
El otro partido del Mundial: apuestas online, jóvenes y la promesa del dinero fácil - Una realidad argentina

Cada cuatro años, el Mundial se convierte en una fiesta colectiva. Las calles se llenan de camisetas, las reuniones giran en torno a los partidos y millones de personas comparten una misma pasión albiceleste. Sin embargo, en los últimos años, esta celebración comenzó a convivir con otro fenómeno mucho menos festivo: el crecimiento de las apuestas online.
Las plataformas de apuestas han logrado instalarse en el corazón mismo del espectáculo deportivo. Sus publicidades aparecen durante las transmisiones, en las redes sociales y hasta en las camisetas de los equipos. El mensaje suele ser seductor en época de crisis económica y social: apostar parece una forma sencilla de aumentar la emoción del partido, de poner a prueba los conocimientos futbolísticos o incluso ganar dinero rápidamente. Pero detrás de esa promesa existe una realidad más compleja.
“En la previa ya esperábamos que fuese el Mundial de las apuestas y con la pelota rodando lo confirmamos”, asegura a El Grito del Sur Facundo Bianco, co-director de la asociación Bienestar Digital.
La preocupación es aún mayor cuando se observa el impacto en adolescentes y jóvenes. Muchos crecen viendo las apuestas como una parte natural del deporte, sin dimensionar los riesgos que implica vincular el entretenimiento con la posibilidad de ganar o perder dinero. En ese contexto, el Mundial puede convertirse en una puerta de entrada a hábitos de juego problemáticos.
“Apostar forma parte de su cotidianidad y el sistema lo aprovecha. Desde los canales publicitarios hasta las billeteras virtuales que hacen lo propio. Incluso MercadoPago sacó un Prode para que uno pueda participar y ofrece un montón de plata como premio”, enfatiza el entrevistado. Según Bianco, la mayoría de los jóvenes que apuestan son varones y lo hacen invitados por las publicidades, las redes sociales y los streams donde sus ídolos y referentes -tanto deportivos como mediáticos- incitan a hacerlo. A su vez, apostar y ganar “dinero fácil” termina siendo un método de legitimación entre pares. “El sentido de época tiene que ver con ganar plata fácil y rápido. El éxito está asociado a términos económicos”, plantea.
Guiomar Doti es licenciada en Psicología e integrante de Entrelazar, centro de investigación y tratamiento de adicción al juego. Ella sitúa la pandemia como el momento en que comenzaron a aumentar las apuestas online, ya que muchos ámbitos de la vida pasaron a la virtualidad y esto incrementó el acceso a billeteras virtuales. Sin embargo, la llegada del Mundial -donde todas las pasiones se intensifican- es la frutilla del postre. “En esta época en la que hay una prevalencia de la imagen y las redes sociales, las apuestas online forman parte de los lazos sociales de niños y adolescentes”, explica.
El auge de las apuestas no puede deslindarse de la crisis económica, que genera un terreno fértil para la proliferación de estos fenómenos. En ese sentido, para un montón de chicos y chicas que no pueden parar la olla, que tienen alguna dificultad económica o que simplemente sus familias no puede darles dinero para salir un fin de semana, las apuestas -no solo las deportivas- representan una manera de alcanzar ese éxito que los influencers transmiten todo el tiempo.
Débora Blanca, psicóloga especializada en ludopatía y tecnoadicciones y directora de Lazos en Juego, explica que -entre el Mundial de Qatar y el de Estados Unidos- la realidad empeoró. En ese lapso, muchos jóvenes y adultos comenzaron tratamientos para la ludopatía, generalmente empujados por deudas que acumulan ceros. Si bien existen adultos que lo hacen con una frecuencia esporádica y no lo ven como algo problemático, cuando se trata de niños y adolescentes las consecuencias se agravan.
“En los chicos el riesgo es mucho más fuerte porque el cerebro está configurándose y quedan expuestos a una situación a la que no pueden responder, en cuanto a las sensaciones que produce tanto ganar como perder. Son sensaciones muy fuertes”, advierte Blanca.

