Según los últimos registros del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) y la Dirección General de Tráfico (DGT), el volumen total de turismos, motos, furgonetas y vehículos industriales asciende ya en Canarias a 2.012.450 unidades. Esta cifra sitúa el parque automovilístico canario por encima del volumen total de vehículos registrados en países enteros como Uruguay (1,5 millones) o Croacia (1,8 millones), y prácticamente iguala la flota global de Dinamarca, un territorio con casi seis millones de residentes.
El hecho se comenta por sí solo. Más coches que habitantes. Se explican los atascos kilométricos de todos los días a casi todas las horas. Y el creciente número de accidentes. Y las fotografías tomadas desde los puentes con los carriles de ida y vuelta -y las intersecciones- superpoblados. Falta la frase, sí: y eso que no han empezado los colegios.
Diario de Avisos lo publicaba ayer: “Canarias ha rebasado la barrera simbólica de los dos millones de vehículos en su parque móvil. El incremento constante de las matriculaciones tras la pandemia y el peso de las flotas de alquiler han llevado al archipiélago a alcanzar una densidad media superior a los 830 vehículos por cada mil habitantes, situando a la región entre las áreas con mayor saturación circulatoria de Europa”.
Se acuerda uno de aquel eslógan que dio la vuelta a las vallas publicitarias: “Qué suerte vivir aquí”. Y sonríes, claro.
Porque la información proseguía: “El crecimiento continuado de la flota responde a factores estructurales del transporte en las Islas. Aunque la gratuidad de las guaguas y el tranvía comenzó a aplicarse en 2023, el uso del transporte público apenas representa una de cada 10 actividades de movilidad motorizada en la isla de Tenerife o Gran Canaria. La dispersión geográfica, la falta de alternativas ferroviarias y la fuerte demanda del sector turístico explican la adquisición ininterrumpida de utilitarios privados”. En el caso de Tenerife, circulan más de 792.000 unidades para una población censada de 950.000 personas.
Qué suerte vivir aquí.



















