el equipo, sino también aparecer en los medios o crear elementos publicitarios.

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