
Mientras tanto sus venas en obras y sucias mueven con dificultad y pereza a la ciudadanía, y los euros por metro cuadrado exilian a sus vecinos. Mientras todos le dan la espalda, su cultura de convierte en ocio, sus servicios públicos en servicios económicamente sostenibles, sus barrios en oportunidades para la RIC, sus comercios en locales vacíos obligados a refugiarse en hostiles centros comerciales.



















