
TVE Y EL NACIONAL CATOLICISMO

Semana santa-Freepik.jpg
El ente RTVE podrá alegar interés cultural, o interés histórico (por lo de las películas), en sus retransmisiones aunque no sé muy bien cuál va a ser la excusa para alegar la retransmisión de misas. A lo mejor invoca el interés general. Partiendo de esto último no existe un interés general en tener que soportar anualmente el mismo calvario (valga la expresión) de retransmisiones católicas en un país aconfesional y aquí incluyo, también, a las películas de corte religioso que se ampara en hechos históricos que, por cierto, no son tales ni siquiera de lejos. Parece que la aconfesionalidad declarada en el artículo 16 de la actual CE es algo que o bien la ciudadanía no acaba de entender o quien no lo entiende es quien tiene la sartén por el mango, o sea el poder público que mana del gobierno en estas cuestiones. Por cierto, un gobierno “progre”. Para quienes tengan interés en saber la literalidad del texto constitucional lo expongo literalmente
Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Como puede comprobarse, en el apartado tres se expresa que ninguna confesión tendrá carácter estatal, con lo cual inicialmente habría que considerar que no debe haber un trato especial hacia eso que llaman religiosidad popular y de la que nadie explica de qué va. Este concepto, asociado a la existencia de las cofradías, da para muchas horas de debate serio donde sobraría el tertuliano cuñado sabelotodo y faltaría las personas expertas en historia y antropología sin sesgo religioso alguno. Podríamos sorprendernos del origen de determinados eventos religiosos si supiéramos que son paganos, tal cual suena y que la religión, además, no es más que la construcción humana de un mecanismo de poder para el control de las masas de forma que sigan instaladas en la ignorancia. No sé si a los cerebros pensantes del ente RTVE se les ha pasado por la mente el abrir el melón de la verdadera naturaleza de lo que significa esta semana llamada santa o de pasión, de lo que es realmente, de la verdad que hay tras toda la parafernalia de rituales litúrgicos y manifestaciones de masas disfrazadas, algunas de ellas hasta el paroxismo de la flagelación físical real, y paseando una figura de escayola pintada entronizada y decorada con todo tipo de lujos ornamentales cuyo coste raya el escándalo y el insulto hacia la gente vulnerable a la que no le llega para comprarle pañales a su hijo. Ya hubo un obispo en Málaga, Buxarrais Ventura, que criticó el lujo de las cofradías así como de la entonces jet set marbellí. Un obispo que renuncia a su responsabilidad por varias razones personales, además de las de salud y cansancio físico, y que mientras viva no va a decir pero mucho me temo que tenga que ver con la visión reaccionaria impuesta por el papado de Juan Pablo II en contraste con la que él tenía de ser iglesia para los pobres, sin ostentación de lujos y ritos vacíos. Y es justo aquí donde el ente RTVE entiendo que no hace un buen uso del erario público ni de la constitución española, como marco jurídico común, al volcar una cantidad ingente de recursos en retransmitir algo que es más un espectáculo turístico que una cuestión religiosa en su sentido auténtico y profundo. Esto no es respetar las creencias de la población, al igual que las autoridades permitiendo y alentando alterar durante una semana la vida ciudadana en general, puesto que a día de hoy prácticamente la mitad de la población ya no se declara católica. No estamos en tiempos de dictadura nacional católica como la que vivimos y a la que determinada gentuza les gustaría hacernos volver pero, al parecer, una televisión pública bajo un gobierno progre se ha empeñado en ponerle la alfombra roja comprando los marcos discursivos de la derecha más rancia que mezcla religión y poder a cara descubierta, aunque bien sabemos que es así realmente para qué impulsar, entonces, una programación con un perfil de mantillas, cofrades y políticos de la mano (cosa natural por otro lado), gente disfrazada al estilo KKK pero de colores variopintos, gente de penitencia, gente dándose golpes de pecho pero apostando en favor de la guerra y del desprecio al pobre. Militares acompañando a imágenes de escayola hecha con arte no da ninguna señal de evolución de una sociedad que quiere más laicismo, o sea más independencia entre el Estado y la iglesia católica (en este caso) o con cualquier otra confesión religiosa y para que haya independencia hay que sacar de la ecuación religiosa a todos los estamentos de carácter público.
Es verdad, para qué negarlo, que es complicado dar un paso en este sentido sin que hubiese una reacción furibunda de la carcundia porque, previamente, no se ha allanado el camino que debe comenzar por la educación. Si sacas la religión de los centros de enseñanza pública, si no concedes subvenciones a centros educativos religiosos para que sigan adoctrinando, si eliminas el casillero de la declaración de la renta para que se pueda donar a la iglesia católica, entonces se han dado pasos para que, con posterioridad o paralelamente, la televisión pública continúe por la senda laicista sacando de la ecuación cualquier retransmisión que tenga que ver con la semana santa como evento folclórico masivo y supuestamente religioso, ya sea de calle y mucho menos en templo. Y, claro está, tampoco estaría de más que jueves y viernes de esta semana mutaran hacia otros festivos civiles, ciudadanos o cívicos capaces de poner en juego otros valores humanos colectivos. Los agnósticos, ateos, creyentes no fanáticos ni seguidores de la iglesia, se merecen un respeto también. El gobierno que vaya haciendo su trabajo, y televisión española que haga el suyo de una comunicación sin sesgo religioso atendiendo a ese principio de aconfesionalidad que yo diría que implica una ambigüedad calculada. Yo soy más de una procesión ciudadana del coño insumiso, de la rebeldía contra la violencia hacia la mujer y hacia las personas en general, que de alimentar cofradías que son un granero de votos de la extrema derecha. Hay que dar el primer paso, hay que poner el cascabel al gato. He aquí la cuestión.


Drago Gran Canaria pone el ojo en los más de 5,6 millones de dinero público que el Cabildo destinó a patrocinios de eventos

El hormigón y el cambio climático estrangulan las playas de Andalucía, pero la solución no son más espigones

Exposición "Ach Guañac Geografías del vínculo"







El pueblo palestino no permitirá que el genocidio destruya sus esperanzas



La ONU adopta el 1 de octubre como Día Internacional del Café





