
Una ecotasa con fundamento.
Cristian Ruiz García
La implementación de la “ecotasa” o tasa turística para aquellos visitantes que pernocten en las Islas Canarias ha sido rechazada por las administraciones autonómicas y municipales. Según alega Coalición Canaria o el Partido Popular, este nuevo impuesto impactará de una forma muy negativa en el desarrollo turístico que se lleva a cabo en la actualidad, aludiendo a que descenderá el flujo de visitantes o se perderá la competitividad con otros destinos.
La única que ha demostrado algo de valentía y a la que le han hecho comulgar con ruedas de molino por hacerlo, es la alcaldesa Onalia Bueno del ayuntamiento de Mogán en Gran Canaria, siendo capaz de imponer una polémica aunque ridícula tasa turística de 15 céntimos de euro por noche y visitante.
¿Por qué ridícula? Si me acompañan, vamos a dar un paseo por Europa, por ejemplo, a la cuna de los Medici en la Toscana: bienvenidos a Florencia. Este centro cultural tiene una población y un problema similar a Las Palmas de Gran Canaria: la gentrificación y el turismo de masas. A diferencia de las Islas Canarias, sol y playa no puede ofrecerle al viajero, en cambio, es un referente cultural a nivel mundial siendo el epicentro del renacimiento italiano.
Florencia recibe más de 10 millones de turistas al año, de los cuales pernoctan en la ciudad al menos 8 millones de ellos. ¿Creen entonces que tienen miedo a imponer una tasa turística en condiciones? ¡Por supuesto que no!
Todos aquellos que deseen hospedarse en una vivienda vacacional en la ciudad del Arno deberán pagar 6 euros por noche y persona. Si deciden ir a un hotel, la tasa mínima es de 3,50 euros si está catalogado con una estrella, y hasta 8 euros si es un alojamiento de cinco.
Además, han creado una herramienta digital para facilitar la gestión y registro de visitantes, en la que los explotadores turísticos deberán realizar el check-in y subir la documentación escaneada de los visitantes, indicando los días que estarán en la ciudad, el código del establecimiento y; antes de irte, no olvide pasar por caja pues hay una plataforma de pago para que abones sobre la marcha la tasa turística que le cobras al viajero.
¿Y creen que ha disminuido el turismo en la ciudad? No, no y un millón y medio de veces ¡no! Eso es el número de visitantes que ha aumentado desde que se impuso la tasa turística.
Eso sí, para hacerlo hay que hacerle entender a los políticos que los canarios estamos cansados que vengan turistas a usar nuestros recursos (carreteras, hospitales o playas) y a consumirlos y contaminarlos; y ya en el aeropuerto, que se sacudan la arena de las dunas de Maspalomas y con que se despidan con un “si eso, ya nos vemos”.
En cambio, somos los canarios, con nuestros impuestos, los que pagamos las carreteras por las que ellos circulan, pagamos las camas hospitalarias de todos aquellos que han tenido el infortunio de enfermar o incluso, pagamos una tasa de basuras como si un turista no la generara.
Pues con todo esto, ¿cuándo tendremos un grupo político valiente que ponga una tasa turística seria (no la ridícula de Mogán), acorde al paraíso que están consumiendo?
Si podemos presumir de los 18 millones de turistas que llegan a las Islas, imagine usted los millones de euros que podría recaudar la administración, necesarios para la mejora de nuestros hospitales, la limpieza de nuestras playas y montes o la mejora de las condiciones de vida de los canarios.
Y por supuesto que no cambiarán nuestro archipiélago por otro destino de sol y playa. Ni Marruecos, ni Cabo Verde ni Egipto, siendo mucho más económicos, lo van a lograr; porque las Afortunadas somos seguridad, gastronomía, servicios y por supuesto, nosotros como pueblo.


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