El negocio detrás de la pasión mundialista
Según un reciente estudio de Unicef Argentina y Unesco, titulado “Kids Online Argentina” -en el que se consultó a unos 5900 niñas, niños y adolescentes del país-, el 24% de las y los adolescentes de entre 12 y 17 años ya apostó “alguna vez” en línea.
El 79% de quienes apuestan reconoce el riesgo de adicción. Además, el 69% reporta sufrir de ansiedad y malestar, el 49% ve afectados sus hábitos de sueño y rendimiento escolar, y uno de cada ocho (12%) terminó endeudado, recurriendo inicialmente a amigos y familiares, o incluso al robo.
“Nunca van a poder saldar las deudas porque, cuando hay una adicción, la persona no se retira con la ganancia. A veces ganan, pero como ya tienen deudas necesitan duplicar, triplicar o cuadruplicar el monto, porque su cabeza ya está tomada por las apuestas”, comenta Débora. “Algunos pacientes dicen que ni siquiera pueden ver los partidos porque se sienten bombardeados las 24 horas”.
La psicóloga, autora de 5 libros sobre ludopatía, advierte que los préstamos se están dando incluso dentro de ámbitos laborales, clubes, colegios y universidades de manera informal. Esto lleva a aprietes, amenazas y llamados a las familias cuando las cuentas no se cierran.
A esto se suma un dato clave: cifras de la ONG Apostar plantean que no es un juego, ya que los jóvenes del estrato medio-bajo son quienes más dinero destinan a las apuestas online. Gastan, en promedio, 48.261 pesos mensuales en casinos virtuales y apuestas deportivas, casi tres veces más que el promedio general, que alcanza los 16.769 pesos por mes.
Los entrevistados retratan que, cuando alguien presenta una adicción a las apuestas online, comienza a estar preocupado, triste, ansioso y puede tener problemas con el sueño. A su vez, deja de hacer actividades que le procuraban placer, como salir con sus amigos e incluso se generan separaciones o robos en el trabajo.
Durante el Mundial, la intensidad emocional del fútbol se multiplica. La expectativa, la ansiedad y la ilusión generan un escenario ideal para que muchas personas apuesten impulsivamente. Lo que comienza como una apuesta ocasional puede transformarse en una conducta difícil de controlar, especialmente cuando las plataformas están disponibles las 24 horas desde cualquier teléfono celular.
El rol del Estado
En mayo de 2026, el gobierno nacional presentó ante el Congreso el proyecto de ley de Prevención de Ludopatía y Regulación de Juegos de Azar en Línea como parte de un paquete de reformas legislativas. La iniciativa busca regular las apuestas online, reforzar la protección de niños, niñas y adolescentes, y combatir las plataformas ilegales de juego.
Uno de los puntos más debatidos es que la propuesta oficial no prohíbe completamente la publicidad de las apuestas legales, sino que la regula. Esto lo diferencia del proyecto que había obtenido media sanción en la Cámara de Diputados en 2024, que planteaba restricciones más amplias sobre la promoción de sitios de apuestas.
“El Estado debe estar muy presente para conducir y poner límites penales. En Argentina tenemos un universo muy variopinto de apuestas que no solo incluyen a las plataformas que conocemos o que se publicitan durante el Mundial, sino un sinfín de plataformas ilegales. Cerca del 80% de las apuestas que se hacen en Argentina son de sitios ilegales”, asegura Facundo Bianco.
“Perseguir páginas o casas ilegales está muy bien, pero eso no alcanza si lo que se pretende con la ley es de algún modo cuidar la salud mental de los niños y adolescentes”, señala Doti. Para ella es fundamental la concientización de la población para ir hacia una atención primaria de la salud y no llegar cuando estalló el problema. “Ya sea Maradona con inteligencia artificial o el Dibu Martínez, que promocionaba apuestas online, los jugadores son figuras públicas que están ubicadas en cierto ideal para los chicos. Ahí hay una responsabilidad en que este personaje diga tal o cual cosa”.
“Hace mucho tiempo que estamos pidiendo una legislación que acompañe, o sea que el Estado nos cuide. Nadie está en contra de regular las apuestas ilegales, pero no alcanza, porque no se está metiendo con las publicidades”, finaliza Blanca.
El Mundial pasará, como pasan los goles, los festejos y las discusiones futboleras. La Copa volverá o no a ser de Argentina. Pero las consecuencias de una relación cada vez más naturalizada entre deporte, dinero y apuestas seguirán presentes. La pregunta que queda abierta es qué lugar ocuparán el Estado, las plataformas, los clubes, los medios y la sociedad para proteger a quienes hoy crecen aprendiendo que ganar es más importante que jugar.



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