
Cooperativas: poner a las personas en el centro.
Ernesto Vega Haller
Las cooperativas siguen siendo una alternativa silenciosa, desconocida, pero profundamente transformadora. España cuenta con miles de ellas, desde pequeñas iniciativas rurales hasta gigantes como Mondragón, y todas comparten una idea que hoy resulta casi revolucionaria: la empresa no es una máquina para extraer beneficios, sino una herramienta para sostener vidas.
En un momento en que la precariedad laboral, la desigualdad y la concentración de poder empresarial marcan la agenda, las cooperativas ofrecen un modelo que demuestra que otra economía no solo es posible, sino que ya existe y funciona.
Un modelo que reparte poder, riqueza y estabilidad.
Las cooperativas tienen una ventaja estructural que ninguna empresa tradicional puede igualar: la propiedad es de quienes trabajan. Esto cambia por completo la lógica empresarial.
1. Democracia económica real
Cada persona tiene un voto, independientemente de su capital. No hay accionistas externos dictando decisiones desde un despacho en otro país. Las decisiones se toman pensando en la comunidad laboral, no en el dividendo trimestral.
2. Empleo más estable y menos precariedad
Las cooperativas suelen resistir mejor las crisis porque su objetivo no es maximizar beneficios, sino mantener el empleo. Cuando llegan tiempos difíciles, se ajustan horarios, se redistribuyen tareas, se buscan soluciones colectivas. No se despide a la primera.
3. Arraigo territorial y compromiso social
A diferencia de las multinacionales que entran y salen según convenga, las cooperativas no deslocalizan. Nacen en un territorio y crecen con él. Generan tejido social, fortalecen la economía local y evitan la desertificación laboral.
4. Reparto más justo de la riqueza
Los beneficios se reinvierten en la propia cooperativa o se reparten de forma equitativa entre quienes la sostienen. No hay bonus millonarios para directivos ni dividendos para fondos especulativos.
Un espejo europeo que debería inspirarnos.
En países como Italia, Francia o los Países Bajos, las cooperativas tienen un peso económico mucho mayor que en España. Italia, por ejemplo, cuenta con cooperativas que gestionan desde hospitales hasta servicios sociales completos, con un reconocimiento institucional que aquí aún está lejos de alcanzarse.
La diferencia no es cultural, sino política: allí se entiende que las cooperativas son infraestructura económica, no un “experimento alternativo”.
España tiene el potencial para situarse en ese nivel, pero necesita dar pasos decididos.
¿Qué debe mejorar España para que las cooperativas despeguen?
Aunque el modelo cooperativo funciona, no está exento de obstáculos. Y muchos de ellos no son internos, sino estructurales.
1. Falta de apoyo institucional real
Las cooperativas siguen siendo tratadas como una rareza administrativa. Los trámites son complejos, lentos y poco adaptados a su naturaleza democrática. Hace falta una ventanilla única, asesoramiento público especializado y una legislación más ágil.
2. Dificultad para acceder a financiación
Los bancos tradicionales desconfían de las cooperativas porque no encajan en su lógica de propiedad y garantías. Esto frena proyectos viables y limita su crecimiento. España necesita fondos públicos específicos, líneas ICO adaptadas y banca ética fortalecida.
3. Escasa visibilidad mediática y educativa
La mayoría de la población no sabe cómo funciona una cooperativa ni qué ventajas tiene. No aparece en los libros de texto, ni en los informativos, ni en los discursos económicos dominantes. Sin visibilidad, no hay expansión.
4. Necesidad de mayor digitalización y modernización
Muchas cooperativas pequeñas carecen de recursos para digitalizarse, automatizar procesos o competir en mercados globales. Un plan estatal de modernización cooperativa sería una inversión estratégica.
Una economía que funciona cuando funciona para todos.
Las cooperativas no son una utopía ni un experimento marginal. Son empresas reales, sostenibles y competitivas que demuestran que la economía puede organizarse de otra manera: con democracia interna, con reparto justo de la riqueza y con un compromiso social que las empresas tradicionales rara vez alcanzan.
España tiene la oportunidad de convertir el modelo cooperativo en una pieza central de su economía del futuro. Para ello, solo hace falta voluntad política y una mirada que vaya más allá de los intereses de siempre.
Porque si algo demuestran las cooperativas es que cuando quienes trabajan deciden, la economía se vuelve más humana, más estable y más justa.


trabajadora demandante de Aeromédica Canarias y en consecuencia la condición de la
trabajadora como indefinida no fija discontinua en la Consejería demandada a elección de la
demandante.
derechos laborales en los servicios públicos externalizados

TENERIFE ES ASOMBROSA. POPULISMO E INACCIÓN FRENTE A UNA SITUACIÓN QUE
ES MUY SERIA, UNA IRRESPONSABILIDAD TOTAL.
Francisco Javier Velasco Secretario de Acción Sindical CCOO
Carlos Castillo Pérez. Secretario Institucional CCOO


El Gobierno de Canarias suspende en igualdad

¿Desde cuándo crear dejó de ser trabajo? - Una realidad Costerricense

La maniobra autoritaria de Trump para amordazar a la prensa extranjera

Trabajo vivo y capitalismo digital: una reflexión sobre la nueva explotación del siglo XXI

La unidad imperialista de Occidente, dividida por prioridades contrapuestas

¿Es posible que la familia sustituya a la ciudadanía? Género, clase y restauración conservadora en las Américas - Una visión desde Costa Rica

Europa vuelve a pisar el freno a último momento y nuevamente retrasa su ley contra la deforestación

El sindicalismo de base múltiple en el transporte en los años veinte



![[Imagen] En la sede del Sindicato, Gran Canaria](/download/multimedia.normal.818968839fc46bba.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)


