Hacia un modelo mercantil ético: La urgencia de dejar atrás las fórmulas del siglo XIX.

El siglo XXI avanza a un ritmo vertiginoso, pero nuestras estructuras mercantiles parecen ancladas en el pasado. Mientras el mundo debate sobre sostenibilidad, justicia social y equidad, seguimos utilizando herramientas económicas propias del siglo XIX, diseñadas para acumular riqueza en manos de unos pocos. Es hora de cuestionar estos modelos y exigir alternativas que prioricen el bienestar colectivo sobre el enriquecimiento individual.
Cajón de Sastre05 de septiembre de 2025Sergio Santana SantanaSergio Santana Santana
20250905_Nuevas_compressed (1)
20250905_Nuevas_compressed (1)

El siglo XXI avanza a un ritmo vertiginoso, pero nuestras estructuras mercantiles parecen ancladas en el pasado. Mientras el mundo debate sobre sostenibilidad, justicia social y equidad, seguimos utilizando herramientas económicas propias del siglo XIX, diseñadas para acumular riqueza en manos de unos pocos. Es hora de cuestionar estos modelos y exigir alternativas que prioricen el bienestar colectivo sobre el enriquecimiento individual.

El fracaso del modelo anglosajón.

Desde hace décadas, se nos vende la idea de que el éxito económico depende únicamente del esfuerzo individual. Este discurso, impulsado por las corrientes ultraliberales, ha llevado a países como Argentina a situaciones de pobreza extrema y desprotección social. Allí, la falta de regulación laboral y ambiental ha destruido empresas, aumentado el desempleo y convertido a una nación próspera en un estado dependiente de actividades primarias. ¿Realmente queremos importar este modelo?

Sociedades mercantiles obsoletas.

Las sociedades anónimas y limitadas, creadas en el siglo XIX, siguen siendo los pilares de nuestra economía. Estas estructuras, diseñadas para distribuir beneficios entre accionistas, ignoran por completo a quienes generan la riqueza real: los trabajadores. En una era que se enorgullece de su compromiso con la sostenibilidad y la justicia social, resulta anacrónico mantener sistemas que perpetúan la explotación y la desigualdad salarial.

Sociedades éticas y redistributivas.

Es urgente crear nuevos modelos mercantiles que redistribuyan los beneficios entre todos los actores involucrados. Estas "sociedades éticas" deberían:

1.    Distribuir utilidades entre trabajadores, reconociendo su papel fundamental en la generación de riqueza.

2.    Regular las diferencias salariales, evitando abismos entre directivos y empleados básicos.

3.    Proteger a los accionistas de los sueldos exorbitantes de los ejecutivos, que erosionan los dividendos.

   
El camino hacia un futuro mejor no pasa por retroceder a las prácticas del siglo XIX, sino por construir un sistema económico que priorice la justicia social y la equidad. Debemos exigir la creación de sociedades mercantiles éticas y la eliminación progresiva de los modelos obsoletos. Solo así podremos garantizar un desarrollo sostenible y un verdadero estado de bienestar para todos.

Es momento de dejar atrás la complacencia y actuar. La justicia social no es una utopía, sino una necesidad urgente. ¿Estamos dispuestos a construirla?

Últimas noticias
Captura desde 2026-10-30 21-13-36

La informalidad sigue castigando al trabajo doméstico

IPS Inter Press Service
Mundo05 de noviembre de 2026
La inmensa mayoría de las personas trabajadoras domésticas laboran en condiciones de informalidad, sin protección social efectiva. Además, sus remuneraciones apenas bordean la mitad de los salarios promedio del conjunto de personas empleadas en numerosos países
Te puede interesar
Lo más visto
Captura de pantalla 2026-02-12 125230

¿Quién quiere científicos en este caos?... Una realidad Argentina

Ornitorrinco - Marcelo Pernía Nisi
Una mirada atras... Hemeroteca El Sol Noticias04 de noviembre de 2026
La motosierra aplicada por el Gobierno de Javier Milei en sectores de ciencia y tecnología dejan un futuro incierto y poco prometedor para los científicos. La ciencia argentina sufre un deterioro sin precedentes. Las políticas del gobierno libertario atacan seriamente la estructura del sistema científico-tecnológico impactando en el desarrollo del conocimiento y su consecuente aplicación en la sociedad. Desde las ciencias sociales a las ciencias exactas, la situación es crítica y el panorama a futuro promete agravarse.
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email